
A pocas semanas de la Conferencia Internacional de París, prevista para marzo de 2026, cuyo objetivo es movilizar el apoyo internacional al ejército libanés, el comandante en jefe del ejército se encuentra en un punto de inflexión estratégico crítico. En un Líbano atravesado por incertidumbres políticas y regionales, cada decisión tomada sobre el terreno o dentro del estado mayor puede tener repercusiones mucho más allá de las fronteras e influir no solo en la supervivencia de la institución militar, sino también en la percepción internacional de su papel como estabilizador a nivel nacional. Según el general Maroun Hitti, el ejército no solo se enfrenta a amenazas externas e internas: está sometido a una presión acumulativa, donde múltiples mandatos, decisiones políticas ambiguas y expectativas populares se combinan para poner a prueba su resistencia, cohesión y credibilidad. El desafío es doble: mantener su credibilidad en un contexto interno volátil y convencer a la comunidad internacional de que el ejército sigue siendo un pilar indispensable de la estabilidad del Líbano.








