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Lo esencial del día

Severa advertencia de Trump contra Irán y los hutíes
Por
Taline Becharraoui
Publicado
jul 23, 2026 - 23:32

La escalada continúa y se intensifica en el frente iraní, especialmente porque el ejército estadounidense lleva doce días bombardeando de manera ininterrumpida posiciones e infraestructuras de la Guardia Revolucionaria en varias regiones de Irán. También se confirma la entrada en escena de los hutíes en Yemen. A primera hora del jueves, la milicia hutí respaldada por Irán anunció que alcanzó dos petroleros saudíes en el mar Rojo, como parte del bloqueo marítimo que asegura imponer a Arabia Saudita. La activación del frente yemení no quedó sin respuesta por parte de Estados Unidos. El presidente Donald Trump lanzó una severa advertencia contra el régimen iraní y los hutíes. Al condenar el ataque contra los dos petroleros saudíes, el mandatario estadounidense dejó claro que, si una agresión de este tipo vuelve a ocurrir, responsabilizará a la República Islámica, “ya que es ella quien manipula a la milicia hutí”. Trump subrayó que, si se repite un ataque de este tipo, impondrá “un severo castigo a Irán, así como también a los hutíes”. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio declaró el jueves que los hutíes cometieron un grave error al dejarse arrastrar al conflicto en curso. Con cierta ironía, afirmó que “cayeron en la trampa” al decidir entrar en guerra junto a Irán. El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que el régimen iraní seguirá pagando un alto precio, “que será cada noche más elevado”, hasta que “recupere la cordura”. Cabe señalar, en este contexto, que el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, consultado durante una entrevista sobre el líder supremo Mojtaba Khamenei, aseguró que no se ha reunido recientemente con él e indicó que muy pocas personas tienen acceso a su círculo. Otros signos preocupantes de la escalada son el cierre de las embajadas del Reino Unido y Francia en Teherán. Las autoridades iraníes acusan a los británicos de haber permitido que bombarderos estadounidenses B-1 despegaran desde sus bases para atacar Irán. Por otra parte, los legisladores estadounidenses aprobaron por un estrecho margen un plan de 95,000 millones de dólares para financiar la guerra en Irán, aunque el texto aún deberá ser sometido a votación en el Senado. La aprobación se produce cuando el precio del barril de petróleo acaba de superar nuevamente los 100 dólares. También destaca la visita realizada este jueves por el primer ministro iraquí Ali al Zaidi a Teherán, donde fue recibido por el presidente iraní Massoud Pezechkian. Según la agencia iraní IRNA, “se firmaron varios acuerdos bilaterales”. El joven dirigente iraquí, que apenas unos días antes había sido recibido con todos los honores en Washington por Donald Trump y había suscrito varios acuerdos con Estados Unidos, parecería buscar ahora mantener un equilibrio con su poderoso, aunque debilitado, vecino iraní. El acuerdo nuclear con Arabia Saudita El acontecimiento más destacado del jueves fue, sin duda, el anuncio realizado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sobre un futuro acuerdo para el desarrollo de la energía nuclear civil en Arabia Saudita. Según AFP, el funcionario habló de la posibilidad de exportar tecnología estadounidense y generar empleos mediante la construcción de centrales nucleares que sustituyan las plantas alimentadas por petróleo y gas. En este contexto, el presidente Trump destacó el jueves que el acuerdo nuclear en negociación con Arabia Saudita “está vinculado al reconocimiento de Israel y a la ratificación de los Acuerdos de Abraham”, ya firmados por varios Estados del Golfo, entre ellos Emiratos Árabes Unidos. Hasta ahora, Riad se había negado a considerar el reconocimiento del Estado de Israel sin la creación previa de un Estado palestino. Mientras se espera la reacción saudita, la del primer ministro Benjamin Netanyahu no tardó en llegar tras el anuncio de Trump. La oficina de Netanyahu calificó una eventual adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham como “un avance histórico”. Sobre el terreno, la situación sigue deteriorándose entre israelíes y palestinos. El ministro de extrema derecha Itamar Ben Gvir realizó una muy controvertida visita a la Explanada de las Mezquitas, donde saludó a judíos que estaban rezando en el lugar. La visita fue ampliamente condenada, especialmente por Jordania, que administra este importante sitio del islam, ya que el acuerdo vigente permite a los judíos visitar el lugar, pero no rezar allí. Mientras tanto, continúan los incidentes entre colonos israelíes y palestinos en Cisjordania. El jueves, dos palestinos murieron apuñalados durante un altercado con un colono, quien resultó herido. En Líbano, Hezbolá estalla de indignación En Líbano continúan multiplicándose los comentarios sobre el balance de la visita del presidente Joseph Aoun a Washington y su reunión del martes con el presidente Trump. Mientras una gran parte de la clase política celebró el éxito de la visita a Washington, Hezbolá desplegó una serie de esfuerzos para desacreditar tanto al presidente como al primer ministro Nawaf Salam. En un comunicado, el bloque parlamentario de Hezbolá afirmó que la visita presidencial “no logró obtener la satisfacción de ninguna reivindicación nacional soberana y no consiguió ningún compromiso estadounidense respecto a una retirada israelí”. El texto del movimiento respaldado por Irán sostiene que los dirigentes libaneses están llevando al país “hacia una nueva tutela extranjera”. Cabe destacar que el presidente del Parlamento y líder del movimiento Amal, Nabih Berri, principal aliado de Hezbolá, llamó al presidente a su regreso al Palacio de Baabda, pese a que las relaciones entre ambos habían sido más bien distantes durante las últimas semanas.

Un paso decisivo más contra la influencia iraní en el Líbano
Por
LevantTime .
Publicado
jul 22, 2026 - 00:08

