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Economía

Al-Qard Al-Hassan habría iniciado una fase de «post-liquidación»

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Por Nayla Assaf
Publicado dic 23, 2025 - 17:52

Bajo el efecto de las sanciones estadounidenses, las restricciones impuestas por el Banco del Líbano y las pérdidas sufridas durante la última guerra con Israel, Hezbolá ha buscado reconfigurar su principal brazo financiero, Al-Qard Al-Hassan. Este «reposicionamiento», presentado como «legal», tiene como objetivo preservar su control sobre la economía paralela y su base social.

Fundada en 1982, la asociación Qard Al-Hassan opera fuera del marco legal bancario. Los fondos iraníes contribuyeron inicialmente al capital de la asociación. Estos se complementaron con capital libanés, especialmente de empresarios en África, a lo largo de varios años.

Según el Departamento del Tesoro de EE. UU., que incluyó a Qard Al-Hassan en 2007 en la lista de entidades sancionadas y luego reforzó estas sanciones en 2021, esta asociación gestiona volúmenes financieros comparables a los de un banco de tamaño mediano, eludiendo al mismo tiempo toda supervisión oficial.

Las autoridades estadounidenses estiman que la red sirve a varios cientos de miles de beneficiarios en todo el Líbano, apoyándose en importantes activos tangibles, incluidos depósitos de oro utilizados como garantías, sin control por parte de las autoridades financieras libanesas.

Desde el colapso del sistema bancario en 2019, Al-Qard Al-Hassan se ha establecido como un sustituto de un sector calificado de «profundamente insolvente» por las instituciones internacionales, reforzando así la dependencia económica de la base social de Hezbolá y consolidando su poder financiero y político fuera de cualquier estructura estatal.

Una legitimidad simbólica

La política de severas restricciones impuestas desde 2019 por el Banco del Líbano –limitaciones a los retiros, control de las transferencias al extranjero y regulación de las operaciones de cambio– ha creado un entorno propicio para el auge de estructuras financieras no reguladas. En este contexto, Al-Qard Al-Hassan ha surgido para algunos como una alternativa al Estado y al sector bancario, debido a su quiebra.

El principio de Qard Al-Hassan, basado en el préstamo sin intereses, confiere a esta asociación una fuerte legitimidad simbólica dentro de la comunidad chiita. Hezbolá se apoya en esta referencia para presentar la asociación como una obra social. Según el politólogo Ali Hamadé, esta simbología es también estratégica para la influencia política del partido: ha permitido penetrar en capas sociales más allá de la comunidad chiita, extendiendo así su control económico y social. Pero en realidad, Al-Qard Al-Hassan funciona como una red bancaria paralela, manipulando importantes liquidez fuera de todo control estatal y al margen de la supervisión oficial del Banco del Líbano o de la Comisión de Control Bancario.

Ali Hamadé señala en este marco que la asociación ha iniciado una fase denominada de «post-liquidación», redistribuyendo ciertas actividades a otras entidades afiliadas a Hezbolá, particularmente en el sector del oro. Las operaciones de compra, venta y empeño de oro se realizan ahora a través de Joud, una sociedad comercial con número de identificación fiscal y licencia, cuyo director general de la familia Karnib está sancionado por Estados Unidos.

Las actividades de carácter bancario se transfieren progresivamente a otras estructuras legales, presentándose las operaciones como simples ventas de mercancías, eludiendo así la vigilancia financiera.

El cierre sería inevitable

Ali Hamadé subraya además que el momento del cierre o control de Al-Qard Al-Hassan corresponde a la Presidencia de la República y no al Ministerio del Interior. Esta responsabilidad explica la prudencia en el examen del expediente, con el objetivo de evitar perturbaciones financieras a nivel de los depositantes y gestionar el impacto simbólico de tal acto en la comunidad chiita y más allá.

Ante la presión internacional y estadounidense, el cierre de la asociación parece ahora inevitable, aunque otras estructuras sigan asumiendo algunas de sus actividades.

Este posible cierre ha sido desmentido por la asociación, que afirma que «sigue operando bajo su nombre habitual, en todas sus agencias en el Líbano». Precisa que las operaciones de compraventa de oro, en efectivo o a plazos, se realizan exclusivamente a través de sociedades comerciales legales. Esta aclaración ilustra la complejidad de la transferencia progresiva de las funciones de Al-Qard Al-Hassan a entidades como Joud, lo que permite distinguir legalmente las operaciones comerciales de las actividades casi bancarias.

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