
¡Dirigentes de los hutíes en Yemen; frustrado un atentado contra la refinería de Homs!


Se trata de una verdad de Perogrullo, un hecho innegable y bien establecido que, desde hace mucho tiempo, no puede ponerse en duda de ninguna manera. Salvo que, para quienes todavía se aferran, por oportunismo o por ignorancia, a la política del avestruz en este asunto, dos acontecimientos de gran calado —en Siria y en Yemen— han vuelto a poner sobre la mesa, este martes 3 de noviembre, la persistencia de la acción regional desestabilizadora, destructiva y letal de Hezbolá en ciertos países de Oriente Medio, pese a los duros golpes sucesivos que este partido, teledirigido desde Teherán, ha sufrido en los últimos años… Los hechos, en este sentido, hablan por sí solos…
En Yemen, el Ministerio del Interior reveló el martes que siete “expertos” de Hezbolá y otros catorce de la Guardia Revolucionaria Islámica dirigen las operaciones militares de la milicia hutí en el país. Estos “asesores”, presentes en seis gobernaciones, instruyen a los hutíes en el uso de misiles balísticos y drones, según especificó la fuente oficial citada. Por la noche, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Yemen denunció “las reiteradas injerencias de la Guardia Revolucionaria y de Hezbolá en los asuntos internos de Yemen”.
En otras palabras, Hezbolá contribuye así activamente, con su “experiencia”, a los ataques que los hutíes lanzan casi a diario contra los aeropuertos y las infraestructuras, en particular las petroleras, de Arabia Saudí. Algo que debería hacer reflexionar seriamente a quienes critican la política del poder y del Gobierno libaneses sobre la necesidad imperiosa de desarmar y desmilitarizar a Hezbolá, o a quienes adoptan una actitud ambigua y complaciente al respecto.
Complot terrorista en Siria
Por si fuera poco, el martes, las autoridades de seguridad en Damasco anunciaron que habían desarticulado “un complot terrorista ideado por la milicia Hezbolá, cuyo objetivo era la refinería de Homs”. Una fuente oficial siria indicó que “se desmanteló una célula de Hezbolá que preparaba un ataque contra la refinería y sus miembros han sido arrestados”. Asimismo, se incautaron importantes cantidades de explosivos que iban a ser utilizados en esta acción terrorista.
La refinería de Homs, conviene subrayar, constituye uno de los principales pilares de la infraestructura económica y energética de Siria, lo que pone de relieve la extrema gravedad de la operación que Hezbolá se disponía a llevar a cabo en Siria, sin duda por instigación de la Guardia Revolucionaria Islámica, maestros ideológicos y mentores religiosos de la formación chií.
Si bien Hezbolá negó, al final de la jornada del martes, haber desempeñado cualquier papel desestabilizador en Siria, los hechos revelados por las autoridades sirias parecen irrefutables. En cualquier caso, ponen de manifiesto la naturaleza profundamente falaz y artera de la “voluntad” de apertura hacia el nuevo poder sirio que Hezbolá había manifestado el pasado mes de septiembre, bajo el impulso de Turquía.
Esta supuesta "política de distensión" que Hezbolá exhibió hipócritamente en aquel momento, en lo que respecta a las relaciones con Damasco, refleja hoy, una vez más (con el asunto de Homs) la estrategia de "disimulación" (taqiyya) erigida como doctrina por el partido proiraní y sus mentores en el ámbito del comportamiento político en tiempos de crisis aguda. Es, dicho sea de paso, ese mismo “disimulo” de los designios y objetivos reales de los actores en cuestión lo que ciertos expertos y académicos árabes y occidentales parecen ignorar por completo o se complacen en encubrir…
Repercusiones en el Líbano
Las consecuencias de este atentado frustrado contra la refinería siria no tardarán en hacerse sentir en el Líbano, dando argumentos a los sectores soberanistas locales que, desde hace más de dos décadas, no dejan de denunciar precisamente la labor destructiva que Hezbolá lleva a cabo sin descanso en la región, al servicio exclusivo de los intereses geoestratégicos del régimen de los ayatolás iraníes.
Además, la revelación del atentado terrorista que la formación chií preparaba contra la refinería podría sumar una pieza más al expediente de la gran cantidad de explosivos de alto poder (media tonelada) que Hezbolá transportaba desde la Becaa hacia Beirut y que las Fuerzas de Seguridad Interior incautaron hace poco en Dahr el-Baidar, a lo que se añade otra partida de explosivos (más de trescientos kilos), también en manos de Hezbolá, confiscada en las mismas fechas en Hermel.
Este expediente de los explosivos, el complot frustrado contra la refinería de Homs, así como el apoyo y la instrucción a los hutíes en su guerra contra Arabia Saudí, ilustran y delatan el carácter engañoso del lema de la “resistencia contra Israel”. Plantean además, más que nunca y con toda crudeza, el problema multifacético del proyecto político transnacional de Hezbolá, de su arsenal militar paraestatal, de su inadmisible papel regional y de su lealtad ciega e incondicional a los Pasdarán y al Líder Supremo de la República Islámica. En este sentido, las posturas complacientes, apenas tibias, tímidas y a medias ya no deberían ser tolerables… Porque en el contexto regional actual, está en juego la supervivencia misma de un Líbano pluralista y liberal, apegado a los valores humanistas.