La cumbre entre el presidente del Líbano, Joseph Aoun, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Washington marca una etapa fundamental en el proceso impulsado por las autoridades libanesas para restaurar la autoridad del Estado. En el trasfondo aparece un objetivo estratégico que se inscribe en la continuidad de las transformaciones en curso en la región y que Estados Unidos respalda plenamente, en la medida en que responde a sus propias aspiraciones: poner fin de manera definitiva a la influencia iraní en el Líbano. En términos concretos, esto pasa, como es sabido, por resolver el problema de las armas ilegales de Hezbolá, que sigue negándose a reconocer la autoridad del Estado y cuestiona con firmeza la línea política del presidente. La resolución de este asunto sigue siendo, a los ojos de los libaneses y de la comunidad internacional, con la excepción de Irán, por supuesto, una condición indispensable para restablecer la soberanía del Estado. Este tema, junto con la retirada israelí del sur del Líbano sobre la base del acuerdo marco libanés-israelí del pasado 26 de junio y, sobre todo, el apoyo al Ejército libanés estuvo en el centro de las conversaciones entre Trump y Aoun en la Casa Blanca. El presidente libanés calificó de excelente su reunión con su homólogo estadounidense. Este último, durante una conferencia de prensa previa a la cumbre, recordó las principales líneas de la política de su administración de los asuntos libaneses e iraníes. Sobre el primero, Donald Trump reafirmó su pleno respaldo al Líbano y a su homólogo libanés, “quien ha luchado desde hace mucho tiempo contra Hezbolá”. También aseguró que desea “ayudar mucho” al Líbano, “un país que ha sido maltratado durante mucho tiempo”, antes de elogiar las cualidades de “un país de origen de muchos amigos”. Por su parte, Joseph Aoun agradeció a su anfitrión por esta “visita histórica y el logro histórico alcanzado juntos con la firma del acuerdo marco”. La última visita de un presidente libanés a Washington se remonta a 2009. Asimismo, recordó que “el objetivo final” de este documento es “poner fin para siempre al estado de hostilidades entre el Líbano e Israel”. Antes del encuentro, el presidente libanés había señalado que tenía la intención de pedir a su homólogo estadounidense que presionara a Israel para que se retirara del sur del país. Joseph Aoun, quien desde su llegada al poder se comprometió a desarmar a Hezbolá, solicitó además una ayuda sustancial para el Ejército libanés e instó a Donald Trump, en el Despacho Oval, a “seguir apoyando” a las fuerzas armadas regulares. “Sin ellas, todo se derrumbará. No queremos eso. Creo que el presidente Trump tampoco lo desea”, declaró Joseph Aoun. Donald Trump respondió afirmando que tiene “planes muy concretos” para ayudar al Ejército libanés, que deberá desempeñar un papel central en el proceso de desarme de Hezbolá y en el restablecimiento de la autoridad del Estado. Pero, a cambio, el presidente estadounidense “probablemente querrá obtener nuevas pruebas de la seriedad de los compromisos de Joseph Aoun” para desarmar a Hezbolá y avanzar hacia la paz con Israel, explicó a AFP Robert Satloff, director ejecutivo del Washington Institute. En ese sentido, el canal árabe Al Hadath informó que el presidente Aoun presentó efectivamente al mandatario estadounidense un plan para el desarme de Hezbolá, lo que tendría como consecuencia un debilitamiento drástico de la influencia iraní en el Líbano. Ante la prensa, Donald Trump dijo estar dispuesto a dialogar con Hezbolá “si el presidente [Aoun] así lo deseara”. “Puedo hablar con todo el mundo”, aseguró. También rindió homenaje al aliado de este grupo proiraní, el presidente del Parlamento y líder del movimiento Amal, Nabih Berri, “quien desea el fin de la guerra”. Paralelamente al aspecto político, uno de los resultados inmediatos más destacados de esta reunión en la Casa Blanca fue, sin duda, el anuncio del presidente Trump de que había instruido a su administración a autorizar a todas las aerolíneas estadounidenses a reanudar sus vuelos directos hacia el Líbano. “Irán aún no ha visto nada” Respecto al expediente iraní, Donald Trump reiteró sus amenazas al afirmar que “Estados Unidos está lejos de haber terminado” con la República Islámica, que sigue estrechando el cerco sobre el estrecho de Ormuz a través de sus aliados hutíes en Yemen. Como es sabido, los hutíes mantienen un bloqueo naval contra los puertos sauditas del mayor exportador mundial de petróleo crudo. Los estadounidenses “se ocuparán” de los hutíes si llevan a cabo sus amenazas, aseguró el mandatario estadounidense, cuyo país ya había actuado anteriormente contra este grupo cuando perturbó el tráfico marítimo durante la guerra en Gaza mediante ataques con drones y misiles contra embarcaciones. Trump reiteró que los iraníes, “que aún no han visto nada”, desean “desesperadamente” un encuentro, pero añadió que “mientras no estén dispuestos a hacerlo de manera constructiva, no vemos ningún interés”. El ministro del Interior iraní, que se encuentra en misión oficial en Islamabad, debería regresar con las manos vacías, luego de que Donald Trump informara al mediador paquistaní que no está interesado en la tregua de diez días propuesta por Teherán. Durante su conferencia de prensa, el presidente estadounidense amenazó con lanzar ataques contra el monte Al Faas (Monte del Hacha), donde se encuentra una de las instalaciones nucleares subterráneas más fortificadas y secretas del país. El Ejército llega a Zawtar al Gharbiyeh La cumbre Aoun-Trump tuvo lugar mientras, sobre el terreno en el Líbano, entraba en vigor la primera fase del acuerdo marco libanés-israelí del 26 de junio. El Ejército libanés inició su despliegue en Zawtar al Gharbiyeh, una localidad del distrito de Nabatiyeh ocupada por Israel. El Ejército libanés anunció en la mañana del martes el inicio de su despliegue en esta localidad y precisó que la operación se llevaba a cabo sobre la base de los contactos mantenidos con la célula creada en virtud del acuerdo marco, el Grupo de Coordinación Militar para el Líbano (MCG4L). Sin embargo, pocos instantes después del inicio del despliegue, la tensión volvió a aumentar debido a un incidente que ilustra la fragilidad del proceso en marcha. El Ejército libanés acusó a las fuerzas israelíes de haber abierto fuego “cerca” de sus unidades cuando estas ingresaban en Zawtar. El mando militar advirtió en un comunicado que esos disparos “obstaculizan la implementación del despliegue en las zonas piloto”, coordinadas con el MCG4L y que son tres: Froun, Srifa y Zawtar al Gharbiyeh. Los israelíes mantenían presencia únicamente en esta última localidad. El Ejército israelí, citado por la cadena Kan, confirmó los disparos, aunque precisó que se trató únicamente de tiros de advertencia. Según el Ejército israelí, soldados libaneses acompañados por una excavadora habrían cruzado el límite acordado para esa zona piloto. Los disparos de advertencia tenían como objetivo obligarlos a retroceder. El mecanismo de supervisión dirigido por Estados Unidos fue informado inmediatamente del incidente, según añadió el Ejército israelí. Por su parte, el Ejército libanés prohibió a los habitantes de Zawtar regresar al pueblo mientras la situación siga siendo inestable, especialmente porque continúa retirando misiles y otros artefactos explosivos sin detonar. Bombardeos y demoliciones Pese a la entrada en vigor de la primera fase del acuerdo marco, la intensidad de las operaciones militares israelíes en el sur del país no disminuyó. Las operaciones de demolición mediante explosivos continuaron el martes, especialmente en el distrito de Bint Jbeil, así como en Khiam, donde el Ejército israelí asegura estar destruyendo infraestructuras de Hezbolá. Las alturas de la estratégica colina Ali Taher, en Nabatiyeh, volvieron a ser atacadas, mientras se escuchaban explosiones en distintos puntos de la denominada zona de seguridad establecida por Israel en su frontera norte con el Líbano, donde continúa operando mientras considere que las capacidades de Hezbolá no han sido neutralizadas. Amenazas iraníes Mientras el expediente libanés avanza siguiendo las directrices del gobierno libanés, respaldado por Estados Unidos, el panorama regional y, en particular, las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancados. Un día después de una nueva serie de ataques nocturnos estadounidenses, que ya se han vuelto cotidianos desde hace diez días, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica prometió ataques “aún más violentos” contra los intereses estadounidenses en la región, es decir, en los países del Golfo y Jordania, ya que Teherán no se atreve a atacar directamente a Israel por temor a desencadenar consecuencias mucho más graves. Baréin, Kuwait y Jordania interceptaron nuevamente misiles iraníes el martes. Las autoridades kuwaitíes acusaron a Irán de atacar, por cuarto día consecutivo, infraestructuras civiles, entre ellas centrales eléctricas y plantas desalinizadoras, donde se registraron incendios. Paralelamente, en Yemen, los hutíes intensificaron el bloqueo marítimo que imponen a Arabia Saudita como respuesta al bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes. El martes advirtieron a las compañías navieras que atacarían cualquier embarcación con destino o procedente de puertos sauditas, lo que explica la advertencia formulada por Donald Trump durante su conferencia de prensa conjunta con Joseph Aoun. Finalmente, en el frente diplomático, Francia convocó al encargado de negocios iraní tras la agresión contra dos diplomáticos franceses en Teherán. Las autoridades francesas exigen que los responsables sean sancionados. Asimismo, recordaron que no se contemplará ningún alivio de las sanciones europeas mientras Irán continúe con su programa nuclear y con las acciones que considera desestabilizadoras para la región.

Conflicto iraní: la escalada verbal se suma a las operaciones militares
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LevantTime .
Publicado
jul 19, 2026 - 01:01

