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Lo esencial de la semana

Perspectiva de escalada en Irán: todas las alertas están en rojo
Por
Taline Becharraoui
Publicado
abr 5, 2026 - 13:23

La semana que acaba de concluir en Medio Oriente ha sido un crescendo de retórica y acciones militares que desemboca este lunes 6 de abril en el vencimiento del ultimátum lanzado por Donald Trump al régimen de los mulás. El jefe de la Casa Blanca ha amenazado con “aniquilar” las instalaciones energéticas de Irán. A lo largo de estos días, el presidente estadounidense multiplicó sus declaraciones, alcanzando su punto más alto el sábado, cuando dio 48 horas a los dirigentes en Teherán para aceptar el acuerdo propuesto, bajo la advertencia de que, de lo contrario, “el infierno” se desataría sobre ellos. Trump les exige “cerrar un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz”, en referencia a negociaciones basadas en 15 puntos planteados por Washington, centrados principalmente en el abandono de los programas nucleares y balísticos, así como en el cese del financiamiento a aliados regionales como Hezbolá. El segundo piloto estadounidense, hallado con vida Durante la semana, el mandatario estadounidense alternó mensajes contradictorios, como lo ha hecho desde el inicio de esta guerra contra el régimen iraní: en ocasiones habló de plazos de dos o tres semanas para el fin del conflicto, y en otras priorizó la vía diplomática, asegurando que los iraníes “quieren llegar a un acuerdo a cualquier costo”. Sin embargo, hacia el final de la semana fueron las autoridades iraníes las que dieron la impresión de buscar la escalada. El sábado rechazaron un alto el fuego de 48 horas propuesto por Estados Unidos y, por el contrario, intensificaron sus ataques contra Israel y, especialmente, contra países del Golfo. Allí atacaron infraestructuras sensibles como plantas desalinizadoras y centrales eléctricas, por ejemplo, en Kuwait. En un contexto de bombardeos crecientes sobre su propio territorio, ese mismo día se registró un hecho inusual: una central nuclear en el sur del país fue alcanzada. Además, los Guardianes de la Revolución iraníes lograron una “victoria” simbólica al derribar el viernes un avión F-15 estadounidense con dos comandantes a bordo. Uno de ellos fue rescatado rápidamente por el ejército estadounidense; el segundo fue encontrado con vida, aunque herido, la noche del sábado, tras una amplia y arriesgada operación de búsqueda llevada a cabo durante 48 horas en pleno territorio iraní por unidades de élite estadounidenses, con apoyo constante de helicópteros y aviones de reconocimiento que volaron a baja altura. La operación de rescate, ejecutada sin contratiempos durante dos días, culminó la noche del sábado con un enfrentamiento con elementos de los Basij, la fuerza paramilitar vinculada a los Guardianes de la Revolución, que intentaron capturar al comandante del F-15 cuya ubicación ya había sido detectada. Los milicianos sufrieron fuertes bajas y la unidad de élite logró rescatar al piloto antes de retirarse hacia un país árabe vecino. Ataques intensivos contra Emiratos y Kuwait En cuanto a las operaciones militares convencionales, el cierre de la semana estuvo marcado por un aumento de lanzamientos de misiles y drones contra, entre otros, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. El ejército kuwaití informó el sábado que interceptó ocho misiles balísticos y 19 drones con explosivos en 24 horas. Por su parte, los Emiratos señalaron haber interceptado en un solo día 23 misiles balísticos y 56 drones. En esta fase del conflicto, el estrecho de Ormuz se mantiene como el punto clave, eclipsando otras cuestiones como el programa nuclear o el posicionamiento regional del régimen iraní. La apuesta de Teherán por el impacto global del cierre de esta vía marítima estratégica ha dado sus frutos: el aumento de los precios de los combustibles afecta la economía de numerosos países y el poder adquisitivo en regiones muy alejadas del conflicto. Irán incluso ha insinuado que busca obtener beneficios económicos del tránsito por el estrecho, que mantiene prácticamente cerrado desde hace semanas, permitiendo solo el paso de algunos buques autorizados, como embarcaciones turcas e indias. Esto refuerza su control sobre la zona. El sábado, fuentes iraníes afirmaron haber atacado un petrolero “vinculado a Israel”. Otro elemento de escalada desde Teherán: un medio iraní informó que las exportaciones de petróleo desde la estratégica isla de Kharg, que Trump ha amenazado con tomar, han aumentado a pesar del conflicto. ¿Este comportamiento, incluido el rechazo a negociar con Estados Unidos y la negativa a aceptar un alto el fuego, refleja una mayor radicalización