
En el marco de la visita del papa León XIV al Líbano, y tras el cierre del trigésimo cónclave climático en Belém, Brasil, sin avances significativos, vale la pena recordar un concepto: la ecología integral. También conviene volver a un documento clave, Laudato Si’ , publicado por el papa Francisco en 2015, que replantea los contornos de una ecología humana e inclusiva desde la perspectiva de la Iglesia. El término ecología integral propone una visión transdisciplinaria y holística del medio ambiente, que articula una mirada amplia sobre el ser humano y su relación con el mundo. Al difundir este concepto, la Iglesia católica subraya que “la indispensable conversión ecológica no se limita únicamente a cuestiones ambientales en sentido estricto”, y que “la dinámica espiritual de la ecología integral se alimenta de la esperanza cristiana e integra la vida espiritual, el respeto a la dignidad de toda vida y de toda persona, así como la exigencia de fraternidad y justicia social”, según señala la Iglesia católica en Francia. Esta misma institución recuerda que la Iglesia considera que tiene la responsabilidad de cuidar la Creación.


