

Acudieron en masa —profesores, padres, antiguos alumnos y estudiantes del Colegio Notre Dame de Nazareth (NDN)— para expresar alto y claro su apego a la identidad, la singularidad, la historia, el patrimonio y el sistema educativo —esencialmente francófono— de un centro escolar presente desde hace más de siglo y medio, concretamente 153 años, en las alturas del barrio de Achrafieh, que, al igual que el Colegio, ha resistido durante décadas todo tipo de pruebas y crisis existenciales.
Reunidos en un ambiente distendido en el emblemático patio de la Virgen, que abarrotaron de punta a punta, corearon consignas y portaron pancartas en las que reafirmaban que «NDN está en nuestro ADN», «Nuestra historia no está en venta», «Nazareth es un legado que hay que preservar» o «Nazareth tiene alma, preservémosla»…

Levant Time fue el primer medio en difundir información procedente de fuentes fiables sobre un proyecto de traspaso del Colegio de Achrafieh y, probablemente, también del colegio de Kfarzeina (en Zghorta), así como del convento de Feytroun (Kesrouan) y la residencia de ancianos de Aïn Alak (Metn Norte), a una congregación libanesa. Informaciones no confirmadas apuntan a los monjes antoninos como posibles compradores.
Esta intención de traspaso ha sido manifestada por la superiora general de la congregación internacional de las Hermanas de Nazareth, con sede en Roma. Ha provocado una ola de indignación entre profesores, padres, antiguos alumnos e incluso estudiantes, cuya postura al respecto no refleja una actitud negativa hacia los posibles adquirentes, sino la voluntad —expresada claramente durante la concentración del sábado en el patio de la Virgen— de salvaguardar el patrimonio histórico, la identidad y los valores defendidos por el Colegio durante un siglo y medio.

Porque hay que admitir que toda congregación y todo centro escolar tienen su propia singularidad, identidad, historia y tradiciones pedagógicas. La vocación pluralista del Líbano y su razón de ser exigen preservar esta diversidad y complementariedad, fuente de riqueza, especialmente en el ámbito de la enseñanza privada. En este contexto, el Colegio de Nazareth se ha convertido con el paso de los años, a lo largo de sus 153 años de existencia, en un «referente» de la francofonía y en un centro educativo basado en las virtudes cristianas.
Esta necesidad de salvaguardar tal singularidad fue, en esencia, la que expresaron durante la concentración del sábado las representantes de las antiguas alumnas de Nazareth Nada Chaoul, Reine Riachi y Paola Rebeiz, así como los delegados de los padres y de los alumnos que siguen cursando sus estudios en el Colegio.

El comunicado publicado al término de la sentada subraya sin ambages que, «sea cual sea la forma jurídica» que pudiera adoptar el proyecto de traspaso y «la manera en que se presente este cambio o la denominación que se le dé», los profesores, padres, antiguos alumnos y estudiantes reunidos en el patio de la Virgen afirmaron su determinación de combatir la «desfiguración» del centro, cuya historia ha estado ligada a lo largo de los años —bajo el peso de las sucesivas pruebas y guerras— a la del emblemático barrio de Achrafieh.