
Desde su máximo histórico de 126,000 dólares hasta el cierre de ayer, cerca de los 69,000, el bitcoin, el emblema de las criptomonedas, ha perdido aproximadamente 45 por ciento de su valor, borrando un estimado de 1.1 billones de dólares en riqueza nominal de los inversionistas. La caída más reciente del bitcoin no es solo otro episodio de volatilidad. Es una prueba de estrés para toda la arquitectura cripto: la creencia de que los ETF crearon una demanda institucional permanente; la suposición de que las criptomonedas estables ( stablecoins ) son “equivalentes al efectivo”; el auge del apalancamiento corporativo disfrazado de convicción de largo plazo; y la realidad acelerada de que los Estados, empezando por China y seguidos inevitablemente por otros, buscan dominar el futuro del dinero digital.