del liderazgo iraní? La información sobre la situación interna es limitada, pero un indicio significativo de esta se observa en las reacciones a un artículo publicado en la revista Foreign Affairs por el exministro de Relaciones Exteriores Mohammad Javad Zarif. Zarif sostiene que Irán “lleva la delantera en este conflicto”, al haber resistido los ataques sin ceder, lo que ha derivado, según él, “al fracaso de ambas partes para forzar la capitulación del régimen”. A su juicio, Irán debería aprovechar esta posición no para intensificar la guerra, sino para negociar, proponiendo limitar voluntariamente su programa nuclear y reabrir el estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento de sanciones. Las reacciones a este planteamiento evidencian una fuerte polarización. Los sectores conservadores más radicales han respondido con especial dureza, calificando a Zarif de “ingenuo” e incluso de “traidor”, al considerar que sus declaraciones transmiten debilidad en plena guerra. Mientras tanto, el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, permanece fuera del foco público. En síntesis, Irán parece decidido a presionar a sus adversarios hasta el límite. ¿Se trata de una estrategia para negociar desde una posición de fuerza o de una huida hacia adelante? ¿Cuáles podrían ser los escenarios de una eventual intervención militar estadounidense en la próxima semana, considerando además que el jefe del Estado Mayor fue destituido recientemente por el secretario de Defensa, en favor de una figura más alineada con la política de Trump? Todo apunta a un endurecimiento también del lado estadounidense. En cualquier caso, la semana que comienza se perfila como un punto de inflexión en la guerra. En Líbano… En el otro frente, el de Líbano, la misma dinámica de escalada se observa entre Hezbolá e Israel. La milicia chiita mantiene ataques constantes con cohetes, misiles y drones contra el norte de Israel y posiciones dentro del territorio. Por su parte, el ejército israelí aplica una política de tierra arrasada en las localidades fronterizas, además de intensificar los bombardeos en distintas regiones. El número de víctimas supera ya las 1400 desde el 2 de marzo. Un desarrollo preocupante tuvo lugar el sábado por la noche, confirmando una mayor implicación de la región de la Bekaa en el conflicto: amenazas israelíes contra el paso fronterizo de Masnaa, entre Líbano y Siria, obligaron a las fuerzas de seguridad libanesas a evacuarlo de emergencia. Las razones no están claras: ¿sospechas de tráfico de armas hacia Hezbolá? El ministro de Obras Públicas y Transporte, Fayez Rassamny, negó fallas en el control del paso. ¿Se trata de una estrategia de bloqueo? Habrá que esperar. Cabe señalar una coincidencia llamativa: el 28 de marzo, autoridades sirias descubrieron y cerraron un túnel que cruzaba la frontera y que, según afirmaron, era utilizado por Hezbolá para contrabando. Durante la semana, también llamó la atención la resistencia de las comunidades cristianas del sur del Líbano. La decisión de replegar progresivamente al ejército libanés ante el avance israelí generó fuertes críticas, al interpretarse como un abandono de estas poblaciones. El ejército justificó la medida como una forma de evitar quedar rodeado, asegurando que mantendrá presencia en la zona. Si el ejército libanés está bajo presión, también lo está la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL). El 30 de marzo, tres cascos azules indonesios murieron en un ataque, y otros tres resultaron heridos días después. A menos de un año de su retirada definitiva prevista para finales de 2026, el papel de la misión vuelve a ser cuestionado. Otro episodio generó interrogantes: mientras Hezbolá mantiene un discurso de confianza total y exalta el heroísmo de sus combatientes, el ejército israelí difundió videos de interrogatorios a supuestos miembros capturados del grupo. En ellos, los detenidos expresan dudas sobre el sentido de su participación y un bajo estado de ánimo, aunque admiten no poder negarse a obedecer. La autenticidad de estos materiales puede ser cuestionada, pero su difusión ha tenido un fuerte impacto. El futuro del Líbano aparece cada vez más incierto, y una eventual escalada en Irán solo aumentaría la tensión. Otro país que muestra signos de fragilidad es Irak, que, sin estar en guerra abierta, parece convertirse en escenario del conflicto. Además de ataques contra intereses estadounidenses, se reportó el secuestro de una periodista estadounidense en Bagdad por parte de Kataeb Hezbolá, milicia proiraní, lo que refleja el control de facto que ejercen grupos vinculados a los Guardianes de la Revolución.

Pese a la tregua de Trump, el conflicto se expande
Por
LevantTime .
