


Las negociaciones entre iraníes y estadounidenses, que se encuentran en la incertidumbre tras esta larga semana de idas y venidas en Islamabad, se vieron eclipsadas el domingo por la mañana (hora del Levante) por la noticia de un intento fallido de atentado contra el presidente estadounidense Donald Trump durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca. El presidente Trump, en una primera reacción en caliente, indicó no saber si la guerra en Irán está relacionada con este intento de atentado.
La cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, una tradición anual, debía desarrollarse pacíficamente en presencia del presidente Donald Trump, miembros de su gobierno y numerosas personalidades políticas. Pero un (nuevo) intento de atentado contra el hombre más poderoso del mundo tuvo lugar en este entorno prestigioso y de alta seguridad del Hilton de Washington. Según las primeras informaciones, un hombre provisto de “varias armas” logró sortear todas las barreras de seguridad para acercarse al salón donde se encontraban prácticamente todos los grandes líderes del país y abrir fuego.
El incidente dejó dos heridos, entre ellos un oficial, y el hombre fue capturado vivo: se trata de un joven profesor estadounidense de 31 años de California, Cole Thomas Allen. La teoría del lobo solitario parece prevalecer por el momento, pero no se descartan otras. Durante una conferencia de prensa que ofreció poco después en la Casa Blanca, Donald Trump consideró que aún no sabía si la guerra con Irán tendría alguna relación con el atentado. Sin embargo, insistió en que esto no le empujaría a renunciar a esta guerra.
Punto muerto en Islamabad
Lejos de este incidente, la semana pasada estuvo marcada por las citas perdidas en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos. A principios de semana, todas las miradas estaban puestas en la fecha límite del 22 de abril, último plazo del alto el fuego concedido por Trump a los iraníes dos semanas antes. En un momento en que los iraníes anunciaban su negativa a viajar a Islamabad para una segunda ronda de negociaciones, la sorpresa llegó desde Washington, pocas horas antes de que expirara el plazo: el propio presidente de los Estados Unidos anunció la prórroga “hasta nuevo aviso” del alto el fuego con Irán, con el fin de dar una oportunidad a las negociaciones. Las interpretaciones de esta decisión fueron múltiples: ¿se sentiría el presidente estadounidense atrapado por esta guerra o estaría preparando un ataque sorpresa?...
La semana transcurrió al ritmo de declaraciones de ambas partes, especialmente del lado iraní, que persiste en negarse a acudir a unas negociaciones que no “llevan a ninguna parte”. Claramente, los iraníes, furiosos por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, siguen oponiendo resistencia a las exigencias de los estadounidenses sobre los misiles balísticos, el programa nuclear, los brazos armados en la región… Sin embargo, empiezan a surgir informaciones sobre graves disensiones entre los polos del régimen iraní, que culminarían con la dimisión del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Calibaf, de la delegación negociadora. ¿Busca esta prórroga estadounidense dar tiempo a que estas disensiones se decanten?
El viernes, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, viajó a Islamabad, cuidándose de aclarar que solo acudía para mantener conversaciones con sus homólogos pakistaníes. En realidad, transmitió una nueva hoja de ruta iraní destinada a los estadounidenses, cuyo contenido empujó al presidente Trump a cancelar el viaje de sus dos emisarios, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Pakistán, dejando claro que no daría luz verde a este desplazamiento a menos que los iraníes muestren una mayor implicación en estas conversaciones.
A nivel de operaciones militares, el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes continúa, y parece que efectivamente asfixia lo que queda de la economía iraní, de ahí la creciente agresividad de la Guardia Revolucionaria, cuya retórica de amenazas contra el ejército estadounidense y los países vecinos va en aumento. El estrecho de Ormuz permanece cerrado de facto, con todas las consecuencias previsibles sobre la economía mundial.
En este contexto, el sábado se informó de un incidente que implicaba a Irak: mientras el alto el fuego aflojaba el cerco sobre los países del Golfo, objetivos de los misiles iraníes desde el inicio de esta guerra, disparos de drones procedentes presumiblemente de un grupo proiraní en Irak alcanzaron puestos fronterizos en Kuwait. Aunque las autoridades iraquíes denunciaron enérgicamente el incidente, este demostró el escaso control de los dirigentes iraquíes sobre las milicias que siguen operativas en territorio iraquí.
Segunda ronda de negociaciones en la Casa Blanca
La semana en el Líbano fue más agitada que en Irán, especialmente en el plano diplomático. El segundo encuentro directo israelí-libanés tuvo lugar el jueves en Washington, una vez más entre la embajadora del Líbano Nada Moawad y el embajador de Israel Yechiel Leiter. Sin embargo, este segundo encuentro cobró otra magnitud respecto al primero ya que tuvo lugar en la Casa Blanca, en el Despacho Oval, y ya no en el Departamento de Estado, y además en presencia del presidente Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el embajador de Estados Unidos en Beirut, Michel Issa.
