


La tensión entre Estados Unidos e Irán escala mientras Líbano se convierte en escenario de una intensa actividad diplomática.
El nivel de tensión entre estadounidenses e iraníes venía aumentando gradualmente desde hacía varios días, en un contexto marcado por ataques iraníes contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz.
Y el peor escenario terminó por materializarse durante la noche del miércoles al jueves: Estados Unidos lanzó una serie de intensos bombardeos contra Irán, tal como había amenazado el presidente Donald Trump el día anterior.
Irán, fiel a su patrón habitual, respondió lanzando misiles contra varios países del Golfo, entre ellos Baréin, Kuwait y Catar. Esta vez también añadió a Jordania a la lista de objetivos. El reino jordano interceptó diez misiles dirigidos hacia su territorio al mediodía, en una escalada de gran magnitud.
Los ataques estadounidenses sobre territorio iraní fueron los más intensos de los últimos meses. La provincia de Bushehr, en particular, fue alcanzada por misiles que impactaron en el perímetro del complejo nuclear ubicado en esa región, según informaron medios iraníes. Sin embargo, un funcionario provincial negó al mediodía que la isla de Kharg, por donde transita la mayor parte del petróleo iraní, hubiera sido alcanzada.
El Comando Central de Estados Unidos informó, a través de un comunicado publicado en X, que hasta la mañana del jueves había atacado cerca de 90 objetivos militares en Irán.
Por su parte, el régimen iraní reportó un saldo de 14 muertos y 78 heridos durante los dos últimos días y acusó a Estados Unidos de cometer crímenes de guerra por lo que calificó como “ataques contra infraestructuras civiles”, entre ellas puentes y la línea ferroviaria que conduce a la ciudad de Mashhad.
La retórica acompañó el recrudecimiento de las tensiones sobre el terreno, esta vez en voz del principal negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf.
El dirigente afirmó que “el estrecho de Ormuz solo será reabierto bajo las condiciones impuestas por Irán y no bajo la presión de las amenazas estadounidenses”. De hecho, el paso marítimo permanecía cerrado el jueves debido a las tensiones, reflejando que la postura iraní no había cambiado.
Nada hacía pensar ese jueves que la tensión fuera a disminuir o que las negociaciones fueran a reanudarse en el corto plazo, aunque Donald Trump aseguró durante la jornada que “los iraníes llamaron y quieren llegar a un acuerdo”. Sin embargo, añadió que ya no confiaba en “su voluntad de cumplir cualquier acuerdo”.
Los mediadores de Pakistán y Catar intensificaron sus esfuerzos para lograr un retorno a la calma. Pero, en términos generales, Irán parece cada vez más aislado. En sintonía con las declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien el día anterior había considerado indispensable mantener una postura firme frente al régimen iraní, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, sostuvo el jueves que fue Irán quien violó el acuerdo con Estados Unidos y que sus “maniobras” deben cesar si se pretende retomar las negociaciones.
Mientras tanto, Irán continuó con las interminables ceremonias fúnebres de su guía supremo asesinado, Ali Khamenei, y de su familia, en una demostración de fuerza.
Los féretros llegaron durante la jornada a Mashhad para su sepultura, un acontecimiento parcialmente eclipsado por los ataques estadounidenses. Aun así, las multitudes acudieron en masa y se escucharon consignas beligerantes que llamaban a asesinar a Trump.
Israel, aliado de Estados Unidos durante esta guerra contra Irán, evitó hacer comentarios oficiales sobre la última escalada. Sin embargo, filtraciones publicadas por medios israelíes indican que fuentes de ese país aseguraron que el ejército permanece preparado para responder a cualquier eventual ataque iraní.
Intensa actividad diplomática en Beirut
Como suele ocurrir, Líbano vuelve a convertirse en una caja de resonancia de lo que sucede en la región. Beirut fue escenario el jueves de una intensa actividad diplomática, marcada por una serie de reuniones del embajador de Estados Unidos, Michel Issa, y por una gira de una delegación iraní.
