
La semana pasada concluyó el domingo con dos acontecimientos de innegable importancia. El primero fue la visita del primer ministro Nawaf Salam a Bagdad, donde mantuvo conversaciones con los dirigentes iraquíes de carácter principalmente económico. Acompañado por el ministro de Energía Joe Saddi, el jefe de gobierno discutió con su homólogo iraquí la posibilidad de incluir la refinería de Trípoli en la reactivación del oleoducto que une Irak con Siria, con miras a la exportación del petróleo iraquí. Un acuerdo en ese sentido fue firmado hace unos días entre Siria e Irak, y el gobierno libanés busca relanzar el papel de la refinería de Trípoli en ese contexto.















