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Jad Akhawi

Jad Akhawi

El Líbano entre las armas y las negociaciones
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Jad Akhawi
Publié
may 10, 2026 - 16:02

En un momento regional de extrema complejidad, el Líbano se enfrenta a una cuestión existencial que va mucho más allá de los cálculos políticos cotidianos y de las divisiones tradicionales: ¿qué quiere obtener de unas posibles negociaciones con Israel?, ¿qué puede ofrecer?, ¿y tiene realmente la capacidad interna para cumplir los compromisos que puedan derivarse de ellas? Estas preguntas han dejado de ser teóricas. Ahora están directamente vinculadas al destino del Estado libanés, a la posibilidad de que cientos de miles de ciudadanos regresen a sus pueblos y a la capacidad del país para salir de su condición de “escenario de confrontación abierta” y convertirse, por fin, en un Estado normal, dueño de sus fronteras y de sus decisiones.

El Líbano y la triple influencia
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Jad Akhawi
Publié
abr 27, 2026 - 20:34

Los libaneses repiten con frecuencia una fórmula que se ha vuelto casi axiomática para describir su crisis: el Líbano estaría atrapado entre una tríada «extremista» en lo doctrinal y lo religioso, representada por Israel, Irán y los Estados Unidos de América. Esta expresión condensa un profundo sentimiento de cerco y presión, y refleja una conciencia popular según la cual el destino del país ya no se fragua únicamente desde dentro. La fuerza de esta narrativa reside, sin embargo, en su simplicidad, mientras que su debilidad consiste en el riesgo de ocultar la complejidad de la realidad y la multiplicidad de sus niveles.

¿Nacimiento de una decisión de Estado o una apuesta sin medios?
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Jad Akhawi
Publié
abr 18, 2026 - 14:15

Pronunciado en un momento crítico, tras la entrada en vigor del alto el fuego con Israel, el discurso del presidente de la República libanesa, el general Joseph Aoun, se cuenta sin duda entre los más claros en cuanto al tono empleado y los más ambiciosos en las aspiraciones políticas expresadas. Ni discurso de apaciguamiento ordinario ni comunicado de agradecimiento protocolario, se aproximaba más bien a una declaración de intenciones de gran alcance: redefinir la posición del Líbano, recuperar la decisión del Estado y comprometerse en un proceso de negociación supuestamente diferente de todo lo anterior.

Cuando la victoria se convierte en ruido
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Jad Akhawi
Publié
abr 1, 2026 - 09:45

En los grandes momentos de crisis, los enfrentamientos no se limitan al campo militar; se extienden a otro terreno igualmente decisivo, el del relato. En la situación libanesa actual, el comportamiento de Hezbollah se distingue por una intensificación de sus amenazas internas y una saturación del espacio mediático con una avalancha de comunicados que puede alcanzar decenas por día. Este fenómeno merece una lectura atenta, lejos de toda reacción emocional, para comprender sus resortes, sus objetivos y sus repercusiones. Lo que llama la atención de inmediato es el volumen inédito de comunicados que aluden a «operaciones de excepción» y «hazañas heroicas sobre el terreno» en el sur. Este ritmo sostenido no puede explicarse únicamente por hechos militares; pertenece a lo que se conoce como «gestión de la moral». Las guerras modernas no se libran solo con armas, sino también mediante la imagen, la información y la impresión. Cuando un actor se siente bajo presión, ya sea militar o políticamente, recurre a amplificar sus logros para preservar la cohesión de su base de apoyo e impedir que la duda se infiltre en ella.

Para un nuevo 14 de Marzo
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Jad Akhawi
Publié
mar 14, 2026 - 16:06

La memoria libanesa está jalonada de momentos importantes, pero pocos han constituido un verdadero punto de inflexión en la historia del país como la manifestación del 14 de marzo de 2005. Ese día, no se trató simplemente de una manifestación masiva en el corazón de Beirut, sino de un raro momento en que los libaneses se unieron en torno a una idea común: la restauración del Estado. Este momento ocurrió tras el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, un crimen que no solo sacudió Líbano, sino que también trastocó el curso de su vida política. El asesinato de una figura de la talla de Hariri no fue un simple incidente de seguridad, sino un verdadero seísmo político que reveló la magnitud de la crisis que atravesaba Líbano, bajo el yugo de seguridad y político de Damasco desde el fin de la guerra civil.