Lo que se puede destacar de este encuentro calificado de “histórico” es la prolongación del alto el fuego entre Hezbolá e Israel por un periodo de tres semanas (el Líbano había pedido 60 días), así como un anuncio hecho por Trump, quien indicó que el cese de la financiación iraní a Hezbolá se convertiría en una condición “ineludible” en las negociaciones iraní-estadounidenses.
Más allá de este momento, la continuación de estas negociaciones directas entre el Líbano e Israel plantea varios interrogantes: ¿hasta dónde puede llegar el presidente libanés Joseph Aoun, sabiendo que el presidente estadounidense parece tener prisa por lograr un éxito diplomático, insistiendo una vez más en la necesidad de reunir a Aoun y al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en la Casa Blanca, una eventualidad que el primero sigue descartando? ¿Cómo puede Joseph Aoun hacer caso omiso a la fuerte oposición del dúo chiita a estas negociaciones?
En cualquier caso, el presidente libanés expresó su determinación de continuar por este camino “para salvar el país” y para devolver al Estado libanés su plena soberanía sobre la decisión de la guerra y la paz, como subrayó durante su participación en una cumbre europea en Chipre el viernes.
En el ámbito interno, Hezbolá continuó sus ataques verbales contra estas negociaciones, pidiendo al Estado que ponga fin a las mismas. Por su parte, el presidente del Parlamento y líder de Amal, Nabih Berry, declaró esta semana, en esencia, que no está en contra de las negociaciones, pero que prefiere que sean indirectas.
Consultas en Chipre
El baile diplomático en torno a la situación en el Líbano también fue intenso esta semana. En Chipre, el presidente Aoun se reunió con el presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, el presidente sirio Ahmad al-Chareh y otros líderes árabes. El primer ministro Nawaf Salam fue recibido en el Elíseo el 25 de abril, y su discurso en Luxemburgo ante el Consejo de Europa se unió a la firmeza de tono del presidente Aoun en Chipre. En cuanto al líder druso Walid Joumblatt, fue recibido por el presidente el-Chareh en Damasco el sábado. Por otra parte, el papel saudí se reactivó esta semana con la misión en Beirut del emisario Yazid Ben Farhan, tras la visita de un enviado del Sr. Berry a Arabia Saudita unos días antes.
En cualquier caso, la atención se centra en una reunión prevista para el lunes entre los tres polos del poder libanés, Joseph Aoun, Nabih Berry y Nawaf Salam, en el palacio de Baabda, para discutir las modalidades de las negociaciones, según informaciones de al-Jadeed. ¿Será el comienzo de un frente común unido en este aspecto o consagrará las disensiones existentes?
Reanudación de los ataques en el sur
En cuanto a la situación sobre el terreno en el sur del Líbano, la semana concluyó con la postura del Sr. Netanyahu, que ordenó al ejército israelí atacar “con fuerza” las posiciones de Hezbolá en el Líbano. La aviación de Tsahal reanudó de inmediato sus ataques contra instalaciones del partido proiraní en la región meridional del país, aunque sin extender sus ataques a mayor profundidad ni a los suburbios del sur. En la noche del sábado, se llevaron a cabo quince ataques. Los ataques aéreos continuaron durante la jornada del domingo, especialmente en las regiones de Nabatieh y Bint Jbeil.
El fin de la semana también estuvo marcado por un ataque israelí con drones que costó la vida a una periodista del diario pro-Hezbolá al-Akhbar, Amale Khalil, en el pueblo de el-Tireh, en el distrito de Bint Jbeil. Este drama fue particularmente desgarrador porque la periodista fue perseguida, junto a una colega, por el dron en la casa donde se había atrincherado, y se impidió a los equipos de rescate llegar a ella durante varias horas. El Líbano debería presentar una denuncia ante las instancias internacionales, según el ministro de Información.
Por otra parte, la noche del sábado ocurrieron otros dos incidentes graves en el Gran Beirut: una brutal intervención de la Seguridad del Estado contra un propietario de generadores (responsable de la Corriente del Futuro de Saad Hariri) en el barrio de Sakiet el-Janzir terminó en disturbios y cortes de carreteras en varios barrios sunitas de Beirut. El oficial que dirigía la unidad de la Seguridad del Estado que llevó a cabo la intervención inoportuna es cercano a Hezbolá, lo que explica la revuelta popular de la que fueron escenario los barrios sunitas. A raíz de esta tensión, el comisionado del gobierno ante el tribunal militar abrió una investigación e interrogó al oficial en cuestión y a los agentes del servicio de seguridad implicados en el caso.
Otro incidente grave ocurrido la noche del sábado: la agresión de la que fueron víctimas un agente municipal de Fanar y el sacerdote de la parroquia de Fanar por parte de dos simpatizantes de Hezbolá, provocando una fuerte tensión entre la población de este suburbio de Beirut. Los dos agresores fueron detenidos y entregados a la Inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interna.