
Cuando la situación de un país rebasa los límites de la locura, uno termina preguntándose: ¿qué podemos hacer para fortalecer nuestra capacidad de soportar este caos y los sucesivos derrumbes? La sabiduría china suele ofrecernos una perspectiva distinta que puede ayudarnos a encontrar el equilibrio. El pensador chino Zhuangzi fue uno de los filósofos del taoísmo. Se le considera la segunda gran figura china de esta tradición, después de Lao-Tsé, su fundador. Mi primer encuentro con Lao-Tsé fue a través de una frase que descubrí en el libro de Edward Hall, La dimensión oculta, y sobre la que me detuve largamente: “¡El vacío da sentido a las cosas!”. Lao-Tsé considera que “el ser confiere a las cosas sus propiedades, pero es el no-ser (el vacío) el que las hace útiles”.