La principal visita de Issa fue al Palacio de Baabda, donde se reunió con el presidente de la República, Joseph Aoun, para entregarle la invitación oficial a su visita a Washington, prevista para el 21 de julio.
Durante el encuentro también abordaron la aplicación del acuerdo marco firmado entre Israel, Líbano y Estados Unidos, especialmente el mecanismo para la retirada israelí de las zonas piloto, donde el ejército israelí deberá ser reemplazado por las Fuerzas Armadas libanesas “sin dejar ningún vacío”.
El anuncio más importante fue la llegada, en los próximos días, de una delegación estadounidense encargada de supervisar ese proceso. Issa también fue recibido por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, y por el primer ministro, Nawaf Salam.
En cuanto a las negociaciones entre Líbano e Israel, la atención está puesta en la próxima ronda prevista para los días 15 y 16 de julio en Roma. El cambio de sede generó preocupación en la parte libanesa, que teme una participación menos efectiva de Estados Unidos, ya que las rondas anteriores se celebraron en Washington.
No obstante, el embajador estadounidense aseguró a Joseph Aoun que el traslado a Roma no implica una menor implicación de Washington, sino que responde únicamente a cuestiones logísticas.
A su vez, el presidente libanés pidió a Estados Unidos que ejerza presión sobre Israel para que respete las disposiciones del acuerdo marco firmado con Líbano en junio.
Sobre el terreno, el ejército israelí continúa destruyendo edificios y túneles en las localidades que mantiene ocupadas.
La jornada también estuvo marcada por unas contundentes declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en respuesta a las palabras de Trump del día anterior sobre una eventual retirada israelí del Líbano.
“No pedimos permiso a nadie para entrar en Líbano y permaneceremos allí hasta que Hezbolá sea desarmado”, declaró.
Por el momento, Hezbolá no ha respondido a las operaciones israelíes. Sin embargo, diversas fuentes citadas por medios de comunicación expresaron preocupación por una posible nueva escalada en el sur del Líbano si Irán llegara a encontrarse en una posición desfavorable en su guerra contra Estados Unidos.
La otra gira diplomática del jueves fue protagonizada por una delegación iraní encabezada por el viceministro de Asuntos Exteriores.
La delegación fue recibida por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, a quien reiteró el respaldo de Irán al Líbano.
Por su parte, el viceprimer ministro Tarek Mitri reafirmó la voluntad del Líbano de oponerse a toda ocupación e injerencia extranjera.
Sus declaraciones coincidieron con las del ministro de Asuntos Exteriores libanés, Joe Rajji, quien durante una visita a Chipre reiteró que el Líbano debe dejar de pagar el precio de guerras que no ha elegido y que ninguna parte debe volver a monopolizar las decisiones sobre la guerra y la paz, en una clara referencia a Hezbolá.
Para los iraníes, los tiempos han cambiado.
En ese mismo contexto, también cabe destacar las visitas del embajador de Rusia al presidente Joseph Aoun y al ministro del Interior, Ahmad Hajjar.
Siria será retirada de la lista estadounidense de países que apoyan el terrorismo
Otro hecho relevante del jueves fue el anuncio del presidente estadounidense de su intención de retirar a Siria de la lista de países que apoyan el terrorismo.
Tras la reunión entre Donald Trump y el presidente sirio Ahmad al Chareh celebrada el día anterior en Turquía, al margen de la cumbre de la OTAN, esta medida representa la culminación de un proceso que debería permitir al nuevo régimen atraer mayores inversiones y ampliar su inserción internacional.
En el frente iraquí, el desarme de los grupos armados y la lucha contra la corrupción siguen avanzando de forma paralela.
El jueves se produjo además un hallazgo insólito: una enorme suma de dinero procedente del saqueo del Tesoro fue encontrada oculta dentro de un conducto de drenaje de aguas pluviales.
También en Irak, se registró un ataque contra un grupo de kurdos iraníes opositores al régimen, en la región del Kurdistán iraquí.
No es la primera vez que estos grupos son blanco del régimen de Teherán, que busca mantener su influencia tanto en Irak como en el Líbano.