El estrecho de Ormuz entre la tensión iraní-israelí y el destino del comercio mundial

En la geopolítica contemporánea, son escasos los puntos del mapa capaces de alterar el rumbo de la economía mundial en cuestión de instantes. El estrecho de Ormuz es uno de los más decisivos. Esta angosta pasaje marítima, que separa Irán del sultanato de Omán, constituye la arteria vital de las exportaciones de petróleo y gas desde el Golfo hacia el resto del mundo. Por eso, cualquier tensión militar en la región — sobre todo en el contexto de una escalada continua entre Irán e Israel — sitúa a este estrecho en el corazón de la ecuación internacional. Ya no se trata meramente de un conflicto regional o de una confrontación militar circunscrita: lo que está en juego es el posible tambaleo de uno de los pilares fundamentales de la economía mundial.

¿Qué repercusiones para el Líbano en caso de conflicto Irán-EE. UU.?

Con cada aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, la misma pregunta se cierne sobre Beirut: ¿estamos ante una guerra aplazada o una confrontación inevitable? ¿Será Líbano el campo de batalla o simplemente un espectador preocupado, testigo de los acontecimientos? La realidad es que la región vive desde hace años en un estado de «ni guerra ni paz». Escaladas calculadas, ataques localizados, declaraciones incendiarias y movimientos de medios militares en el mar y en el aire suscitan respuestas a través de negociaciones indirectas y mediaciones regionales e internacionales. Se trata de una delicada estrategia de gestión de las relaciones, que consiste en avanzar un paso y retroceder dos, pero la situación aún no ha degenerado en una guerra abierta.

Rafic Hariri, 21 años después: ¿cómo ha cambiado Líbano?… ¿y si todavía estuviera entre nosotros?

El 14 de febrero de 2005, no fue solo un hombre el asesinado, sino todo un equilibrio el que se desmoronó. El asesinato de Rafic Hariri marcó un punto de inflexión en la historia moderna del Líbano: el momento en que el país pasó de una tutela directa a un conflicto interno abierto a todas las eventualidades. Veintiún años después, la cuestión parece ir más allá del simple recuerdo: ¿qué ha cambiado? ¿Dónde está el Líbano hoy? Y si Hariri aún estuviera entre nosotros, ¿cómo habría gestionado este trastorno? Del terremoto a la división El asesinato empujó a cientos de miles de personas a las calles, las fuerzas sirias se retiraron y surgió una profunda división entre los bandos del 14 de marzo y del 8 de marzo. Pero la liberación de la tutela no generó estabilidad, sino más bien un largo período de polarización en torno a la soberanía, las armas de Hezbolá y el papel regional del Líbano.

Nassib Lahoud… el presidente soñado sigue vigente
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Jad Akhawi
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feb 10, 2026 - 15:51

En el aniversario de la muerte de Nassib Lahoud, en un país acostumbrado a consumir a sus presidentes antes de ponerlos a prueba y a bajar los estándares antes de elevarlos, su nombre permanece fuera de ese juego de desgaste. No porque haya desaparecido de la política, sino porque estuvo presente de otra manera: como la presencia de una idea, no de un pacto; la presencia de un proyecto, no de un reparto de poder. Por eso, cada vez que el Líbano entra en una nueva crisis presidencial, el nombre de Nassib Lahoud reaparece como “el presidente soñado”. No como una añoranza romántica, sino como un referente moral y político de lo que pudo haber sido.

Lokman Slim: cuando las palabras desafían a las armas
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Jad Akhawi
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feb 2, 2026 - 18:51

Lokman Slim no fue un opositor en el sentido convencional, ni un activista partidista en busca de poder o cargos. En el centro de su trayectoria estuvo, ante todo, un intelectual que decidió pagar el precio completo de sus convicciones, enfrentando el sistema de opresión no desde fuera, sino desde dentro de su propio entorno social, a través de los relatos dominantes y de la retórica que ese sistema buscaba apropiarse. Por ello, su asesinato apareció desde el primer momento como un crimen simbólico antes que un hecho criminal clásico, un mensaje político antes que una eliminación personal. Lokman Slim nació en un entorno chiita del que nunca se desligó. Sin embargo, se negó a permitir que se convirtiera en una prisión ideológica o en una identidad reductora. Desde temprano comprendió que el verdadero peligro para una comunidad no proviene tanto del exterior como de la supresión de su derecho a la crítica, y de su transformación en un bloque cerrado, gobernado por el miedo y la lealtad impuesta. Su conflicto con Hezbolá, por tanto, no fue un simple desacuerdo político, sino un choque existencial entre quienes conciben la política como un espacio abierto al debate y la rendición de cuentas, y quienes la entienden como una doctrina cerrada, protegida por las armas.