


Nueva York, Sylviane Zehil
Mientras Francia preside en septiembre el Consejo de Seguridad, la «semana de alto nivel» de la Asamblea General se celebra en un contexto marcado por crisis existenciales y un cuestionamiento del multilateralismo. París pretende, en este sentido, defender un sistema internacional «basado en el derecho y no en la ley del más fuerte». Entre los asuntos sensibles figura el Líbano, con una cuestión que ahora apremia: ¿qué hacer con la Finul y, sobre todo, cómo evitar un «vacío de seguridad» si su mandato no puede prorrogarse de forma duradera?
Los dirigentes libaneses, presentes para la ocasión en Nueva York, mantendrán reuniones cruciales para examinar la cuestión, y el primer ministro Nawaf Salam ya ha hablado al respecto con el secretario general de la ONU, António Guterres.
Este 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas entra en su fase política más intensa en un momento en que Francia ejerce la presidencia del Consejo de Seguridad desde principios de septiembre y, paralelamente, la presidencia del G7 este año.
Ucrania, Palestina, Irán, Sudán, Líbano, el mar Rojo y Yemen: los responsables franceses abordarán en Nueva York una serie de crisis abiertas, pero también asuntos más globales, desde la inteligencia artificial hasta el derecho internacional humanitario, sin olvidar la sucesión de António Guterres, que ya se está dirimiendo entre bastidores.
El marco político que París pretende dar a esta semana es el de la defensa del multilateralismo. «En un contexto en el que el multilateralismo es criticado de distintas maneras, seguimos muy comprometidos con el multilateralismo en general y con las Naciones Unidas en particular», declaró un alto diplomático francés durante una reunión informativa no atribuible dedicada a las prioridades francesas.
Con un principio que se reafirmará en Nueva York: «Creemos en la fuerza de un sistema internacional basado en el derecho y no en la ley del más fuerte». En este contexto general se inscribe el asunto libanés, mientras la cuestión del futuro de la Finul se plantea ya directamente en el Consejo de Seguridad.
¿Mantener la Finul o preparar otra presencia?
Preguntado durante la reunión informativa sobre el deseo del Líbano de mantener durante más tiempo a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, pese a las resistencias que suscita esta opción, el alto diplomático francés confirmó primero la petición de Beirut. «El Líbano ha solicitado efectivamente que la Fuerza siga presente durante un período más largo».
Francia desempeña un papel particular en este asunto, ya que es el responsable del expediente, es decir, quien lleva la pluma en el Consejo de Seguridad. «Francia lleva la pluma en esta cuestión, lo que significa que somos nosotros quienes redactamos y negociamos el texto relativo a la Finul», recordó.
París había logrado, en la negociación anterior, prolongar el mandato de la Fuerza por un año y medio. Pero el diplomático señala una evolución de las posiciones dentro del Consejo. «Existe en el seno del Consejo la percepción de que ahora habría que considerar una nueva presencia de las Naciones Unidas en lugar de prorrogar el mandato de la Finul».
Beirut, por su parte, pide que se mantenga la Finul. Y Francia afirma estar dispuesta a apoyar esta opción si sigue siendo políticamente posible. «Si existe la posibilidad de prorrogar el mandato —y Francia ha expresado esta posición—, podemos apoyar tal prórroga».
El problema, según el diplomático francés, radica ahora en la correlación de fuerzas en el Consejo de Seguridad. «Me temo que no haya suficiente apoyo para una prórroga de larga duración y para mantener un mandato completo». Esta valoración abre, por tanto, la vía a otra hipótesis: una extensión más corta que permitiría mantener la Fuerza durante un período adicional sin prejuzgar el dispositivo que eventualmente la suceda. «Si existe la posibilidad de prorrogar el mandato de la FPNUL por un período corto y con un mandato lo suficientemente amplio, lo haremos», señaló el diplomático.
Sin embargo, la sesión informativa revela sobre todo que la reflexión ya no se limita a la sola alternativa entre mantener o hacer desaparecer la FPNUL. «Creo que la reflexión se orienta ahora más hacia algo más amplio: una presencia de las Naciones Unidas, pero también otro tipo de presencia, quizá una presencia internacional ad hoc.»
No obstante, el diplomático francés remite inmediatamente estas distintas opciones al objetivo perseguido, más que a sus modalidades. «¿Cuál es nuestro objetivo aquí? Quizá debería haber empezado por eso en lugar de por las modalidades». La respuesta se resume en pocas palabras: «Nuestro objetivo es asegurarnos de que no haya ningún vacío de seguridad en el Líbano, a fin de garantizar la soberanía y la integridad territorial del (Líbano)...»
