
Durante mucho tiempo, sobre todo antes de la guerra, se habló del “milagro libanés”, del Líbano comparado con el ave fénix que renace de sus cenizas. Una imagen hermosa. Sin embargo, después de renacer de sus cenizas, casi sin interrupción durante más de medio siglo, el país del Cedro está hoy al borde del agotamiento. Y más aún cuando se ve socavado desde dentro por un partido que no muestra la menor preocupación por “el interés del Líbano ni por la supervivencia de su pueblo”, como subrayó oportunamente el presidente Joseph Aoun en su intervención en línea ante los dirigentes de la Unión Europea.