La situación en Irán sigue escalando en todos los frentes. La tensión aumenta tanto en el plano político y mediático como en el ámbito militar. El ejército estadounidense continúa atacando los centros neurálgicos y las vías de comunicación de la Guardia Revolucionaria, que responde bombardeando, como de costumbre, no a Israel, sino a los países árabes, especialmente a los Estados del Golfo. En los últimos días, los ataques de la Guardia Revolucionaria alcanzaron también a Jordania, donde murieron dos soldados estadounidenses, cuatro resultaron heridos y un séptimo permanece desaparecido mientras participaba en operaciones de defensa antiaérea destinadas a interceptar misiles y drones. La Guardia Revolucionaria Islámica sostiene que sus ataques contra países árabes buscan golpear las bases militares estadounidenses instaladas en ellos. Sin embargo, los hechos contradicen esa versión, ya que durante los últimos dos días los bombardeos iraníes alcanzaron, entre otros objetivos en Kuwait, una central eléctrica y una planta desalinizadora. Al mismo tiempo, durante las últimas 48 horas se detectó un puente aéreo estadounidense para trasladar desde Europa hacia Israel decenas de aviones cisterna para reabastecimiento en vuelo, además de cazas F-16 y F-35. Estas aeronaves habían sido reubicadas en Europa tras la firma del memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, pero ahora han sido enviadas nuevamente al Medio Oriente. Mientras tanto, el ejército estadounidense continúa reforzando el bloqueo naval impuesto a los puertos iraníes. El sábado, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que cinco buques mercantes que intentaban evadir el bloqueo fueron obligados a regresar. El impacto de este bloqueo se ha intensificado aún más tras la destrucción de importantes vías de comunicación terrestre, incluidos siete puentes y líneas ferroviarias, especialmente en la región de Bandar Abbas. Nuevo mensaje atribuido a Khamenei Esta intensificación de las operaciones militares ha venido acompañada, desde finales de la semana, de una fuerte escalada verbal. En un mensaje escrito atribuido —sin que haya sido posible verificar su autenticidad— al enigmático líder supremo Mojtaba Khamenei, se amenaza a Estados Unidos con darle "una lección que nunca olvidará" si continúa sus ataques contra Irán. El mensaje añade además que "la firma de Donald Trump en el memorando de entendimiento no tiene ningún valor". Esta afirmación coincide con las declaraciones realizadas el sábado por un alto funcionario iraní, quien aseguró que "si los ataques estadounidenses continúan durante los próximos dos o tres días, Irán pasará de la fase defensiva a la ofensiva". Agregó además que Irán decidió "suspender todos los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento". En el plano político, resulta significativo que el mensaje atribuido a Khamenei llame a los dirigentes iraníes a reducir sus diferencias internas y exhorte a la población a moderar sus críticas contra el poder. Este doble llamado se produce cuando las señales de división entre el ala radical y el sector denominado pragmático del régimen son cada vez más evidentes, según funcionarios estadounidenses y paquistaníes. Aoun en Washington En medio de este creciente clima de tensión regional, el presidente libanés Joseph Aoun inició el sábado una visita oficial de varios días a Washington. El domingo tiene previsto reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio. El martes 21 de julio será recibido en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump para discutir los mecanismos destinados a aplicar el acuerdo marco firmado con Israel el pasado 26 de junio. Ambos mandatarios se concentrarán especialmente en la situación del sur del Líbano, donde el ejército israelí continúa llevando a cabo ataques selectivos y operaciones de demolición contra la infraestructura de Hezbollah.

Séptima noche de ataques estadounidenses contra las posiciones iraníes
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LevantTime .
Publicado
jul 18, 2026 - 00:27

Baréin, Kuwait y Catar, así como Jordania, sufrieron el viernes nuevos ataques iraníes en represalia por los bombardeos estadounidenses llevados a cabo en territorio iraní. Por sexto día consecutivo, los países del Golfo aliados de Washington pagan directamente el precio de esta escalada militar. Los daños causados a infraestructuras civiles en ambos bandos son muestra de una nueva intensificación del conflicto. Al filo de la medianoche del viernes, el Mando Central (Centcom) informó de que el ejército estadounidense lanzó, por séptima noche consecutiva, una nueva serie de ataques contra posiciones e infraestructuras militares iraníes. De hecho, los medios oficiales de la República Islámica reportaron poco antes de la medianoche fuertes explosiones en varios sectores del sur de Irán, especialmente en Bandar Abbas. Las vías de comunicación son el objetivo prioritario del ejército estadounidense desde hace 48 horas. Mientras tanto, Teherán continúa con su escalada verbal. Mohsen Rezaí, asesor militar del líder supremo iraní, amenazó el viernes con que Irán entrará en "una fase de ofensiva total" si los ataques estadounidenses continúan más allá de "dos o tres días". "Irán ya no se limitará a responder, y ninguna frontera estará a salvo", declaró también. Restricciones en la red eléctrica Las autoridades iraníes informaron de daños en la red eléctrica del sur del país. También notificaron bombardeos que habrían afectado puentes, un puerto, un aeropuerto, infraestructuras de telecomunicaciones y una estación de tren. En un comunicado, el ministerio correspondiente instó a los habitantes a apagar los aires acondicionados durante las horas pico "con el fin de contribuir a garantizar un suministro eléctrico estable en las provincias del sur, que actualmente se enfrentan a un calor extremo y a ataques contra las instalaciones de suministro eléctrico". En Kuwait, una central eléctrica y una planta desalinizadora resultaron afectadas por un ataque iraní, según las autoridades del emirato, que también llamaron a los habitantes "a racionalizar su consumo eléctrico durante esta fase excepcional", mientras las temperaturas alcanzan los 48 °C. Ataques iraníes en todos los frentes Las fuerzas armadas de Kuwait, Jordania, Baréin y Catar, todos ellos aliados cercanos de Estados Unidos, anunciaron haber hecho frente a ataques aéreos en la madrugada del viernes. En Kuwait, el ejército reportó varios heridos. En Catar, mediador en el conflicto, un niño resultó herido por escombros. Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado la base estadounidense de Al-Udeid, asegurando haber destruido sistemas de radar y aviones militares con el fin de "castigar al agresor". El presidente estadounidense Donald Trump había amenazado esta semana con atacar los puentes y las centrales eléctricas de Irán si sus dirigentes se negaban a volver a la mesa de negociaciones. Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica, advirtieron de que los ataques "continuarán hasta que se restablezca la calma en la costa sur y en el estrecho de Ormuz". Trump «abierto a conversaciones» Donald Trump "sigue abierto a la diplomacia al mismo tiempo", declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Según ella, los iraníes "han hecho saber al presidente que aún quieren llegar a un acuerdo. Estamos hablando con ellos, pero, una vez más, el presidente no va a permitirles disparar contra barcos en el estrecho sin consecuencias". En el estrecho de Ormuz, por el que transitaba antes de la guerra cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado, el tráfico marítimo sigue disminuyendo. Oleoducto iraco-sirio En Washington, la visita del primer ministro iraquí Ali al-Zaidi comenzó a dar sus primeros frutos. Estados Unidos celebró el viernes un acuerdo entre Irak y Siria para rehabilitar el oleoducto que une a ambos países, cerrado desde hace décadas, lo que facilitaría a largo plazo el transporte de petróleo en plena reanudación de las hostilidades entre Irán y Washington. El oleoducto permitiría conectar la producción petrolera iraquí con los mercados de exportación mediterráneos y más allá. Una verdadera oportunidad en un momento en que los precios del crudo se dispararon con el cierre total del estrecho de Ormuz. El precio del barril de petróleo sigue subiendo, aunque se mantiene en torno a los 87 dólares, lejos del pico de 126 dólares alcanzado en el punto álgido del conflicto. Estados Unidos indicó que lidera un consorcio internacional para llevar a cabo los aspectos técnicos y financieros de este proyecto, que una vez rehabilitado tendrá "una capacidad de transporte inicial de 2 millones de barriles de petróleo crudo por día". Hablando la semana pasada en Damasco, al margen de una visita del presidente francés Emmanuel Macron, el director de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, consideró que Siria puede convertirse en un "país de tránsito importante para el petróleo procedente de Irak hacia el Mediterráneo" y ofrecer "rutas alternativas" al estrecho de Ormuz. En el sur del Líbano En lo que respecta al frente libanés, una fuente diplomática libanesa, citada por el canal en lengua árabe Al-Hadath, indicó el viernes que el ejército israelí debería iniciar este fin de semana su retirada de las zonas piloto que serán asumidas por el ejército libanés, de conformidad con el acuerdo marco firmado por Líbano e Israel el pasado 26 de junio. En el plano de las operaciones militares, las fuerzas israelíes presentes en el sur continuaron con la destrucción de las infraestructuras militares subterráneas construidas por Hezbolá durante décadas. Al mismo tiempo, el ejército israelí llevó a cabo bombardeos aéreos selectivos en varios sectores de la región meridional del país.

