
En el contexto que prevalece en la escena siria, hoy se plantea con especial agudeza una pregunta fundamental: ¿quién ha reclamado la restitución del Golán? ¿Quién quieren que sea, sino el presidente sirio Ahmed al-Charaa? Pero ¿por qué demonios el presidente sirio ha vuelto a poner sobre la mesa el «caso sin resolver» del Golán, cuando tenía tantas otras prioridades que atender? Apelar a la opinión pública mundial, durante la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas del pasado 23 de septiembre, no respondía, a ojos de este exyihadista, a un simple recordatorio del contencioso israelo-sirio que se remonta a junio de 1967. ¿Qué mosca le habrá picado, cuando en una entrevista, el día anterior, había subrayado que se habían celebrado negociaciones directas entre Israel y Siria bajo auspicios estadounidenses y que ambas partes habían alcanzado un 90 % de acuerdo sobre seguridad? (1)