Publicado
mar 29, 2026 - 17:48

La semana que acaba de concluir, la cuarta desde el inicio del conflicto entre Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por otro, ha contribuido a aumentar la incertidumbre sobre una posible salida de la crisis. El estado real del régimen iraní sigue siendo una incógnita, especialmente tras una enigmática declaración del presidente estadounidense Donald Trump a finales de semana, en la que afirmó que “un cambio de régimen ya habría tenido lugar”. Mientras el paradero del líder supremo, Mojtaba Jamenei, sigue siendo desconocido. El mandatario estadounidense ha contribuido, con sus múltiples declaraciones, a opacar aún más el panorama, aunque mantiene un discurso de confianza. Tanto él como su equipo se aseguran reiteradamente de que el fin del conflicto podría alcanzarse en cuestión de semanas. Las negociaciones ocuparon un lugar central durante la semana. Esta comenzó con una tregua de cinco días concedida por Trump a Irán, tras un fin de semana marcado por amenazas contra sus infraestructuras energéticas. Antes de que venciera el plazo inicial del viernes, ya se había anunciado una prórroga hasta el 6 de abril. En paralelo, medios de comunicación confiables divulgaron una lista de 15 exigencias estadounidenses dirigidas a Irán. Estas incluían principalmente el fin de los programas nucleares y de misiles balísticos, así como el cese del apoyo a los aliados regionales de Teherán, como Hezbolá en Líbano, las milicias de Hashd al Shaabi en Irak y los hutíes en Yemen. Irán respondió con una lista de seis puntos, entre los que destacan la exigencia de un alto el fuego previo a cualquier negociación y la obtención de garantías sobre el fin de la guerra. A pesar de los reiterados desmentidos iraníes sobre la existencia de negociaciones en curso, medios reportan esfuerzos de mediación liderados por Pakistán, así como por otros actores como Egipto, lo que podría explicar la nueva prórroga anunciada por Estados Unidos. Sin embargo, la intensidad del conflicto no ha disminuido. Los ataques israelíes y estadounidenses han continuado con fuerza contra infraestructuras del régimen iraní. Hacia finales de la semana, aviones israelíes bombardearon instalaciones nucleares. Al mismo tiempo, cobra mayor fuerza la posibilidad de una intervención terrestre estadounidense. Medios reportan incluso planes relacionados con la toma de islas iraníes. Expertos ucranianos Un nuevo actor se ha sumado a los esfuerzos contra Irán. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky envió expertos especializados en la interceptación de drones a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Irán no muestra señales visibles de debilitamiento en sus ataques contra países del Golfo ni contra Israel. Además, los Guardianes de la Revolución, que parecen ganar cada vez más protagonismo dentro del régimen, adoptaron esta semana medidas orientadas al cierre total del estrecho de Ormuz, con el objetivo de impactar la economía global mediante el aumento de los precios del petróleo. En síntesis, la guerra parece estar expandiéndose, no solo en la intensidad de los ataques, sino también en el plano geográfico. El territorio iraquí es cada vez más blanco de bombardeos, mientras que las milicias proiraníes incrementan su actividad. La embajada de Estados Unidos en Bagdad ha sido atacada en varias ocasiones, incluida una nueva ofensiva este fin de semana. No obstante, el desarrollo más crítico de la semana ha sido la entrada en escena de un aliado de Irán que hasta ahora se había mantenido al margen: los hutíes de Yemen. La noche del viernes anunciaron que, si los ataques contra Irán continuaban, abrirían un nuevo frente. Incluso amenazaron con cerrar el estrecho de Bab el Mandeb y paralizar la navegación en el mar Rojo, como ya ocurrió durante el conflicto en Gaza y Líbano en 2024. De hecho, en la madrugada del sábado, los primeros misiles lanzados desde Yemen se dirigieron hacia el sur de Israel. La intervención de esta milicia proiraní en este momento refuerza la estrategia de los Guardianes de la Revolución de mantener la presión económica, en paralelo al cerco que se estrecha sobre el territorio iraní. Impacto económico y tensiones en el G7 El uso de la carta hutí coincide con un agravamiento de las consecuencias económicas derivadas del cierre del estrecho de Ormuz. El precio del barril de petróleo ha superado los 100 dólares, y sus efectos ya se sienten en poblaciones y sectores económicos de todo el mundo. Este tema ocupó un lugar central en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G7 celebrada esta semana en Francia. El comunicado final subrayó la necesidad de detener los ataques contra civiles y de trabajar para reabrir el estrecho de Ormuz. En paralelo, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, en su primera visita al exterior desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, fue interrogado por sus homólogos sobre el rumbo de la guerra. Él mismo había señalado que instaría a sus aliados a sumarse a los esfuerzos para reabrir la vía marítima. La guerra contra el régimen iraní también ha generado tensiones en el bloque occidental. La negativa de Europa a implicarse directamente ha provocado malestar en el presidente estadounidense. Insinuó a finales de semana que su país podría reconsiderar su compromiso con los aliados de la OTAN una vez finalizado el conflicto. Incursión israelí en el sur del Líbano desde el Golán En paralelo, la situación en el Líbano se deteriora día a día. Los avances israelíes en el sur del país se hacen más evidentes, con informaciones confirmadas sobre incursiones de varios kilómetros en territorio libanés y la ocupación inicial de puntos estratégicos. El hecho más relevante del domingo por la mañana fue la infiltración de tropas israelíes desde el Golán, específicamente desde el monte Hermón, territorio ocupado por Israel en 2024. Esta maniobra parece destinada a cercar aún más a los combatientes de Hezbolá en el sur del Líbano, en continuidad con operaciones en zonas como Khiam, Bint Jbeil y Naqoura. Mientras tanto, el conflicto se vuelve cada vez más sangriento en el Líbano, donde el número de