
Nada revela con mayor claridad el comienzo del fin del régimen vigente en Irán que la situación en Irak. En Irak, la «República Islámica» ha fracasado en su intento de imponer a una figura leal en el cargo de primer ministro. Bastó con que el presidente Donald Trump vetara el regreso de Nuri al-Maliki al puesto para que su destino quedara en suspenso. Desde Irak arrancó el nuevo impulso del proyecto expansionista iraní, después de que la administración de George W. Bush derribara el régimen baazista y familiar de Saddam Hussein. Y es desde Irak que ese mismo proyecto parece hoy acercarse a su desenlace. Más importante aún, la incapacidad de Irán para reinstalar a Maliki como primer ministro pone al descubierto la crisis profunda que atraviesa el sistema iraquí nacido tras 2003.