La región está sentada sobre un auténtico volcán
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LevantTime .
Publicado
jul 16, 2026 - 22:35

La tensión no deja de crecer en la región, que cada vez se parece más a un volcán a punto de despertar en cualquier momento. Irán elevó aún más el tono el jueves y volvió a agitar la carta de los hutíes frente a las advertencias estadounidenses. Al mismo tiempo, en el Líbano, Hezbolá dio un nuevo paso en su desafío a las instituciones del Estado, arremetiendo —por boca de algunos de sus diputados— contra el presidente de la República para cuestionar la entrada en vigor de la retirada israelí parcial de las zonas piloto del sur del país y el proyecto de desarme del grupo. Pocas horas antes del muy esperado discurso del presidente estadounidense Donald Trump, previsto para la 1:00 GMT del viernes (4:00 hora de Beirut), Teherán anunció que sus fuerzas militares atacarían infraestructuras en toda la región si el mandatario llevaba a cabo sus amenazas de golpear instalaciones civiles iraníes. Fue el portavoz del alto mando militar iraní, citado por Reuters, quien lanzó esta advertencia, afirmando que Teherán «no permitiría ninguna injerencia estadounidense en el estrecho de Ormuz». Esta cuestión, dijo, representa «una línea roja» para la República Islámica, cuyos puertos se encuentran nuevamente sometidos a un bloqueo naval estadounidense desde que cerró esa estratégica vía marítima. También según Reuters, que cita tres fuentes, Irán habría pedido al movimiento hutí yemení que estuviera preparado para «cerrar la ruta petrolera del mar Rojo por Bab el-Mandeb si Estados Unidos atacaba las infraestructuras energéticas iraníes», lanzando así una nueva e importante amenaza sobre el suministro energético mundial. La idea habría sido debatida en el seno de la cúpula de la República Islámica, y el mensaje habría sido transmitido a los aliados hutíes de Irán, según dos fuentes iraníes de alto nivel y una fuente regional conocedora del expediente que, según precisa Reuters, hablaron bajo condición de anonimato. Irán parece querer anticiparse al discurso de Donald Trump y apostar por una ampliación del conflicto que lo enfrenta a Estados Unidos en caso de ataques «enemigos». Así, la República Islámica, maestra consumada en el arte de las guerras por delegación, volvió a valerse el jueves de la carta de los hutíes. El líder de este grupo yemení, Abdel-Malik al-Houthi, arremetió con dureza contra Arabia Saudí en un mensaje audiovisual, amenazando con golpear Riad si el reino atacaba «de nuevo» objetivos hutíes. Denunció «un ataque injustificado» saudí contra el aeropuerto de Saná, cuando fue precisamente su grupo el que disparó primero misiles contra un aeropuerto en el sur de Arabia Saudí el lunes por la noche, provocando una contundente respuesta saudí. El discurso del presidente Trump debería marcar un punto de inflexión en la evolución del conflicto, según diversos medios internacionales que recuerdan que el último, el 1 de abril, estuvo repleto de anuncios «explosivos». El inquilino de la Casa Blanca lo ha presentado como «un anuncio muy importante». Deberá abordar, entre otros temas, cuestiones relacionadas con las elecciones estadounidenses previstas para noviembre, así como las conversaciones con Irán, actualmente paralizadas. El mediador pakistaní, que multiplicaba los viajes de ida y vuelta para acercar posturas, parece hoy estar en paro. El jueves, Islamabad se limitó a pedir a Washington y Teherán que volvieran a la mesa de negociaciones. Este llamamiento, lanzado por el portavoz del Ministerio pakistaní de Asuntos Exteriores, refleja sobre todo la actual incapacidad de la mediación de Islamabad para frenar la escalada. Sobre el terreno, el enfrentamiento continúa siguiendo el mismo patrón: el Centcom lanza ataques en serie, sobre todo de noche, contra instalaciones iraníes. La República Islámica responde atacando objetivos estadounidenses en países de la región, entre ellos Jordania, Baréin y Kuwait. El jueves por la tarde temprano, Estados Unidos llevó a cabo ataques contra instalaciones situadas en los alrededores de Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz. Armas para Hezbolá en el Líbano Al mismo tiempo, la tensión también aumenta en el Líbano, donde el ejército libanés e Israel se preparan para poner en marcha el mecanismo que prevé una retirada parcial israelí de zonas piloto en el sur del país. Una medida a la que Hezbolá se opone rotundamente, ya que sigue rechazando el acuerdo marco alcanzado entre Beirut y Tel Aviv y cuestionando violentamente el principio de negociaciones directas entre ambas capitales, que comparten un mismo objetivo: reducir la capacidad de daño del grupo proiraní e imponer el monopolio de las armas en el Líbano. Sin embargo, esta perspectiva se produce en un clima particularmente tenso. El Hezb sigue negándose a entregar sus armas, como reafirmó el jueves uno de sus diputados, Hassan Fadlallah, mientras el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, recordaba a su homólogo estadounidense, Pete Hegseth, que Tel Aviv pretende mantener sus tropas de forma duradera en las «zonas de seguridad» establecidas en el Líbano, Siria y la franja de Gaza para proteger sus fronteras. El anuncio del Ministerio del Interior sirio, que informó de la interceptación en la frontera sirioiraquí de un camión que transportaba armas sofisticadas y cohetes destinados a Hezbolá, vino no obstante a reforzar el argumento esgrimido por Israel para justificar el mantenimiento de sus fuerzas en el Líbano. Esta nueva incautación, que según Damasco está lejos de ser un caso aislado, refuerza las acusaciones de que Irán continúa rearmando a su principal brazo militar en la región, a pesar de la presión internacional. Se produce cuando Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de encomendar a Siria un papel más activo en la lucha contra Hezbolá, el cual desmintió «realizar cualquier tipo de actividad en Siria» en un comunicado escueto y formulado en términos muy vagos. El texto fue publicado tras el anuncio de la incautación de las armas, pero no hace ninguna mención a la misma. Se limita a señalar «informaciones fabricadas de la nada para perjudicar (al grupo) y servir los intereses estadounidenses e israelíes». Los diputados de Hezbolá, entretanto, arremetieron con dureza contra el presidente Joseph Aoun y el acuerdo marco libanés-israelí, «que Tel Aviv no logrará imponer a quienes se oponen a él». Hassan Fadlallah criticó con vehemencia la decisión de las autoridades libanesas de desarmar al grupo al que pertenece, «cuando las armas de las que dispone inquietan a Israel». Mientras tanto, el ejército libanés comenzó a reforzar su presencia en el sur del país, patrullando por una decena de localidades, entre ellas Bint Jbeil, donde había entrado el ejército israelí. Sobre el terreno, Tel Aviv prosigue sus operaciones militares limitadas: un ataque israelí causó dos muertos en Nabatieh el-Fawka durante la jornada, mientras que se reportaban de forma intermitente bombardeos y voladuras de viviendas.

Líbano-Israel: las reuniones de Roma ponen en marcha el proceso de las zonas piloto

Mientras las fuerzas israelíes continúan con sus incursiones selectivas intermitentes en el sur del Líbano y con la destrucción sistemática de la infraestructura de Hezbolá en la región meridional del país, la sexta ronda de negociaciones directas entre el Líbano e Israel, concluida el miércoles en Roma bajo los auspicios de Estados Unidos, parece haber dado oficial y concretamente el pistoletazo de salida al largo y arriesgado proceso de retirada progresiva del Tsahal del sur del Líbano. Tras dos días de reuniones, el martes 14 y el miércoles 15 de julio, en la capital italiana, tanto las fuentes autorizadas estadounidenses como las libanesas calificaron de «fructífera» y «positiva» la conclusión de esta sexta ronda de conversaciones líbano-israelíes. La embajada estadounidense en Beirut indicó que se acordaron medidas concretas para el establecimiento de las dos primeras zonas piloto, que deberían permitir al ejército libanés desplegarse en los sectores que los israelíes evacúen. Los detalles técnicos precisos se ultimarán en los próximos días, precisa la embajada estadounidense, que añade que esto permitirá pasar a debates más amplios que desemboquen en la aplicación de «todos los capítulos» del acuerdo marco firmado por el Líbano e Israel «con el objetivo de alcanzar un acuerdo global» entre ambos países. Esta valoración positiva de las conversaciones de Roma fue compartida por una fuente libanesa y por un alto responsable israelí citado por Maariv, quien indicó el miércoles que el Líbano e Israel han llegado a «un acuerdo sobre las dos primeras zonas piloto en el sur del Líbano». Dicho responsable subrayó además que ambos países consideran «el desarme de Hezbolá como un objetivo fundamental» del proceso en curso definido por el acuerdo marco. Trump vuelve a la carga sobre Chareh En lo que respecta al destino de Hezbolá, el presidente Donald Trump volvió a insistir el miércoles sobre el papel que podría asumir el presidente sirio Ahmed el-Chareh en el desmantelamiento de la milicia del partido. «El presidente Chareh desearía intervenir para ocuparse de Hezbolá y estoy pensando en darle luz verde», afirmó el jefe de la Casa Blanca, quien precisó su pensamiento al respecto subrayando que el líder sirio será «más preciso que los israelíes en su manera de tratar con Hezbolá». «Lo hará de forma diferente, sin destruir edificios», estimó. Esta propuesta, ya defendida por el presidente Trump en más de una ocasión durante los últimos días pero rechazada por los libaneses, será presumiblemente abordada durante la visita que el presidente Joseph Aoun realizará el 21 de julio a Washington, donde será recibido en la Casa Blanca. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu también la discutirá sin duda durante su visita prevista a Washington a comienzos de la próxima semana. Sleiman Frangié y Mahmoud Comati sancionados por Irak Cabe señalar, en el capítulo de la lucha contra los excesos milicianos del partido pro-iraní, que el gobierno iraquí ha incluido a Hezbolá libanés en su lista de sanciones bancarias con el evidente propósito de cortar las fuentes de financiación del partido pro-iraní. Al mismo tiempo, las autoridades iraquíes también han impuesto sanciones bancarias al jefe de las Marada, el exministro y diputado Sleiman Frangié, y al vicepresidente del Consejo Político del partido, Mahmoud Comati, ambos ya sancionados previamente por el Tesoro estadounidense. Estas sanciones llegan tras las conversaciones que el nuevo primer ministro iraquí Ali al-Zaidi mantuvo hace unos días en Washington con el presidente Trump. Dichas conversaciones fueron enmarcadas por el señor Zaidi bajo el signo de la «asociación estratégica» con Estados Unidos. El presidente Trump marcó el tono de esa asociación al señalar que serán empresas estadounidenses las que se encargarán de las operaciones de extracción del petróleo iraquí. «Los iraquíes», afirmó el jefe de la Casa Blanca, «ya no quieren tratar con los demás, quieren tratar con Estados Unidos, y esa es, por cierto, una de las razones por las que estaba convencido de que haría (el señor Zaidi) un excelente primer ministro». Los ataques estadounidenses contra las posiciones de los Pasdaran En el frente iraní, el ejército estadounidense continuó el miércoles por la mañana, y más tarde a lo largo del día y la noche, sus ataques contra los centros de lanzamiento de misiles y drones, así como contra radares e infraestructuras militares pertenecientes a los Guardianes de la Revolución Islámica en el sur de Irán, a lo largo de la costa que da al estrecho de Ormuz. La isla de Hengam, también en el sur de Irán, fue igualmente blanco de los ataques estadounidenses. El presidente Trump subrayó al respecto que «la semana que viene podría ser la peor que Irán haya vivido jamás»… Cabe señalar en este contexto que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ha impuesto sanciones contra siete personas y entidades acusadas de estar implicadas en una red internacional que participa en el esfuerzo de armamento de los Pasdaran.

