
La escalada continúa y se intensifica en el frente iraní, especialmente porque el ejército estadounidense lleva doce días bombardeando de manera ininterrumpida posiciones e infraestructuras de la Guardia Revolucionaria en varias regiones de Irán. También se confirma la entrada en escena de los hutíes en Yemen. A primera hora del jueves, la milicia hutí respaldada por Irán anunció que alcanzó dos petroleros saudíes en el mar Rojo, como parte del bloqueo marítimo que asegura imponer a Arabia Saudita. La activación del frente yemení no quedó sin respuesta por parte de Estados Unidos. El presidente Donald Trump lanzó una severa advertencia contra el régimen iraní y los hutíes. Al condenar el ataque contra los dos petroleros saudíes, el mandatario estadounidense dejó claro que, si una agresión de este tipo vuelve a ocurrir, responsabilizará a la República Islámica, “ya que es ella quien manipula a la milicia hutí”. Trump subrayó que, si se repite un ataque de este tipo, impondrá “un severo castigo a Irán, así como también a los hutíes”. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio declaró el jueves que los hutíes cometieron un grave error al dejarse arrastrar al conflicto en curso. Con cierta ironía, afirmó que “cayeron en la trampa” al decidir entrar en guerra junto a Irán. El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que el régimen iraní seguirá pagando un alto precio, “que será cada noche más elevado”, hasta que “recupere la cordura”. Cabe señalar, en este contexto, que el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, consultado durante una entrevista sobre el líder supremo Mojtaba Khamenei, aseguró que no se ha reunido recientemente con él e indicó que muy pocas personas tienen acceso a su círculo. Otros signos preocupantes de la escalada son el cierre de las embajadas del Reino Unido y Francia en Teherán. Las autoridades iraníes acusan a los británicos de haber permitido que bombarderos estadounidenses B-1 despegaran desde sus bases para atacar Irán. Por otra parte, los legisladores estadounidenses aprobaron por un estrecho margen un plan de 95,000 millones de dólares para financiar la guerra en Irán, aunque el texto aún deberá ser sometido a votación en el Senado. La aprobación se produce cuando el precio del barril de petróleo acaba de superar nuevamente los 100 dólares. También destaca la visita realizada este jueves por el primer ministro iraquí Ali al Zaidi a Teherán, donde fue recibido por el presidente iraní Massoud Pezechkian. Según la agencia iraní IRNA, “se firmaron varios acuerdos bilaterales”. El joven dirigente iraquí, que apenas unos días antes había sido recibido con todos los honores en Washington por Donald Trump y había suscrito varios acuerdos con Estados Unidos, parecería buscar ahora mantener un equilibrio con su poderoso, aunque debilitado, vecino iraní. El acuerdo nuclear con Arabia Saudita El acontecimiento más destacado del jueves fue, sin duda, el anuncio realizado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sobre un futuro acuerdo para el desarrollo de la energía nuclear civil en Arabia Saudita. Según AFP, el funcionario habló de la posibilidad de exportar tecnología estadounidense y generar empleos mediante la construcción de centrales nucleares que sustituyan las plantas alimentadas por petróleo y gas. En este contexto, el presidente Trump destacó el jueves que el acuerdo nuclear en negociación con Arabia Saudita “está vinculado al reconocimiento de Israel y a la ratificación de los Acuerdos de Abraham”, ya firmados por varios Estados del Golfo, entre ellos Emiratos Árabes Unidos. Hasta ahora, Riad se había negado a considerar el reconocimiento del Estado de Israel sin la creación previa de un Estado palestino. Mientras se espera la reacción saudita, la del primer ministro Benjamin Netanyahu no tardó en llegar tras el anuncio de Trump. La oficina de Netanyahu calificó una eventual adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham como “un avance histórico”. Sobre el terreno, la situación sigue deteriorándose entre israelíes y palestinos. El ministro de extrema derecha Itamar Ben Gvir realizó una muy controvertida visita a la Explanada de las Mezquitas, donde saludó a judíos que estaban rezando en el lugar. La visita fue ampliamente condenada, especialmente por Jordania, que administra este importante sitio del islam, ya que el acuerdo vigente permite a los judíos visitar el lugar, pero no rezar allí. Mientras tanto, continúan los incidentes entre colonos israelíes y palestinos en Cisjordania. El jueves, dos palestinos murieron apuñalados durante un altercado con un colono, quien resultó herido. En Líbano, Hezbolá estalla de indignación En Líbano continúan multiplicándose los comentarios sobre el balance de la visita del presidente Joseph Aoun a Washington y su reunión del martes con el presidente Trump. Mientras una gran parte de la clase política celebró el éxito de la visita a Washington, Hezbolá desplegó una serie de esfuerzos para desacreditar tanto al presidente como al primer ministro Nawaf Salam. En un comunicado, el bloque parlamentario de Hezbolá afirmó que la visita presidencial “no logró obtener la satisfacción de ninguna reivindicación nacional soberana y no consiguió ningún compromiso estadounidense respecto a una retirada israelí”. El texto del movimiento respaldado por Irán sostiene que los dirigentes libaneses están llevando al país “hacia una nueva tutela extranjera”. Cabe destacar que el presidente del Parlamento y líder del movimiento Amal, Nabih Berri, principal aliado de Hezbolá, llamó al presidente a su regreso al Palacio de Baabda, pese a que las relaciones entre ambos habían sido más bien distantes durante las últimas semanas.