civiles muertos ha superado los 1,100 esta semana. Hezbolá no ha informado sus bajas, pero el ejército israelí habla de cientos de combatientes muertos, al menos 800, además de milicianos capturados y trasladados a Israel. También se han reportado bajas en sus propias filas. Un episodio aún no esclarecido ocurrió esta semana en el cielo de Kesrouan, al norte de Beirut, una zona hasta ahora relativamente al margen del conflicto. El martes se registraron fuertes explosiones sobre Jounieh, con fragmentos que cayeron sobre viviendas sin causar víctimas. Lo único confirmado es que se trataba de un misil iraní, aunque se desconoce su origen exacto y su objetivo. La hipótesis más probable es que fue interceptado sobre la zona por un sistema de defensa, posiblemente lanzado desde el mar. Entre los posibles blancos se mencionan la embajada de Estados Unidos en Awkar o el aeropuerto de Hamat, donde hay presencia estadounidense. “Congreso por la salvación del Líbano” en Meerab El hecho político más relevante de la semana en el Líbano fue la decisión del Estado libanés, el martes 24 de marzo, de retirar la acreditación al embajador iraní Mohammad Reza Shibani y expulsarlo del país, al tiempo que llamó a consultas al jefe de la misión diplomática libanesa en Teherán. Shibani había sido nombrado a mediados de febrero y aún no había presentado sus cartas credenciales. La decisión, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores tras consultas con el presidente y el primer ministro, responde a las injerencias iraníes en asuntos internos del Líbano, que han contribuido al estallido de esta nueva guerra iniciada el 2 de marzo por la milicia proiraní, cuya actividad militar fue declarada ilegal ese mismo día por el gobierno. Como era previsible, la medida provocó la reacción del bloque chiita, Amal y Hezbolá, cuyos ministros se ausentaron de la última reunión del gabinete el jueves. Desde este domingo 29 de marzo, el embajador es considerado persona non grata en Líbano y podría incluso ser detenido por las autoridades. Queda por ver si Irán y sus aliados optarán por escalar la confrontación insistiendo en su permanencia. Por parte de Irán no ha habido una reacción oficial clara, aunque sí algunas señales. El viernes, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, se comunicó con el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, para expresar su solidaridad frente a la ofensiva israelí. No se conocen detalles de la conversación. Ese mismo día, los Guardianes de la Revolución publicaron en Telegram un inusual aviso fúnebre de seis supuestos “diplomáticos” iraníes muertos en un ataque israelí, cuatro de ellos en un hotel de Beirut, aunque en las imágenes aparecían con uniformes militares. Otro desarrollo político importante fue la realización de un amplio encuentro en la sede de las Fuerzas Libanesas, en Meerab. Participaron figuras cristianas de las Fuerzas Libanesas y del partido Kataeb, independientes, así como líderes suníes y chiíes críticos de Hezbolá. El comunicado final exige la creación de un tribunal especial para juzgar a los responsables de haber llevado al país a la guerra sin el consentimiento del Estado ni de la mayoría de la población. También plantea la exigencia de compensaciones a Irán por los daños causados. En ese contexto, el líder de las Fuerzas Libanesas declaró al medio Houna Loubnane que ningún recurso del tesoro público será utilizado para cubrir los costos de esta guerra, ni en atención a desplazados ni en la reconstrucción, al considerar que quienes provocaron el conflicto deben asumir sus consecuencias, y no el Estado, que fue puesto ante hechos consumados.

Nueva semana de desarrollos con alcance estratégico
Por
Taline Becharraoui
Publicado
mar 22, 2026 - 16:35

La muerte del hombre fuerte del régimen iraní, Ali Larijani, el martes 17 de marzo, junto con la de varios altos responsables y mandos de los Guardianes de la Revolución y de los Basij, no ha reducido la implicación de Teherán en el conflicto. Por el contrario, el país lanzó por primera vez misiles balísticos fuera de Oriente Medio, en dirección a Diego García, a 4.000 kilómetros de distancia, y atacó Dimona el sábado por la noche. En el Líbano, los combates se concentran con intensidad en el frente sur. La tercera semana de la confrontación entre los poderosos ejércitos de Estados Unidos e Israel, por un lado, y el régimen iraní, por el otro, ha estado marcada por nuevos giros, al igual que las anteriores. El estado actual del régimen iraní es más frágil que nunca, aunque su capacidad de ataque sigue siendo considerable. El régimen perdió esta semana, concretamente el 17 de marzo, a su principal figura tras el asesinato del líder supremo Ali Khamenei el pasado 28 de febrero: su influyente jefe de seguridad, Ali Larijani, una de las figuras políticas más experimentadas del país y considerado el hombre fuerte del sistema. Larijani murió en un bombardeo israelí contra un apartamento en Teherán, donde acababa de llegar junto a su hijo y otros cuadros del régimen. Se trató de un asesinato selectivo, seguido por la eliminación de otros mandos de los Guardianes de la Revolución y de los Basij, la policía represiva bajo supervisión de los Pasdaran. La muerte de Larijani, quien había asumido el control tras la desaparición del líder supremo, abre interrogantes sobre la cadena de mando del régimen. Esto se agrava por la ausencia pública del sucesor de Ali Khamenei, su hijo Mojtaba Khamenei, cuyo paradero sigue sin confirmarse. Herido en el mismo ataque que mató a su padre, a varios miembros de su familia y a unos cuarenta altos cargos del régimen, el nuevo líder supremo estaría con vida, según un informe de inteligencia estadounidense difundido esta semana por medios internacionales. El nuevo líder publicó un segundo mensaje el viernes, en el que eleva el tono y asegura que “el enemigo ha sido derrotado”. En el plano militar, Irán sigue mostrando capacidades relevantes pese a los daños sufridos en su territorio, con ataques inéditos a finales de semana que podrían marcar un punto de inflexión en la guerra. Dos misiles balísticos de alcance intermedio fueron lanzados hacia la base estadounidense-británica de Diego García, en el océano Índico, a más de 4.000 kilómetros de Irán, desde donde despegan aviones en misiones contra territorio iraní. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, afirmó que este lanzamiento demuestra la capacidad iraní para amenazar capitales europeas. Otra señal de escalada esta semana involucra instalaciones nucleares. Tras bombardeos israelo-estadounidenses contra el sitio de Natanz en Irán, fue la ciudad de Dimona, en el sur de Israel, la que alberga una instalación nuclear, la que se convirtió en objetivo de misiles iraníes. El ataque dejó más de 170 heridos en Dimona y Arad, pero no provocó niveles anormales de radiación, según la Agencia Internacional de Energía Atómica. La pregunta es si estos ataques anticipan una nueva fase del conflicto. Durante la semana, el estrecho de Ormuz y su cierre al tráfico petrolero continuaron en el centro de las preocupaciones. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó al final de la semana con destruir las instalaciones energéticas iraníes si el paso no se reabría en un plazo de 48 horas, lo que desencadenó nuevas advertencias de Teherán contra intereses estadounidenses en la región. Un informe de Axios reveló dos días antes un posible plan de ocupación estadounidense de la isla de Kharg, clave para las exportaciones iraníes de hidrocarburos, con el objetivo de presionar para reabrir el estrecho. A lo largo de la semana, Trump alternó entre señales de distensión y amenazas de escalada. En una declaración el viernes, aseguró querer reducir la intensidad del conflicto al considerar que sus objetivos se habían alcanzado “con semanas de antelación”, aunque también mantuvo una postura firme al rechazar cualquier negociación con Irán. Mientras tanto, Estados Unidos planea desplegar 2.000 soldados adicionales en Oriente Medio, según fuentes citadas por Reuters. Por su parte, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que Teherán no está dispuesto a negociar un simple alto el fuego, sino el fin definitivo de la guerra. La reestructuración de Hezbolá por parte de Irán En paralelo, no se registró ninguna tregua en el frente del sur del Líbano, abierto por Hezbolá contra Israel, escenario de múltiples ataques coordinados entre la milicia y fuerzas iraníes. Tras una noche de intensos bombardeos entre martes y miércoles, en la que el centro de Beirut fue atacado sin previo aviso, lo que apunta a asesinatos selectivos israelíes, y varios ataques esporádicos contra los suburbios del sur ya evacuados, el foco de la confrontación parece haberse desplazado hacia el sur del país, en la frontera. Localidades como Khiam y Tibé, en Marjayoun, así como Naqoura, en la región de Tiro, han estado en el centro de la cobertura mediática durante toda la semana. Hezbolá ha comunicado de forma intensiva sus ataques contra “soldados enemigos”, tanto en territorio libanés como en territorio israelí, aunque mantiene silencio sobre sus propias bajas, mientras que el ejército israelí asegura haber abatido a más de 500 combatientes del grupo. Por otro lado, el avance israelí en territorio libanés sigue siendo incierto. Oficialmente, Israel aprobó nuevos planes militares para el Líbano a finales de la semana. Un informe citado por Reuters el 21 de marzo señala que los Guardianes de la Revolución han reestructurado Hezbolá desde el alto el fuego del 27 de noviembre de 2024, lo que pone en duda los esfuerzos de desarme de la milicia. Según este documento, tras la debacle del grupo en el conflicto anterior y el asesinato de su líder histórico en septiembre de 2024, Irán habría enviado en secreto cerca de un centenar de mandos militares al Líbano para reorganizar la estructura del movimiento. El Hezbolá actual sería, por tanto, significativamente distinto al de años anteriores: sus combatientes operarían en unidades más pequeñas y autónomas, con menor dependencia de la comunicación entre ellas. Desmantelamiento de redes en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos En el plano político, Hezbolá permanece aislado dentro del Líbano, al igual que Irán en el ámbito regional. Una reunión de ministros de Exteriores de países árabes e islámicos en Riad concluyó el jueves con un comunicado firme en defensa del derecho a la legítima defensa de los Estados del Golfo, atacados por Irán desde el inicio del conflicto. El Líbano, a través de su canciller Joe Raggi, reiteró la importancia de su propuesta de negociaciones directas con Israel. Esta iniciativa, impulsada por el presidente Joseph Aoun desde el 2 de marzo, sigue bloqueada por el rechazo tanto de Israel como de partidos chiitas libaneses, pese a los esfuerzos diplomáticos de Francia. París, que envió a su ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, a Beirut y Tel Aviv, no ha logrado avances hasta ahora. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, reiteró esta posición en una entrevista con CNN, en la que pidió al presidente estadounidense que interviniera para impulsar negociaciones directas y poner fin a una guerra que ya ha dejado más de 1.000 civiles muertos en el país. La semana también estuvo marcada por el desmantelamiento de redes de Hezbolá en Kuwait y en Emiratos Árabes Unidos, que, según estos países, planeaban ejecutar “operaciones terroristas” en su territorio. Aunque Hezbolá negó cualquier implicación, las autoridades libanesas condenaron estas acciones. El presidente Joseph Aoun reafirmó el apoyo oficial del Líbano a los Estados del Golfo. Sin embargo, las declaraciones oficiales libanesas suenan cada vez más vacías, en un contexto en el que la iniciativa militar sigue en manos de una milicia cuya presencia fue declarada ilegal por el gobierno desde el 2 de marzo, sin que ello haya tenido efectos visibles. El endurecimiento del discurso de Hezbolá, incluido el del vicepresidente de su consejo político, Mahmoud Comati, quien amenazó con represalias contra los “traidores” tras la guerra, refleja una radicalización de su postura y un aumento de las divisiones internas en el Líbano. Todo esto ocurre mientras más de un millón de desplazados del sur del país son acogidos en distintas regiones libanesas.

