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Economía

Siria, entre desafíos y oportunidades: Un nuevo comienzo (1/4)

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Por Sergio Safadi
Publicado dic 5, 2025 - 14:59

El 8 de diciembre de 2024 cayó el régimen de Bashar al-Assad en Siria. Tras más de 50 años de dictadura sangrienta y 13 años de guerra civil que dejaron más de 600 000 muertos y desplazaron a más de una cuarta parte de la población, un nuevo amanecer se alza sobre Siria, trayendo consigo la promesa de un nuevo comienzo.

Como ocurre en cualquier país devastado por la guerra civil, todo debe reconstruirse. Además, gracias a su ubicación geográfica, su riqueza en recursos naturales y el apoyo de los países del Golfo, la nueva Siria, bajo Ahmad al-Charaa, enfrenta numerosas oportunidades.

Por otro lado, el país deberá afrontar grandes desafíos, especialmente en materia de seguridad. Vale la pena examinar las oportunidades y retos que enfrenta Siria hoy.


Riqueza en su subsuelo

Uno de los principales activos de Siria es la riqueza de su suelo. El país posee importantes reservas de petróleo y gas. Se estima que sus reservas petroleras rondan los 2.5 mil millones de barriles, el equivalente a unos cinco años de consumo de un país como el Reino Unido.

Por otra parte, se calcula que Siria cuenta con unos 700 mil millones de metros cúbicos de gas natural en sus aguas territoriales, lo que la situaría como el tercer mayor productor del Mediterráneo oriental, detrás de Egipto (2,130 mil millones de metros cúbicos) e Israel (1,090 mil millones). No obstante, para obtener cifras definitivas en el sector, aún se requiere más exploración y análisis.

El país también posee importantes depósitos minerales como hierro, piedra caliza y mármol, y, sobre todo, considerables reservas de fosfato. Antes de la guerra civil, Siria era el quinto exportador mundial de este mineral.


Una ubicación geográfica estratégica

Otro activo histórico del país, desde hace milenios, es su ubicación geográfica. Los puertos mediterráneos de Tartús y Latakia, situados en la costa oriental del Mediterráneo, tienen el potencial para convertirse en grandes centros regionales del comercio mundial.

Además, al encontrarse en un cruce entre Asia, África, el mundo árabe y Europa, la rehabilitación e integración de Siria en el comercio internacional fortalecería rutas comerciales clave. Así, el país podría ubicarse en el centro del eje Países del Golfo–Jordania–Siria–Turquía–Europa.

Esta ruta permitiría abastecer a Europa de petróleo, ofreciendo una alternativa al gas ruso. También facilitaría el tránsito terrestre de mercancías, un medio más económico que el aéreo y más rápido que el marítimo.

Asimismo, este nuevo eje permitiría evitar el estrecho de Ormuz, marcado por tensiones geopolíticas entre Irán y sus vecinos, y el golfo de Adén, al sur de Yemen, donde los buques enfrentan ataques de rebeldes hutíes y piratas somalíes. Así, Siria podría convertirse en el eslabón que faltaba en una nueva ruta comercial que conecte India, Arabia Saudita y Europa.

Una posible normalización con Israel también abriría la vía a un corredor comercial que uniría Turquía, Siria, Israel, Egipto y África, generando nuevas oportunidades económicas y comerciales para los países involucrados.


Una agricultura diversificada y resiliente

Aunque casi dos tercios del territorio sirio son áridos, el país cuenta con muchas regiones fértiles aptas para la agricultura, como las zonas de Alepo, Barada (cerca de Damasco) o la costa siria, especialmente Tartús y Latakia, que disfrutan de un clima mediterráneo ideal para el cultivo de olivos, cítricos y diversos vegetales.

En el noreste del país, las regiones de la Jazira siria y el valle del Éufrates, irrigadas por el río del mismo nombre, permiten una importante producción de cereales (trigo y cebada). Siria también produce cultivos industriales como algodón y tabaco.

Antes de la guerra, la agricultura representaba alrededor del 15% del PIB y las exportaciones agrícolas superaban los 400 millones de dólares anuales.

La rehabilitación de las tierras agrícolas y la modernización de las infraestructuras aumentarían considerablemente los rendimientos y los ingresos del sector agrícola. Lo más importante es que la reintegración de Siria en la esfera de influencia árabe abriría nuevos mercados para la exportación.


Una industria versátil

Más allá de la riqueza de su suelo, Siria no se limita a la extracción de recursos naturales. También los transforma. De hecho, la industria siria representaba una proporción considerable del PIB. Las refinerías de hidrocarburos y las plantas procesadoras de alimentos empleaban a buena parte de la población, y gran parte de la producción se destinaba a la exportación.


La industria siria también tenía un papel destacado en la producción de materiales de construcción, como el cemento, además de textiles y piezas mecánicas.

Por último, antes de la guerra, Siria era un importante centro de producción farmacéutica. El país cubría el 85% de las necesidades locales de medicamentos.

Con la modernización de su infraestructura y la firma de alianzas con grandes grupos farmacéuticos, Siria podría convertirse en un actor regional, e incluso global, en la producción de medicamentos.

En conclusión, gracias a la riqueza de su suelo, sus recursos humanos y su ubicación geográfica, Siria cuenta con múltiples fortalezas. Si la situación de seguridad continúa mejorando, con el retorno de la diáspora educada y de su fuerza laboral, el levantamiento de sanciones y la llegada de inversiones —especialmente desde los países del Golfo—, Siria podría convertirse rápidamente en un actor económico de peso en la región.


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