
Las relaciones entre Turquía e Israel tocan fondo: tres días después del ataque aéreo israelí contra una base en desuso en el noroeste de Siria —que Israel sospecha que Ankara pretende utilizar—, dos nuevas ofensivas, esta vez verbales, han acelerado el deterioro de las relaciones entre las dos potencias del Mediterráneo oriental. La oficina del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu calificó el viernes al presidente turco Recep Tayyip Erdogan de «dictador antisemita», afirmando que Israel actuará contra «los intentos de Turquía de desestabilizar la región». «No toleraremos un arraigo militar turco que avance hacia el sur, pues eso nos amenaza», había declarado Netanyahu el miércoles, mientras Turquía niega cualquier presencia en el enclave sirio bombardeado.










