En el argot druso existe una expresión que se usa en los momentos de transición: «Basta… es hora de ir a dar las felicitaciones.» En otro contexto, el mismo instinto puede adoptar la forma siguiente: «Es hora de ir a dar el pésame.» No es un simple protocolo social, sino un reflejo político forjado por la historia. Significa que un momento ha concluido, que otro ha comenzado, y que quienes comprenden el mundo tal como es, y no tal como desearían que fuera, deben actuar en consecuencia. Los drusos han sido siempre sensibles a los cambios políticos. La geografía les enseñó esto. La historia lo reforzó. La supervivencia lo convirtió en instinto. No siempre necesitan declaraciones oficiales de las capitales para saber que el viento ha cambiado, pues con frecuencia lo perciben antes que los demás.















