


La profunda crisis de la enseñanza privada en el Líbano no ha dejado de crecer exponencialmente desde hace varios años. Se agravó aún más a raíz del colapso económico y financiero de 2019, que todavía no se ha superado.
Esta crisis sacude peligrosamente tanto a los propietarios de los centros escolares como a los docentes y, por extensión, a los padres. Sin embargo, las escuelas católicas, especialmente las dependientes de congregaciones extranjeras, se enfrentan a otro grave problema de una dimensión completamente distinta: la cada vez más acusada ausencia de nuevas vocaciones en las diferentes congregaciones, no solo en el Líbano, sino sobre todo en los países occidentales, lo que repercute de manera alarmante en centros presentes en el Líbano desde hace, en algunos casos, más de un siglo.
En este contexto, hace unos días se produjo un hecho estremecedor que debería percibirse como una seria señal de alarma y que sembró el miedo y la consternación en el mundo de la enseñanza católica: Levant Time ha sabido por diversas fuentes fiables y coincidentes que el emblemático colegio Notre Dame de Nazareth, en Achrafieh, corre el riesgo de desaparecer —con todo lo que representa— o, cuando menos, de quedar «desfigurado» debido a un proyecto para cederlo a una congregación libanesa.
Según la información recabada por Levant Time, la decisión de vender el colegio de Achrafieh fue tomada por la máxima dirección internacional de las Hermanas de Nazaret, con sede en Roma. El argumento esgrimido es que la congregación de Nazaret cuenta actualmente con menos de 25 religiosas en todo el mundo y que, según la práctica habitual, cuando una congregación tiene menos de 25 religiosos o religiosas a escala internacional, debe asociarse con otra congregación. De ahí que, según informaciones aún no confirmadas, se esté contemplando seriamente que los monjes antoninos compren el colegio.
Este proyecto de cesión ha sido denunciado por las seis Hermanas de Nazaret establecidas en el Líbano. Las reacciones más enérgicas surgieron rápidamente entre los docentes, los padres y los antiguos alumnos, que convocaron una gran concentración de protesta para el sábado 19 de septiembre, a las 11:00, en el colegio de Achrafieh. Antes de la concentración, los comités de docentes, padres y antiguos alumnos enviaron una carta conjunta a la madre superiora de la congregación internacional, que reside entre París y Roma, en la que subrayan su firme compromiso con el colegio, su continuidad, su identidad, su historia y sus valores educativos.
La congregación está presente en el Líbano desde 1868
La férrea oposición a la venta del colegio de Achrafieh no está dirigida, desde luego, en modo alguno contra los posibles compradores. Refleja más bien el apego a una institución emblemática con una historia, unas tradiciones, un patrimonio y un nivel educativo que se remontan nada menos que 153 años. Las Hermanas de Nazaret se establecieron en el Líbano en 1868 (la congregación internacional nació en Francia en 1822).
En Beirut, desde su llegada al Líbano en 1868, las hermanas fueron acogidas por la familia de Freige. El colegio de Achrafieh inició su primer curso escolar en 1873. El centro, esencialmente francófono, está homologado por el Ministerio de Educación francés y ofrece desde hace 153 años una educación de alto nivel académico, basada en valores cristianos y humanistas que han cimentado la sólida reputación del colegio y han marcado a la juventud del país durante más de un siglo y medio. Son esta historia y estas tradiciones, estos valores, esta educación particular y esta singular misión pedagógica los que están hoy en juego.
¿Cuál es la postura del Vaticano y del Estado?
Paralelamente a este apego al carácter emblemático e histórico del Colegio de Nazaret de Achrafieh, surgen, en distintos ámbitos, varias cuestiones cruciales que siguen sin respuesta a día de hoy. ¿Qué suerte correrá el colegio de Kfarzeina, en la región de Zghorta, que también depende de las Hermanas de Nazaret? ¿Y qué ocurrirá con el convento de Feytroun y la residencia de descanso de Aïn Alak, pertenecientes a la congregación? ¿Están incluidos estos establecimientos en una amplia operación de cesión, si es que finalmente llega a concretarse?
Más importante, de manera inmediata, es la postura del Vaticano y del Estado libanés. ¿Aceptaría la Santa Sede que desapareciera una institución educativa católica con 153 años de trayectoria en el ámbito pedagógico y escolar, en un momento en que la presencia cristiana en el Líbano afronta numerosos desafíos en diversos frentes? Y, sobre todo, ¿cuál es la postura del Estado libanés? ¿Hasta cuándo seguirá aplicando la política del avestruz ante la profunda crisis que desde hace muchos años atraviesa la enseñanza privada en el Líbano?
La dura prueba que afronta hoy la congregación de las Hermanas de Nazaret en el Líbano debería constituir una seria señal de alarma tanto para el Vaticano como para el Estado libanés. En gran medida, están en juego la singularidad y el pluralismo que distinguen al Líbano en esta parte del mundo…