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Descifrado

Las nuevas condiciones geoestratégicas se clarifican en el Golfo

Netanyahu se reúne con MBZ en los... Emiratos

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Benjamin Netanyahu realizó el domingo una visita imprevista a los Emiratos Árabes Unidos, donde fue recibido por el presidente de los EAU, el jeque Mohammed bin Zayed. (Ronen Zvulun/AFP)
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Por Michel Touma
Publicado sep 29, 2026 - 23:19

Poco antes de las últimas elecciones presidenciales estadounidenses, JD Vance pronunció una conferencia en Washington en la que expuso su visión de lo que debería ser la estrategia de Estados Unidos en el mundo. En esencia, subrayó que Washington debería centrar su política en la situación en Asia. En ese marco, precisó que, en las demás zonas sensibles del planeta, la Administración estadounidense debería poder contar con sus aliados, al tiempo que les garantizaría el apoyo necesario.

 

En otras palabras, el Sr. Vance sostenía que, en Oriente Medio, por ejemplo, «Israel y los Estados suníes» deben hacerse cargo de su propia defensa frente al expansionismo iraní, con el apoyo estadounidense; y que, del mismo modo, Europa debe asumir su propia defensa, aunque también reciba respaldo de Estados Unidos.

 

Este enfoque estratégico es el que se está aplicando gradualmente, como ilustran los Acuerdos de Abraham, cuyo objetivo es precisamente instaurar una cooperación en distintos ámbitos entre Israel y los países de la región, en particular los países árabes.

 

En este contexto, un acontecimiento espectacular que pasó casi desapercibido materializó a finales de la semana pasada dicha estrategia: la visita inesperada y sin repercusión mediática que realizó el domingo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a los Emiratos Árabes Unidos, donde fue recibido por el presidente emiratí, el jeque Mohammed bin Zayed. La agencia de noticias emiratí indicó claramente que «las dos partes examinaron las relaciones bilaterales entre los Emiratos e Israel y los medios para reforzarlas y desarrollarlas»...

 

En realidad, la visita del primer ministro israelí a los Emiratos y el hecho de que no haya suscitado reacciones destacables no deberían sorprender demasiado. Desde el verano de 2020, ambos países mantienen estrechas relaciones, diplomáticas y de otra índole, que incluyen alianzas económicas y tecnológicas. Esta cooperación bilateral ha adquirido un cariz altamente estratégico en Somalilandia, región de Somalia que proclamó su independencia en 1991.

 

En el contexto de la escalada de las operaciones militares lanzadas en Yemen por la milicia hutí proiraní, esta doble presencia israelí y emiratí en Somalilandia reviste, evidentemente, una importancia particular debido a la proximidad inmediata de esta zona con Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb, controlado desde hace unos días por los aliados de Teherán.

 

Consultas saudí-emiratíes

 

El viaje del Sr. Netanyahu a los Emiratos —el primero desde la normalización de las relaciones entre ambos países—, ¿constituye un indicio de que podría perfilarse un nuevo escenario geoestratégico en el horizonte regional? La pregunta cobra especial relevancia a la luz de otra visita inesperada realizada el martes: la del vicepresidente de los Emiratos, Mansour bin Zayed, a Riad, donde se reunió con el ministro saudí de Defensa, el príncipe Khaled bin Salman.

 

Si este encuentro ha centrado la atención de los círculos políticos es porque podría marcar el inicio de una distensión duradera entre el reino saudí y los Emiratos, cuyas relaciones son particularmente tensas, e incluso conflictivas, desde hace algún tiempo. Este deshielo se inscribe, con toda probabilidad, en el marco de las intensas gestiones emprendidas por Riad para reforzar sólidamente su defensa nacional frente a la ofensiva lanzada por la República Islámica de Irán contra Arabia Saudí a través de los hutíes en Yemen.

 

El reino está emprendiendo la creación de varios «instrumentos» militares en este ámbito: un escudo francés frente a los hutíes (aún en fase de proyecto); el Pacto tripartito de La Meca suscrito con Turquía y Pakistán; y una alianza de una docena de países para garantizar la libre circulación en el mar Rojo, sin contar el desarrollo acelerado de su industria militar. La distensión con los Emiratos, si se confirma en los hechos, sería por tanto la culminación lógica de la estrategia de defensa iniciada por Riad desde la ofensiva de los hutíes.

 

El factor iraní

 

El otro factor geopolítico que marca el actual contexto regional se manifiesta en el fuerte impacto del bloqueo económico impuesto por Washington a la República Islámica. Durante las últimas cuarenta y ocho horas, la moneda iraní ha sufrido una nueva y drástica caída, superando el umbral crítico de 2,5 millones de riales por dólar. Los esfuerzos desplegados en los últimos días por Catar para intentar alcanzar un nuevo entendimiento entre Washington y Teherán parecen haber fracasado debido a las condiciones inaceptables que Irán pretende imponer a la Administración Trump, como consecuencia del persistente endurecimiento de la corriente radical de los Guardianes de la Revolución. El vicepresidente estadounidense indicó al respecto que «responsables iraníes se opusieron a los ataques contra los buques (que transitan por el estrecho de Ormuz), pero no lograron convencer a los radicales sobre este asunto».

 

Los Pasdarán mantienen así su postura intransigente pese al colapso económico a gran escala provocado por el bloqueo estadounidense. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, declaró el martes a Fox News, que Irán todavía puede disponer en el mar de una reserva de 15 millones de barriles de petróleo comercializable, que debería exportarse a China y que solo alcanza para un período de dos semanas. «Al cabo de esas dos semanas, Irán casi no tendrá petróleo que exportar», afirmó Bessent.

 

Ante este colapso económico, los dirigentes iraníes multiplican las amenazas en todas direcciones: «Si nuestro tráfico aéreo sigue interrumpido, lo estará en toda la región»; «Si ya no podemos exportar petróleo, nadie en la región podrá hacerlo tampoco»… Amenazas que también apuntan a los intereses estadounidenses en el mundo, como indicó el martes el secretario de Estado Marco Rubio, y que tienden a confirmar que el régimen de los mulás en Teherán se encuentra realmente contra las cuerdas…

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