Líbano-Israel: clima «positivo» en la reunión de Roma
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Taline Becharraoui
Publicado
jul 15, 2026 - 00:46

Este martes marca la sexta ronda de conversaciones directas entre las delegaciones libanesa e israelí, celebrada esta vez en una capital europea, Roma, y no en Washington. Desde el primer día, un primer éxito: el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, afirma desde Jerusalén que Israel está dispuesto a «avanzar» en la aplicación de dos «zonas piloto» en el sur del Líbano, según la AFP. Sin embargo, según los términos del acuerdo marco del 26 de junio, la implementación de dichas zonas debe comenzar con una retirada israelí. Califica el proceso, conducido bajo los auspicios de Estados Unidos, como «el único camino a seguir». También según la AFP, la delegación libanesa «recibió instrucciones de exigir el inicio inmediato de la retirada de las fuerzas israelíes de dos zonas piloto antes de cualquier otra discusión», según informó la presidencia libanesa el lunes por la noche. Según una fuente diplomática libanesa al tanto del contenido de las negociaciones, «el ejército libanés está listo para asumir progresivamente el control de las localidades de las que se retiraría el ejército israelí». La reunión del 14 de julio concluyó cerca de las 18h y fue calificada de «positiva» por fuentes de la LBC. Esta primera confirmación de resultados es importante para los libaneses, aunque aún quedan muchos más detalles por discutir y los obstáculos no escasean. Pues estas negociaciones serán una prueba en más de un sentido para la parte libanesa, que tiene la obligación de obtener resultados en esta ronda, dados los avances logrados en la anterior, en junio, que dio lugar a un acuerdo marco. El principal tema de estas conversaciones es, por tanto, el establecimiento de las «zonas piloto» en el sur del Líbano, de las que el ejército israelí debe retirarse para que se despliegue el ejército libanés, sin ninguna presencia de Hezbolá. Sin embargo, este proceso sigue teniendo detractores de peso en la escena libanesa. El diputado de Hezbolá Hussein Hajj Hassan afirmó el lunes que «este acuerdo marco solo es tripartito en apariencia, cuando en realidad es unilateral, pues es israelí». La oposición al acuerdo marco proviene también de su aliado, el líder del movimiento Amal y presidente del Parlamento, Nabih Berry, quien realizó una declaración significativa el martes. Aparentemente contrario a la continuación de las negociaciones directas, abre sin embargo la puerta a cierta flexibilidad. «Las zonas piloto están rechazadas», declaró Berry en una entrevista con el diario al-Joumhouria , asegurando que dichas zonas deberían haber sido mucho más amplias, «de lo contrario la retirada tardará dos años». No obstante, añadió esta enigmática frase: «Si percibo el menor éxito, estoy dispuesto a guardar silencio, pero por ahora no veo ninguno». Aunque declara estar dispuesta a retirarse de zonas tampón, la parte israelí continúa, sobre el terreno, con sus voladuras en los pueblos del sur: se observa, este martes, que el ejército israelí ha atacado especialmente la región prevista como una de las zonas piloto, concretamente los dos pueblos llamados Zawtar (este y oeste). En todo caso, las autoridades libanesas muestran constancia en la continuación de estas negociaciones, pese a todos los desafíos. Desde el palacio de Baabda se siguen de cerca los resultados, que en principio no deberían conocerse hasta mañana. El presidente Joseph Aoun, que se encontraba junto a su esposa en Qatar para presentar sus condolencias por la muerte del ex emir del país, el jeque Hamad Al Thani, siguió de cerca las conversaciones de Roma. Además, prepara su visita a Washington el 21 de julio. El frente iraní, siempre en llamas En el sur del Líbano, sobre el terreno, la apariencia de tregua, al menos por parte de Hezbolá, que parece necesitarla para recuperar fuerzas, persiste a pesar del deterioro de la situación del lado iraní. Los ataques estadounidenses contra Irán continuaron durante toda la noche del lunes al martes y a lo largo del día de este martes, y el bloqueo prometido por el presidente estadounidense Donald Trump entra en vigor a las 20h (según el horario del Levante). Los iraníes han denunciado nuevos ataques contra la ciudad de Bushehr, donde se encuentra la central nuclear. La agitación en el estrecho de Ormuz y la reanudación de las hostilidades han provocado una nueva subida en los precios del petróleo, cuyo barril ha vuelto a superar los 80 dólares estadounidenses. Las negociaciones parecen estar en punto muerto por el momento, salvo por una declaración del presidente Trump el martes, en la que afirmó que un acuerdo sigue siendo «posible». En una entrevista televisiva, subrayó no obstante que el memorando de entendimiento fue una «prueba» para los iraníes, y que estos han demostrado no ser capaces de cumplirlo. Aseguró que la victoria será estadounidense, ya sea por la vía de las negociaciones o de la guerra. Por otra parte, según medios árabes, el ejército estadounidense está desplegando actualmente más de 50.000 hombres en la región. Los iraníes, por su parte, intentan responder mediante más ataques contra países de la región, dejando por el momento a Israel fuera de su alcance. Bahréin, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos e incluso Jordania han tenido que interceptar misiles iraníes. Estos ataques han sido reivindicados directamente por los Guardianes de la Revolución iraní, al igual que los que continúan teniendo como blanco petroleros en el estrecho de Ormuz. Otro ataque frontal procedente de Irán es el de un proyecto de ley aprobado por el Parlamento iraní a favor de un peaje impuesto a los buques en el estrecho. Una respuesta a la declaración del presidente Trump del día anterior, en la que expresó su intención de cobrar por la protección del paso de los navíos. Cabe recordar que los estrechos naturales son pasos libres para los buques, y que únicamente los servicios prestados por países ribereños tienen un coste. Mientras tanto, el ataque con misiles balísticos contra un aeropuerto saudí el lunes por la noche, lanzado desde la región yemení dominada por los rebeldes hutíes, aliados de Irán, sigue generando declaraciones en apoyo al reino. Destacan especialmente las procedentes del Líbano, en particular las del presidente de la República Joseph Aoun y del primer ministro Nawaf Salam, que constituyen claras señales de solidaridad con Arabia Saudí frente al eje iraní.