Ataques estratégicos contra Irán, propuesta de negociaciones directas líbano-israelíes

En Irán, el destino del nuevo Líder Supremo Mojtaba Jamenei plantea interrogantes, y una isla iraní altamente estratégica fue blanco de la aviación estadounidense. En el frente libanés, Israel continúa su ofensiva terrestre a pesar de algunos avances diplomáticos en los últimos días en torno a la idea de negociaciones directas con Israel, lanzada por el gobierno libanés; una propuesta que sigue dependiendo del terreno. Por segunda semana consecutiva, Oriente Medio vive como en una historia a cámara rápida. El ataque contra Irán por parte de los ejércitos israelí y estadounidense continúa, con bombardeos intensivos que alcanzaron, el 14 de marzo, la isla iraní altamente estratégica de Kharg, al norte del Golfo Pérsico. Esta isla alberga grandes infraestructuras petroleras que fueron intencionalmente perdonadas por los estadounidenses, mientras que el presidente Donald Trump indicó que las instalaciones militares habían sido reducidas a la nada. El ataque a esta isla constituye un desarrollo fundamental ya que plantea una amenaza potencial a las exportaciones de petróleo de Irán. Por su parte, los iraníes, especialmente a través de la voz de los Guardianes de la Revolución, se han esforzado por mostrar su dominio sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita no menos del 20% del petróleo mundial. Han declarado que impedirán el paso de cualquier petrolero perteneciente a sus «enemigos», en este caso Estados Unidos e Israel y sus aliados, perdonando los barcos de países como la India, por ejemplo. Los iraníes también amenazaron con minar el estrecho, lo que provocó una respuesta estadounidense que destruyó gran parte de sus capacidades navales. El 14 de marzo, Donald Trump hizo un llamado a los países afectados por los peligros que acechan a sus barcos para que envíen buques militares a escoltar a los petroleros durante su paso por este estrecho. Lo que los iraníes habrán logrado provocar es un aumento mundial de los precios del petróleo, particularmente perjudicial para el presidente Trump, a pocos meses de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos. Pero sus propios ataques contra los estados árabes del Golfo y los intereses estadounidenses en la región, así como contra Israel, han disminuido en gran medida su intensidad. ¿Será un agotamiento de sus capacidades militares frente a la magnitud de la ofensiva (que ha destruido, según sus enemigos, una gran parte de su producción militar), o una reducción táctica en el uso de sus misiles y drones para resistir más tiempo, con la intención visible de cansar a sus enemigos y permitir que el régimen de los mulás sobreviva? La otra cuestión que ha preocupado a los observadores esta semana es la salud del nuevo Líder Supremo iraní, Mojtaba Jamenei. Los rumores sobre su estado de salud se intensificaron durante la semana, y poco a poco ha trascendido, especialmente en informes de servicios secretos israelíes y estadounidenses citados en declaraciones oficiales, que resultó gravemente herido durante el ataque que mató a su padre, el ayatolá Ali Jamenei, y a varios miembros de su familia directa, por un ataque israelí en Teherán el 28 de febrero de 2026, durante el inicio de la guerra. Y lo que reforzó los rumores fue el primer mensaje dirigido a la nación iraní por Mojtaba Jamenei el 12 de marzo, que fue leído por una presentadora y en el que el principal interesado no apareció. Un discurso que retoma en gran medida los mensajes del muy radical jefe de seguridad iraní, Ali Larijani. En cualquier caso, circulan los rumores más disparatados sobre él: estaría desfigurado y/o amputado de ambas piernas, estaría en coma, incluso habría fallecido, habría sido transportado a Rusia para ser hospitalizado... Continuará. Mientras tanto en Líbano El frente libanés, por su parte, no ha conocido tregua durante esta semana, todo lo contrario. Se han observado ataques coordinados entre Hezbolá, cuyos combatientes han regresado en gran medida al sur del Litani y a las fronteras con Israel (si es que alguna vez se alejaron), y ataques procedentes directamente de Teherán. El partido, cuya actividad fue calificada de ilegal por el gobierno libanés el 2 de marzo sin que ello fuera seguido de acciones efectivas sobre el terreno, incluso intensificó sus operaciones a partir del miércoles 11 de marzo, lanzando ese día un centenar de cohetes en un solo ataque. La gran ausente del conflicto sigue siendo el ejército libanés. El otro desarrollo sobre el terreno es la incursión terrestre cada vez más marcada de soldados israelíes en territorio libanés. Se producen combates con milicianos de Hezbolá en más de un sector, en particular alrededor del estratégico pueblo de Khiam, en el sur de Líbano, con la posibilidad de una ofensiva terrestre israelí cada vez más clara, especialmente a la vista de los refuerzos militares en la frontera. Lo más grave, para el frente libanés, es que podría durar incluso más allá de la guerra en Irán, como ha aparecido en declaraciones israelíes esta semana. A pesar de todos los esfuerzos de propaganda de Hezbolá para