
¿Y qué hay del perdón cuando los ofensores saben a ciencia cierta y con conocimiento de causa lo que hacen? ¿Qué hay de la clemencia hacia aquellos a quienes les importa un bledo el país, los demás e incluso los suyos? En nombre de Khamenei y de la República Islámica, Hezbolá lanza cohetes contra el país que aniquiló a su guía supremo en un solo ataque. El supuesto líder de Hezbolá, Naim Kassem, el escondido, lanza guerras «karbalíes», batallas bautizadas con nombres de versículos coránicos, honrando así a su origen, «la resistencia islámica en el Líbano». Y mientras tanto, hay muerte, destrucción, pánico, caos. ¿Perdonarlos?