Irán-EE.UU.: ¿hacia un regreso del frente yemení?
Por
LevantTime .
Publicado
jul 14, 2026 - 00:32

Este lunes 13 de julio, la atención regional está centrada en Yemen, donde la frágil tregua de abril de 2022 atraviesa una grave crisis debido a una maniobra iraní que reactivó el frente yemení. Esta demostración de fuerza militar debe entenderse en el contexto de la continua escalada del conflicto entre Teherán y Washington, después de que Estados Unidos restableció el bloqueo que había impuesto a los puertos iraníes. En los hechos, el gobierno yemení lanzó ataques contra las pistas del aeropuerto internacional de Saná, controlado por los hutíes, para impedir el aterrizaje de un avión iraní que transportaba a una delegación de este grupo chiita respaldado por Irán. La delegación regresaba de Teherán, donde había participado en los funerales del líder supremo Alí Jamenei. A pesar de las reiteradas advertencias de las autoridades yemeníes, que les habían pedido regresar a bordo de un avión de la aerolínea nacional Yemenia, la delegación insistió en volver a Yemen en el aparato iraní, pese a que el espacio aéreo del país permanece cerrado para la aviación iraní. El avión continuó su vuelo ignorando las protestas del gobierno, aunque finalmente habría aterrizado en Hodeida, ciudad costera del mar Rojo controlada por los hutíes en el oeste de Yemen. La tensión aumentó rápidamente. El Ministerio de Defensa de Yemen justificó los ataques por la insistencia de los hutíes en regresar en un avión iraní. Según Saná, ese vuelo no solo constituye una violación del espacio aéreo yemení, sino que además representa “una nueva injerencia de la República Islámica”. Los hutíes amenazaron de inmediato con responder, tras denunciar explícitamente “ataques sauditas”, lo que reavivó el temor a una reanudación de las hostilidades con Riad por primera vez desde la tregua de 2022, alcanzada bajo los auspicios de la ONU. Los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb En el contexto de una tensión regional que no ha dejado de aumentar en las últimas semanas, el incidente de Saná solo puede interpretarse como un nuevo episodio del pulso que mantienen Teherán y Washington, principalmente en torno al estrecho de Ormuz. El hecho ocurrió después de una nueva noche marcada por intensos bombardeos estadounidenses contra objetivos militares y logísticos iraníes y por contraataques iraníes dirigidos contra instalaciones estadounidenses en Kuwait, Jordania, Baréin, Catar e incluso Omán, hasta ahora evitado por Teherán, que buscaba alcanzar un acuerdo de cooperación con el sultanato para la gestión del estrecho de Ormuz. Como director de una red de grupos aliados, cada uno más desestabilizador que el anterior, Teherán parece haber decidido esta vez poner en escena a los hutíes. De ese modo, permite a su principal aliado regional, Hezbolá, decapitado y debilitado por Israel durante las dos desastrosas guerras de apoyo primero a Hamás y luego al régimen de los mulás, tomar un respiro. Al mismo tiempo, evita la entrada en escena de otro actor regional, Israel, cuyo territorio sigue al margen de los ataques iraníes a pesar de albergar bases estadounidenses. Una reactivación del frente libanés podría haber dado a Tel Aviv el pretexto que busca para reanudar sus ataques contra Irán. Sea como fuere, la gran incógnita es saber si el episodio de Saná constituye simplemente una advertencia dirigida a Washington, con quien Teherán mantiene una confrontación abierta, o si anuncia una nueva fase de ese enfrentamiento. Su verdadera gravedad dependerá de lo que ocurra a continuación. Las implicaciones geoestratégicas de una participación de los hutíes en el conflicto son numerosas. La principal está relacionada con el estrecho de Bab el Mandeb. Al controlar el puerto de Hodeida, ubicado en ese corredor estratégico, los hutíes tienen la capacidad de bloquear el acceso al mar Rojo y al canal de Suez, perturbando significativamente el comercio internacional. Al anunciar nuevamente el lunes el cierre del estrecho de Ormuz, Teherán desplazó el conflicto hacia otra zona geográfica igualmente estratégica, con el riesgo de comprometer seriamente el comercio mundial. Mediante esta maniobra, busca demostrar a Estados Unidos que todavía conserva varias cartas que no dudará en utilizar para obtener concesiones en el marco de las negociaciones con Washington. Esas negociaciones siguen sin romperse. Permanecen únicamente suspendidas. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, confirmó el lunes que continúan las gestiones diplomáticas con Catar, Pakistán y Omán para “evitar una escalada de las tensiones”. Según explicó, Teherán mantuvo contactos “durante los últimos días” con Catar y Omán, pese a que ambos fueron blancos de ataques iraníes, así como con Pakistán. Sin embargo, los acontecimientos registrados entre la noche del domingo y el lunes, y durante toda la jornada del lunes, demuestran que esos esfuerzos estuvieron lejos de dar resultados. ¿Hasta el punto de provocar una ruptura? Solo la evolución de los acontecimientos permitirá saberlo. Baghaei también advirtió que Teherán dejará de considerarse vinculado al memorando de entendimiento firmado en junio con Estados Unidos si Washington no cumple sus compromisos. Era una manera de responder a Donald Trump, quien la semana pasada dio por terminado el alto el fuego. Ataques hutíes contra el sur de Arabia Saudita Aunque el intercambio de amenazas es habitual en negociaciones tan delicadas, que comprometen el destino de toda la región, los acontecimientos sobre el terreno adquieren una dimensión mucho más importante, e incluso peligrosa. Los hutíes no tardaron en cumplir sus amenazas directas contra Arabia Saudita, a la que acusan de haber atacado el aeropuerto de Saná. Al comienzo de la noche lanzaron misiles balísticos contra el aeropuerto de Abha, en el suroeste del reino, cerca de la frontera con Yemen. Según los medios del grupo proiraní, al menos seis misiles fueron dirigidos contra las instalaciones. El Ministerio de Defensa saudita confirmó el ataque y aseguró que los proyectiles fueron interceptados. Estos bombardeos responden a la misma lógica que los ataques iraníes contra los países del Golfo, ejecutados como represalia por las operaciones estadounidenses. A través de su aliado yemení, Teherán intentaría involucrar a Riad en un conflicto del que se había mantenido al margen desde el principio. El objetivo es el mismo que perseguían los ataques contra los países del Golfo: empujar a las monarquías árabes a replantearse su alianza con Estados Unidos. Un propósito que la República Islámica nunca ocultó, pero que tampoco ha conseguido materializar. “Una remuneración del 20 %” Washington, por su parte, sigue una estrategia ampliamente inspirada en el juego iraní. A las provocaciones de Teherán responde con contraprovocaciones. El presidente estadounidense Donald Trump anunció sin rodeos en Truth Social el restablecimiento del bloqueo naval que había contribuido a asfixiar la economía del régimen de los mulás, así como un control estadounidense del estrecho de Ormuz. Del mismo modo que Teherán pretende imponer tarifas por el uso del paso marítimo, Trump afirmó que desea cobrar “una remuneración equivalente al 20 % del valor de las cargas” que transiten por esa vía marítima, pese a que esta está regulada por el derecho internacional, que garantiza la libertad de navegación. Irán respondió asegurando que “bajo ninguna circunstancia” permitirá que Washington interfiera en la administración del estrecho, al que pretende someter bajo su control exclusivo. El presidente Trump también anunció que el jueves por la noche dirigirá un mensaje a la nación. Según The New York Times , ya habría notificado al Congreso la reanudación de las hostilidades con Irán. En la comunicación enviada al Legislativo explicó que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo operaciones militares defensivas el 7 de julio, siempre según el diario neoyorquino. Con bloqueo o sin él, Teherán sigue aferrándose a su influencia regional a través de sus aliados. Según diversos analistas, los hutíes disponen de numerosos recursos para alterar el equilibrio regional, lo que explicaría la contundente respuesta de Saná. Al atacar ellas mismas el aeropuerto de la ciudad para impedir el aterrizaje del avión iraní, las autoridades yemeníes enviaron un mensaje político directo a Teherán: no se le permitirá utilizar instalaciones yemeníes en el contexto actual. El episodio del avión iraní transmite además otro mensaje, rápidamente percibido por Washington y que podría estar detrás de la decisión de Donald Trump de restablecer el bloqueo marítimo. Teherán quiso demostrar que conserva capacidad de movimiento e iniciativa pese a los continuos bombardeos y que sus aliados siguen teniendo la posibilidad de frustrar los planes de sus adversarios. El vuelo iraní demuestra que la República Islámica mantiene la posibilidad de disponer, en caso de bloqueo, de un corredor aéreo hacia sus aliados hutíes en Yemen. Ese corredor le permitiría transportar material y personal, incluidos miembros de la Guardia Revolucionaria, si decidiera bloquear Bab el Mandeb y reactivar el frente yemení. Sin embargo, todavía es prematuro hablar de una verdadera reactivación de ese frente. Presiones occidentales En el frente diplomático, la presión occidental sobre Irán continúa intensificándose. Londres anunció la prohibición de los Guardianes de la Revolución en su territorio, mientras que el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, descartó cualquier levantamiento de las sanciones europeas mientras Teherán continúe con su programa nuclear, el desarrollo de su capacidad balística y sus acciones de desestabilización en la región.