justificar su entrada en la guerra, el equilibrio de fuerzas sigue siendo más desigual que nunca, ya que los ataques del partido proiraní hasta ahora solo habrían matado a dos militares israelíes (según fuentes del ejército israelí), y no han provocado ningún movimiento de población en el norte de Israel. En cambio, en Líbano, el número de muertes civiles se dispara (más de 800 ya según el Ministerio de Salud), y los desplazados son ya más de 800.000 los que han encontrado refugio en regiones consideradas más seguras. El gobierno libanés intenta contener el movimiento con más o menos éxito, y la ayuda internacional comienza a afluir, pero a un ritmo que hasta ahora sigue siendo limitado. A este respecto, cabe destacar la visita del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, a Beirut esta semana, para expresar su «solidaridad» con el pueblo libanés. Sus llamamientos a la desescalada, sin embargo, no deberían ser escuchados por los beligerantes. A nivel político, la propuesta de «negociaciones directas» con Israel, presentada por el presidente de la República Joseph Aoun, sigue siendo embrionaria, aunque ha avanzado a finales de semana. Habiendo enfrentado el silencio estadounidense e israelí los primeros días, esta propuesta recibió el apoyo del presidente francés Emmanuel Macron a finales de semana, y ya se habla de la posibilidad de que tales negociaciones se celebren en el futuro en Chipre o en París. El Quai d’Orsay negó, sin embargo, el sábado, haber elaborado un plan de paz entre Líbano e Israel. Por el lado libanés, ya se habla de la formación del comité que se encargará de las negociaciones, con nombres que circulan, como el del investigador Paul Salem, por ejemplo. Sin embargo, queda una incógnita importante, la de un posible nombre chiita, un punto que el presidente del Parlamento, Nabih Berry, se niega a resolver por el momento, máxime cuando busca imponer la condición de un alto el fuego antes de las conversaciones. El propio Hezbolá, por boca de su secretario general Naïm Kassem, en un discurso el viernes, pidió al gobierno libanés «que no hiciera concesiones gratuitas» a Israel. Por el lado israelí, el principal desarrollo consiste en que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha encargado al ex ministro Ron Dermer el expediente libanés. Hasta nuevo aviso, sin embargo, la última palabra dependerá de los resultados de los acontecimientos sobre el terreno.

Los ocho primeros días de un conflicto que cambiará Oriente Medio
Por
Taline Becharraoui
Publicado
mar 8, 2026 - 16:09

Desde el inicio, el 28 de febrero, de la ofensiva israelo-estadounidense contra el régimen de los mulás iraníes, marcada por el asesinato del Guía Supremo de la República Islámica Ali Jamenei, hasta el estallido del frente del sur del Líbano, al amanecer del 1 er de marzo, pasando por los ataques iraníes en todos los países del Golfo Árabe, la primera semana de la nueva guerra de Oriente Medio es sin duda histórica en más de un aspecto. Hay años que se pueden resumir en pocas palabras, y semanas que parecen años. Los días transcurridos del 28 de enero al 8 de marzo de 2026 han sido tan ricos en giros que podrían calificarse como el paso de una era a otra. El punto de partida fue el desencadenamiento, sin embargo previsible, de los ataques israelo-estadounidenses contra el régimen iraní, tras el fracaso de las negociaciones sobre el expediente nuclear, el programa de misiles balísticos de largo alcance y el destino de las antenas regionales de los Pasdarán, en particular Hezbolá libanés. El resto fue una sucesión de sorpresas, como si el ataque a Irán hubiera abierto una caja de Pandora. La primera sorpresa provino de la precisión de los ataques israelíes en la mañana de este sábado 28 de febrero, que resultaron, como se anunciaría horas después, en el éxito del asesinato del Guía Supremo de la revolución iraní, Ali Jamenei, el verdadero líder espiritual y político de este país, al mismo tiempo que una cuarentena de altos funcionarios y ejecutivos iraníes, incluido el ministro de Defensa, el jefe de los Pasdarán, el jefe de Inteligencia y el consejero más cercano de Jamenei. ¿Hasta qué punto este primer golpe, y los primeros bombardeos americano-israelíes en territorio iraní, han desestabilizado este país? A modo de represalia, el régimen creó la sorpresa al dirigir sus misiles balísticos no solo contra Israel o las bases americanas en la región, como habría sido previsible, sino sobre todo hacia los Estados árabes del Golfo, hasta entonces considerados símbolos de seguridad y estabilidad. Las agresiones contra los países del Golfo Diariamente, desde el comienzo de esta guerra, las infraestructuras civiles de Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar, Arabia Saudita e incluso el sultanato de Omán, sin embargo intermediario privilegiado en las negociaciones irano-americanas, son bombardeados por los misiles de los Guardianes de la Revolución. Desde hace ocho días, sus aeropuertos están casi cerrados y su legendaria seguridad interna es violada, a pesar de la interceptación de la gran mayoría de los misiles y drones iraníes lanzados contra su territorio. E