
Un investigador en biofísica escribió alguna vez: «No interpreto el poder únicamente desde la política; también lo interpreto desde la materia. En el laboratorio aprendemos una verdad que cualquier persona reconoce en la vida cotidiana: la presión no afecta a todos los cuerpos de la misma manera. Si se ejerce presión sobre el vidrio, puede romperse. Si se ejerce sobre el caucho, se deforma. Si se ejerce sobre un tejido vivo, puede absorberla, adaptarse a ella y repararse. La misma fuerza puede destruir una estructura o fortalecer otra. La diferencia no radica únicamente en la presión, sino en la estructura interna que la recibe».