El denominador común planteado por Francia sigue siendo, en esta etapa, el enunciado por el propio diplomático: impedir la aparición de un «vacío de seguridad en el Líbano».
Una presidencia francesa frente a varios frentes
El expediente libanés se enmarca en una agenda mucho más amplia. Sobre Irán, se esperan reuniones de alto nivel en diferentes formatos, con la presencia del presidente iraní y de su ministro de Asuntos Exteriores. La sesión informativa del diplomático francés situó este asunto en un entorno regional que abarca las tensiones en el estrecho de Ormuz, los acontecimientos en el mar Rojo y en el estrecho de Bab el-Mandeb, así como la situación de los hutíes en Yemen.
Además, una reunión del Consejo de Seguridad debería estar dedicada a Ucrania, «dada la situación y su agravamiento», en particular después de los recientes ataques mencionados por el diplomático francés cerca de la frontera polaca. Sudán también estará en el orden del día de las reuniones en Nueva York.
Palestina: la solución de dos Estados entre las prioridades francesas
Palestina ocupará un lugar «muy alto entre las prioridades de los responsables franceses». París inscribe esta movilización en la continuidad de la Declaración de Nueva York y de la resolución aprobada en la Asamblea General por 142 votos a favor de un texto que respalda dicha declaración, dedicada a la solución de dos Estados.
Francia considera que la evolución sobre el terreno hace urgente la cuestión. «Habida cuenta de los desafíos a los que se enfrenta la solución de dos Estados sobre el terreno, esta cuestión representa una de las preocupaciones de los responsables franceses», subraya el alto diplomático.
La inteligencia artificial, otro gran asunto de la UNGA81
Más allá de las crisis, la inteligencia artificial figura «muy alto en la agenda» francesa, con dos preocupaciones distintas. La primera se refiere a las consecuencias de la IA y, más ampliamente, de lo digital para los niños. «No se trata de negar los beneficios de la inteligencia artificial, pero constatamos una gran preocupación por su impacto en los niños», explica el diplomático.
El segundo aspecto está mucho más directamente relacionado con la seguridad. París quiere abrir el debate sobre los riesgos vinculados al desarrollo de la IA y, en particular, sobre «la amenaza existencial que la IA podría representar para la humanidad en general». El alto diplomático destaca en este sentido las preocupaciones expresadas por varios dirigentes de empresas tecnológicas especializadas en IA, tanto por esta amenaza potencial como por los riesgos cibernéticos.
El derecho humanitario ante la proliferación de conflictos
El derecho internacional y los derechos humanos constituyen otro eje de las preocupaciones francesas. París participa, junto con Jordania, Sudáfrica, Brasil, China, Kazajistán y el Comité Internacional de la Cruz Roja, en una iniciativa destinada a promover el respeto del derecho internacional humanitario.
Parte de una constatación especialmente preocupante: «No solo estamos asistiendo a un aumento del número de conflictos internacionales, sino que también constatamos un incremento extremadamente preocupante del incumplimiento del derecho internacional humanitario». Este constituye, recuerda el diplomático, las «normas fundamentales aplicables a la guerra». Está prevista una cumbre sobre este problema en diciembre en Amán.
El veto en casos de atrocidades masivas
Francia también pretende aprovechar la Asamblea General para dar un nuevo impulso a su iniciativa conjunta con México sobre la limitación voluntaria del recurso al veto por parte de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad en situaciones de atrocidades masivas.
Lanzada en 2013, tras los bloqueos del Consejo pese a las atrocidades observadas sobre el terreno, esta iniciativa había estado, reconoce el diplomático, «relativamente inactiva en los últimos años». Pero una nueva movilización franco-mexicana ha permitido reactivar la dinámica. Unos 123 Estados miembros de los 193 que integran la ONU apoyan ya la iniciativa. «Simbólicamente, queremos superar el umbral de 129 Estados», explica el diplomático, es decir, dos tercios de la Asamblea General.
El objetivo es también obtener el apoyo de miembros permanentes del Consejo, aunque eso sigue siendo, reconoce, «evidentemente más delicado».
La sucesión de Guterres como telón de fondo
Por último, otro plazo está sin duda en el centro de las consultas en Nueva York: la designación del próximo secretario general de las Naciones Unidas. El mandato de António Guterres concluirá el 31 de diciembre. El Consejo de Seguridad se encuentra, por tanto, en pleno período de consultas y votaciones indicativas, los straw polls, destinadas a medir el apoyo a los distintos candidatos. Esta sucesión debería estar en el centro de los intercambios al margen de las reuniones oficiales.