incluso cuando el presidente iraní Masoud Pezeshkian se resuelve a «disculparse» con estos países por los daños causados, ocho días después del desencadenamiento del conflicto, prometiéndoles la «suspensión» de los ataques contra ellos, los disparos continuaron el mismo día, sugiriendo o bien una posición conciliadora táctica, de pura fachada, por parte de los iraníes, o bien un inicio de desmoronamiento del régimen entre el ala dura representada por los Pasdarán y una autoridad política supuestamente más moderada. En todos los casos, otra señal del debilitamiento del régimen iraní ha sido el retraso en la designación de un sucesor de Jamenei durante los últimos ocho días, sabiendo que los Guardianes de la Revolución buscan imponer la candidatura del hijo del Guía asesinado, Mojtaba Jamenei, cuya designación es rechazada por los estadounidenses. Los israelíes, por su parte, siguen oponiéndose a cualquier elección de un nuevo Guía: después de atacar por primera vez el lugar de reunión del Consejo de Expertos iraní encargado de esta misión, el ejército israelí, por boca de su portavoz arabófono, Avichay Adraee, ha vuelto a amenazar a este consejo con un nuevo ataque en caso de reunión para la votación, que sería «inminente». En cualquier caso, esta primera semana de conflicto concluyó la noche del 7 al 8 de marzo con una escalada de orden «cualitativo», a saber, el bombardeo de cuatro almacenes de combustible en la periferia de Teherán, lo que provocó monstruosos incendios alrededor de la capital. La apertura del frente en Líbano La otra gran sorpresa fue la reapertura por Hezbolá del frente del sur del Líbano. Esta iniciativa, suicida en todos los sentidos de la palabra, se produjo a petición expresa de los Pasdarán. En lo que constituyó una declaración de guerra a Israel, el partido proiraní lanzó cohetes Katiusha contra el territorio israelí la noche del 1 er al 2 de marzo, casi 48 horas después del inicio de la ofensiva americano-israelí y menos de dos años y medio después de la «guerra de apoyo» a Gaza, el 8 de octubre de 2023, de la que el país aún no se ha recuperado. Incrédulos, los libaneses se encontraron de nuevo inmersos en un círculo vicioso de violencia, bombardeos destructivos, éxodo de habitantes de regiones enteras del sur del Líbano, de los suburbios del sur de Beirut y de la Bekaa-norte. Hezbolá, por su parte, continúa sus ataques diarios hacia el norte de Israel, utilizando cohetes y drones. Incluso ha lanzado drones contra una base británica en la pacífica isla de Chipre. Tanques Merkava israelíes en la frontera libanesa. Después de este nuevo frente abierto desde un país exhausto, minado por la crisis económica y las consecuencias de una guerra muy reciente, incluso los más acérrimos defensores de la «libanesidad» (!) de Hezbolá tuvieron que revisar sus teorías. Porque este partido, que seguía sufriendo, sin reaccionar, asesinatos selectivos israelíes a pesar del alto el fuego del 27 de noviembre de 2024, solo respondió al asesinato del Guía Supremo de la revolución iraní, lo que fue percibido unánimemente como una clara respuesta a una orden venida del «padrino» iraní. Amenazas israelíes Esta decisión tomó por sorpresa a toda la clase política libanesa, incluido el aliado del partido proiraní, el jefe del movimiento Amal y presidente del Parlamento libanés, Nabih Berry. El presidente de la República, Joseph Aoun, y el gobierno de Nawaf Salam se posicionaron claramente en contra de esta decisión unilateral de Hezbolá, declarando «ilegales» todas sus actividades militares y exigiéndole que entregara sus armas, como se desprende de una resolución del Consejo de Ministros, de fecha lunes 2 de marzo. Sin embargo, esta decisión inédita de las autoridades libanesas, cuya ejecución fue confiada al ejército libanés (encargado previamente de desarmar el sur del Litani, con el éxito que conocemos), no puso al poder a salvo de las críticas internas ni de las amenazas israelíes, ante el regreso de los combatientes de Hezbolá a las fronteras. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, amenazó el sábado al Líbano con pagar un alto precio si no lograba desarmar a este partido. En cualquier caso, este nuevo conflicto parece diferente del anterior: el ejército israelí ocupa espacios aún más importantes, incluso realizó un descenso en helicóptero en un pueblo de la Bekaa el sábado 7 de marzo, y toda la región al sur del Litani está ahora evacuada por los habitantes, así como los suburbios del sur de Beirut. Entre los asesinatos selectivos, varios han tenido como objetivo a cuadros iraníes de los Guardianes de la Revolución, incluso en el Monte Líbano y en Beirut, regiones consideradas «seguras». El desenlace de este nuevo y sangriento episodio es más incierto que nunca. El régimen iraní ha decidido sembrar el caos y sacrificar de nuevo países como Irak y, sobre todo, Líbano, así como sus relaciones con los países vecinos, desde el Golfo Árabe hasta Azerbaiyán y Chipre. ¿Cómo será Oriente Medio después de este episodio explosivo? Sin duda, este conflicto actuará como un acelerador de la historia.

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