

En nuestro primer artículo seguimos paso a paso la construcción del museo y revisamos sus capacidades técnicas. Ahora es momento de descubrir algunos de los tesoros que alberga.
Apenas se cruzan las puertas del Gran Museo Egipcio (GEM, por sus siglas en inglés), los visitantes ingresan al Atrio, un majestuoso salón de 10.000 metros cuadrados, cubierto por un techo de vidrio y dominado por una gran escalinata de 108 escalones que se extiende a lo largo de seis niveles y ocupa 6.000 metros cuadrados.
El museo cuenta con 12 galerías y está organizado en torno a tres grandes ejes temáticos: la realeza, la sociedad y las creencias. De este modo, recorre períodos que van desde la era predinástica hasta la época grecorromana.
Un viaje fascinante a través de 7.000 años de historia
Desde el momento en que se ingresa al inmenso vestíbulo, comienza un viaje extraordinario en el tiempo. El Gran Salón está dominado por la colosal estatua de Ramsés II, descubierta cerca de la antigua Menfis en 1820. Con tres mil años de antigüedad, 11 metros de altura y más de 80 toneladas de granito rojo, la imponente figura parece avanzar para dar la bienvenida. Antes de ser trasladada al GEM, se encontraba en la entrada de la estación de El Cairo, en la plaza que llevaba el nombre del faraón. Fue necesario ubicarla dentro del museo incluso antes de que el salón estuviera terminado, ya que sus dimensiones excepcionales impedían ingresarla por las puertas.

La gran escalinata es en sí misma una obra de arte y ofrece una vista espectacular de las pirámides. Está decorada con estatuas colosales de faraones, sarcófagos y objetos de valor incalculable, organizados en una puesta en escena impactante según cuatro temas precisos: estatuas de reyes y reinas, espacios de oración, la relación del rey con los dioses y, finalmente, los sarcófagos reales.
En lo alto de los escalones y a lo largo de todo el recorrido, el gran protagonista es, sin duda, la impresionante vista de las pirámides.
Algunas maravillas
El museo reúne los tesoros más bellos del antiguo Egipto y conserva miles de piezas, todas restauradas cuidadosamente in situ en los laboratorios del propio museo. Miles de objetos adicionales esperan aún su proceso de restauración.
Entre estas maravillas, un piso completo está dedicado a Tutankamón. El joven faraón, fallecido a los 19 años, sigue fascinando tanto a turistas de todo el mundo como a egiptólogos e investigadores. Este interés se debe principalmente al extraordinario tesoro hallado intacto en su tumba por el arquitecto Howard Carter, un descubrimiento que marcó un antes y un después en la historia de la egiptología. El tesoro de Tutankamón reúne más de 5000 objetos, exhibidos en dos galerías que abarcan 7000 metros cuadrados.
Entre las piezas más emblemáticas destaca su famosa máscara funeraria, una obra maestra de la artesanía y la orfebrería del antiguo Egipto. Realizada en oro macizo e incrustada con turquesas, lapislázuli, cuarzo y otras piedras preciosas, pesa cerca de 10 kilogramos. Fue colocada en la tumba para permitir que el alma del faraón reconociera su cuerpo en el más allá. Los visitantes también pueden admirar su trono dorado, seis carros de guerra, tres camas funerarias, una de ellas de oro macizo, y cientos de objetos como joyas, amuletos y vestimentas destinados a acompañarlo en la vida después de la muerte.
La barca de Keops
Otro de los grandes atractivos del museo es la Sala de las Barcas de Keops, donde se exhibe la barca solar de Keops, el faraón que mandó construir la Gran Pirámide. Mide 43.5 metros de largo y 5.9 metros de ancho, y tiene más de 4600 años de antigüedad. Objeto simbólico de la mitología egipcia, vinculado al ciclo de Ra, el dios solar, es considerada la embarcación intacta más antigua del mundo. Esta obra maestra, elaborada en madera de cedro del Líbano, muy apreciada en la Antigüedad, estaba destinada a transportar al rey difunto hacia el más allá. Fue hallada intacta en una fosa, pero desmontada como un rompecabezas de 1224 piezas. A los expertos les tomó diez años reconstruirla, ya que su estructura no contenía ni clavos ni tornillos.
Esto es solo una pequeña muestra de los innumerables tesoros del museo. Harían falta varios artículos para recorrerlos todos.
En nuestra próxima entrega analizaremos el impacto del museo en la proyección cultural de Egipto, así como en la economía y el orgullo nacional.