
En el mismo momento en que se celebraba en París, en la Asamblea Nacional, un coloquio que daba voz a nuestros conciudadanos chiítas libres*, un pueblo del sur enclavado a 180 metros de altitud volvía a hacerse presente en nuestra memoria. El viernes 5 de junio, un viento de rebelión se levantó en Baysarieh: un enfrentamiento opuso a sus habitantes, en su mayoría duodecimanos y afines a Nabih Berri, contra milicianos de Hezbolá que querían instalar lanzacohetes en pleno centro de la localidad. El ejército libanés tuvo que intervenir para separar a los contendientes y restablecer el orden. Un vídeo registró la trifulca colectiva que, colmo de la ironía, tuvo lugar en una calle engalanada con banderas de color verde pistacho, los colores del movimiento Amal.