Escalada persistente entre Estados Unidos e Irán en torno al estrecho de Ormuz
Por
Taline Becharraoui
Publicado
jul 9, 2026 - 23:10

La tensión entre Estados Unidos e Irán escala mientras Líbano se convierte en escenario de una intensa actividad diplomática. El nivel de tensión entre estadounidenses e iraníes venía aumentando gradualmente desde hacía varios días, en un contexto marcado por ataques iraníes contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz. Y el peor escenario terminó por materializarse durante la noche del miércoles al jueves: Estados Unidos lanzó una serie de intensos bombardeos contra Irán, tal como había amenazado el presidente Donald Trump el día anterior. Irán, fiel a su patrón habitual, respondió lanzando misiles contra varios países del Golfo, entre ellos Baréin, Kuwait y Catar. Esta vez también añadió a Jordania a la lista de objetivos. El reino jordano interceptó diez misiles dirigidos hacia su territorio al mediodía, en una escalada de gran magnitud. Los ataques estadounidenses sobre territorio iraní fueron los más intensos de los últimos meses. La provincia de Bushehr, en particular, fue alcanzada por misiles que impactaron en el perímetro del complejo nuclear ubicado en esa región, según informaron medios iraníes. Sin embargo, un funcionario provincial negó al mediodía que la isla de Kharg, por donde transita la mayor parte del petróleo iraní, hubiera sido alcanzada. El Comando Central de Estados Unidos informó, a través de un comunicado publicado en X, que hasta la mañana del jueves había atacado cerca de 90 objetivos militares en Irán. Por su parte, el régimen iraní reportó un saldo de 14 muertos y 78 heridos durante los dos últimos días y acusó a Estados Unidos de cometer crímenes de guerra por lo que calificó como “ataques contra infraestructuras civiles”, entre ellas puentes y la línea ferroviaria que conduce a la ciudad de Mashhad. La retórica acompañó el recrudecimiento de las tensiones sobre el terreno, esta vez en voz del principal negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf. El dirigente afirmó que “el estrecho de Ormuz solo será reabierto bajo las condiciones impuestas por Irán y no bajo la presión de las amenazas estadounidenses”. De hecho, el paso marítimo permanecía cerrado el jueves debido a las tensiones, reflejando que la postura iraní no había cambiado. Nada hacía pensar ese jueves que la tensión fuera a disminuir o que las negociaciones fueran a reanudarse en el corto plazo, aunque Donald Trump aseguró durante la jornada que “los iraníes llamaron y quieren llegar a un acuerdo”. Sin embargo, añadió que ya no confiaba en “su voluntad de cumplir cualquier acuerdo”. Los mediadores de Pakistán y Catar intensificaron sus esfuerzos para lograr un retorno a la calma. Pero, en términos generales, Irán parece cada vez más aislado. En sintonía con las declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien el día anterior había considerado indispensable mantener una postura firme frente al régimen iraní, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, sostuvo el jueves que fue Irán quien violó el acuerdo con Estados Unidos y que sus “maniobras” deben cesar si se pretende retomar las negociaciones. Mientras tanto, Irán continuó con las interminables ceremonias fúnebres de su guía supremo asesinado, Ali Khamenei, y de su familia, en una demostración de fuerza. Los féretros llegaron durante la jornada a Mashhad para su sepultura, un acontecimiento parcialmente eclipsado por los ataques estadounidenses. Aun así, las multitudes acudieron en masa y se escucharon consignas beligerantes que llamaban a asesinar a Trump. Israel, aliado de Estados Unidos durante esta guerra contra Irán, evitó hacer comentarios oficiales sobre la última escalada. Sin embargo, filtraciones publicadas por medios israelíes indican que fuentes de ese país aseguraron que el ejército permanece preparado para responder a cualquier eventual ataque iraní. Intensa actividad diplomática en Beirut Como suele ocurrir, Líbano vuelve a convertirse en una caja de resonancia de lo que sucede en la región. Beirut fue escenario el jueves de una intensa actividad diplomática, marcada por una serie de reuniones del embajador de Estados Unidos, Michel Issa, y por una gira de una delegación iraní. La principal visita de Issa fue al Palacio de Baabda, donde se reunió con el presidente de la República, Joseph Aoun, para entregarle la invitación oficial a su visita a Washington, prevista para el 21 de julio. Durante el encuentro también abordaron la aplicación del acuerdo marco firmado entre Israel, Líbano y Estados Unidos, especialmente el mecanismo para la retirada israelí de las zonas piloto, donde el ejército israelí deberá ser reemplazado por las Fuerzas Armadas libanesas “sin dejar ningún vacío”. El anuncio más importante fue la llegada, en los próximos días, de una delegación estadounidense encargada de supervisar ese proceso. Issa también fue recibido por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, y por el primer ministro, Nawaf Salam. En cuanto a las negociaciones entre Líbano e Israel, la atención está puesta en la próxima ronda prevista para los días 15 y 16 de julio en Roma. El cambio de sede generó preocupación en la parte libanesa, que teme una participación menos efectiva de Estados Unidos, ya que las rondas anteriores se celebraron en Washington. No obstante, el embajador estadounidense aseguró a Joseph Aoun que el traslado a Roma no implica una menor implicación de Washington, sino que responde únicamente a cuestiones logísticas. A su vez, el presidente libanés pidió a Estados Unidos que ejerza presión sobre Israel para que respete las disposiciones del acuerdo marco firmado con Líbano en junio. Sobre el terreno, el ejército israelí continúa destruyendo edificios y túneles en las localidades que mantiene ocupadas. La jornada también estuvo marcada por unas contundentes declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en respuesta a las palabras de Trump del día anterior sobre una eventual retirada israelí del Líbano. “No pedimos permiso a nadie para entrar en Líbano y permaneceremos allí hasta que Hezbolá sea desarmado”, declaró. Por el momento, Hezbolá no ha respondido a las operaciones israelíes. Sin embargo, diversas fuentes citadas por medios de comunicación expresaron preocupación por una posible nueva escalada en el sur del Líbano si Irán llegara a encontrarse en una posición desfavorable en su guerra contra Estados Unidos. La otra gira diplomática del jueves fue protagonizada por una delegación iraní encabezada por el viceministro de Asuntos Exteriores. La delegación fue recibida por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, a quien reiteró el respaldo de Irán al Líbano. Por su parte, el viceprimer ministro Tarek Mitri reafirmó la voluntad del Líbano de oponerse a toda ocupación e injerencia extranjera. Sus declaraciones coincidieron con las del ministro de Asuntos Exteriores libanés, Joe Rajji, quien durante una visita a Chipre reiteró que el Líbano debe dejar de pagar el precio de guerras que no ha elegido y que ninguna parte debe volver a monopolizar las decisiones sobre la guerra y la paz, en una clara referencia a Hezbolá. Para los iraníes, los tiempos han cambiado. En ese mismo contexto, también cabe destacar las visitas del embajador de Rusia al presidente Joseph Aoun y al ministro del Interior, Ahmad Hajjar. Siria será retirada de la lista estadounidense de países que apoyan el terrorismo Otro hecho relevante del jueves fue el anuncio del presidente estadounidense de su intención de retirar a Siria de la lista de países que apoyan el terrorismo. Tras la reunión entre Donald Trump y el presidente sirio Ahmad al Chareh celebrada el día anterior en Turquía, al margen de la cumbre de la OTAN, esta medida representa la culminación de un proceso que debería permitir al nuevo régimen atraer mayores inversiones y ampliar su inserción internacional. En el frente iraquí, el desarme de los grupos armados y la lucha contra la corrupción siguen avanzando de forma paralela. El jueves se produjo además un hallazgo insólito: una enorme suma de dinero procedente del saqueo del Tesoro fue encontrada oculta dentro de un conducto de drenaje de aguas pluviales. También en Irak, se registró un ataque contra un grupo de kurdos iraníes opositores al régimen, en la región del Kurdistán iraquí. No es la primera vez que estos grupos son blanco del régimen de Teherán, que busca mantener su influencia tanto en Irak como en el Líbano.

