
El mundo parece vivir hoy entre la fiebre de la Copa del Mundo y las publicaciones del presidente estadounidense Donald Trump en las redes sociales, con todo lo que éstas generan en términos de repercusiones inmediatas sobre las violentas fluctuaciones de los precios del petróleo y el oro, y sobre las considerables ganancias que obtienen las especulaciones vinculadas a ellos. Sin embargo, este “ruido” mediático oculta tras de sí transformaciones más profundas y más determinantes, que se expresan en un rediseño de la red de alianzas regionales e internacionales, impulsado por las aceleradas consecuencias del enfrentamiento en curso entre Estados Unidos e Israel por un lado, e Irán y sus ramificaciones por el otro.