El "MOU se acabó" de Trump: ¿una maniobra o una constatación?
Por
LevantTime .
Publicado
jul 8, 2026 - 23:20

¿El alto el fuego entre Washington y Teherán vive sus últimos días, o incluso sus últimas horas? La pregunta cobra aún más fuerza desde la mañana del miércoles, cuando las tensiones entre ambas capitales se agravaron peligrosamente tras un nuevo pulso militar en torno al estrecho de Ormuz. Comprometida con una política de máxima tensión desde el fin de las operaciones militares israelíes y estadounidenses contra su territorio, la República Islámica lleva la provocación al límite para intentar arrancarle al presidente estadounidense, Donald Trump, el mayor número posible de concesiones en el marco de las negociaciones iniciadas sobre la base del memorando de entendimiento (MOU) firmado por ambos países en junio pasado. Teherán parece apostar por la voluntad de Trump de privilegiar una salida diplomática al conflicto, por consideraciones económicas, financieras y de política interna estadounidense, para tensar aún más la situación sin temer una ruptura de las conversaciones, que en principio deberían reanudarse en las próximas semanas. ¿Busca también Teherán poner a prueba los límites de la paciencia de Trump? La pregunta también es válida. Sea como sea, la República Islámica está jugando un juego peligroso. Su estrategia podría hacer saltar por los aires el memorando de entendimiento y empujar al presidente estadounidense a cumplir sus amenazas de lanzar una operación militar de gran escala, aunque puntual, para obligar al régimen iraní a aceptar sus condiciones. Al anunciar prácticamente el fin del acuerdo de junio con un escueto, pero contundente, “The MOU is over” (“el memorando de entendimiento se acabó”), al margen de los trabajos de la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara, y al calificar a los dirigentes de la República Islámica con todo tipo de insultos, entre ellos “mentirosos” y “enfermos”, Donald Trump dejó claro su hartazgo, aunque sin anunciar medidas que apuntaran a una ruptura definitiva. Por el contrario, afirmó que corresponde a sus negociadores decidir si las conversaciones deben continuar o no. Si optan por mantenerlas, precisó, deberán informarle al respecto. Sin embargo, al final de la noche del miércoles quiso insistir en ese cansancio. “No estoy seguro de que quiera llegar a un acuerdo con ellos (los dirigentes iraníes)”, declaró. “Podemos seguir jugando, pero no estoy seguro de querer cerrar un acuerdo. Simplemente terminemos el trabajo. Cuando un periodista le recordó que el mes pasado había elogiado a algunos altos funcionarios iraníes y le preguntó qué había cambiado, el presidente respondió: “He llegado a conocerlos”… Ataques estadounidenses contra 80 objetivos Irán tiene sus propios cálculos. Donald Trump también tiene los suyos. La gran incógnita es quién terminará imponiéndose. El discurso estadounidense se produjo tras una nueva escalada de violencia durante la noche en torno al estrecho de Ormuz, desencadenada por disparos iraníes efectuados el martes contra tres buques petroleros que habían utilizado el corredor marítimo omaní, rechazado por Teherán. Para Washington, esos disparos constituyen una violación flagrante del alto el fuego de junio. La respuesta estadounidense fue inmediata: el restablecimiento de la prohibición de la producción y venta de petróleo iraní y sus derivados. Horas después, Estados Unidos lanzó ataques contra más de 80 objetivos militares en Irán, que dejaron ocho muertos, según medios iraníes. Se registraron explosiones cerca del estrecho de Ormuz, especialmente en la región de Bushehr, no muy lejos de la isla de Kharg, principal terminal petrolera del país. La República Islámica respondió atacando, según la información difundida por sus propios medios, “85 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en bases de Kuwait y de Baréin”. En Kuwait, los ataques iraníes provocaron cortes en el suministro eléctrico. Amenazas y contraamenazas El miércoles estuvo marcado por un intercambio constante de amenazas estadounidenses y contraamenazas iraníes. Teherán, cuya mala fe ya no necesita demostración, sostiene que fue Washington quien violó el alto el fuego y que “Donald Trump deberá asumir personalmente las consecuencias”, según Ali Akbar Velayati, asesor del guía iraní Mojtaba Jamenei. En su cuenta de X anunció que “el eje de la resistencia no permanecerá de brazos cruzados si continúa el aventurerismo estadounidense”, en alusión a una posible entrada en escena de sus aliados regionales. Teherán también prometió adoptar “medidas decisivas” para defender sus intereses si Washington incrementa la presión. El Estado Mayor iraní advirtió que “todo país que facilite operaciones militares estadounidenses contra su territorio se convertirá en un objetivo legítimo”, en una amenaza apenas velada dirigida a Baréin y Kuwait. Pero en este peligroso juego, Irán se encuentra prácticamente solo. Estados Unidos, Europa y los países del Golfo rechazan por igual lo que Teherán intenta imponer por la fuerza: un control exclusivo del estratégico estrecho de Ormuz que le permita influir en el comercio marítimo mundial y compensar así el retroceso de su influencia regional. En Ankara, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el canciller alemán, Friedrich Merz, reflejaron esa oposición internacional a las ambiciones iraníes. Rutte estimó que la respuesta estadounidense era “absolutamente necesaria” y consideró indispensable mantener una posición firme frente a Irán. Para el canciller alemán, dicha respuesta estaba “totalmente justificada”. Aunque Donald Trump reiteró durante toda la jornada del miércoles sus amenazas contra la República Islámica, esta vez el tono empleado fue diferente al de ocasiones anteriores. El presidente estadounidense parece dispuesto a dar un paso más, mientras medios estadounidenses e israelíes informaban sobre una posible coordinación entre Israel y Estados Unidos en este contexto. Para Trump, la presión aumentaría de forma gradual: el restablecimiento del bloqueo marítimo, el control de la estratégica isla de Kharg y la reanudación de los ataques militares. De hecho, anunció al final de la tarde que los bombardeos contra objetivos militares iraníes “podrían reanudarse durante la noche”. Poco después, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) anunció en su cuenta de Telegram que “más de 20 buques de guerra estadounidenses patrullan las aguas de Medio Oriente”, sin ofrecer mayores precisiones, “para garantizar la estabilidad y la seguridad” en la región. Una forma de recordar la presencia militar estadounidense en la zona. La OTAN, Siria y el Líbano La cumbre de la OTAN, durante la cual el presidente estadounidense se pronunció sobre varios temas, debía servir para aclarar distintos asuntos. Aunque fue muy crítico con la Alianza y con los países europeos que no lo apoyaron durante su guerra contra Irán, Donald Trump anunció que no retirará a Estados Unidos de la OTAN. También informó que estudia vender cazas F-35, joya de la aviación militar estadounidense, a Ankara, una decisión que no agradará a Tel Aviv, y retirar a Siria de la lista de países que apoyan el terrorismo. En cuanto al Líbano, afirmó que existe voluntad por parte de Israel de retirarse de las zonas que aún ocupa en el sur del país, aunque evitó profundizar en el tema. Situó esa retirada en el marco de las negociaciones en curso entre Tel Aviv y Beirut, cuya reanudación está prevista para los días 15 y 16 de julio en Roma. Según diversas fuentes periodísticas, las autoridades libanesas todavía no han sido informadas oficialmente por Estados Unidos sobre esas fechas y expresan reservas respecto al anuncio, realizado sin consultas previas con ellas. Fueron Italia e Israel quienes dieron a conocer tanto las fechas como el lugar de la reunión. Las mismas fuentes indican que el Líbano exige como condición para asistir a Roma la retirada israelí de dos “zonas piloto”, contemplada en el acuerdo marco. Otra cita importante para el Líbano será la visita oficial que el presidente Joseph Aoun realizará a Washington el 21 de julio, por invitación de su homólogo estadounidense. El anuncio fue realizado el miércoles por la embajada libanesa en Washington. La invitación será entregada al presidente Aoun en las próximas horas por el embajador estadounidense en el Líbano, Michel Issa. El principal tema de las conversaciones será la implementación del acuerdo marco firmado recientemente entre Israel y el Líbano, que prevé, entre otros puntos, la retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur libanés y el desarme de Hezbolá. En este contexto, cabe señalar que el presidente Trump fue consultado sobre una eventual participación siria en el desarme de Hezbolá. Su respuesta fue menos categórica que en ocasiones anteriores. “Podrían ayudar. Ya veremos. Creo que se están logrando avances y que podrían hacer un buen trabajo”, afirmó.