
El rumor había comenzado a circular poco después del inicio de los ataques estadounidenses-israelíes lanzados la madrugada del sábado 28 de febrero contra Irán. El ataque más violento se produjo en Teherán, más particularmente contra la vasta residencia del Guía Supremo de la Revolución Islámica, el imán Ali Jamenei, que fue blanco de 30 bombas de gran calibre. El ataque había destruido totalmente el centro residencial. Las autoridades iraníes se apresuraron a indicar que el imán Jamenei había sido trasladado a un «lugar altamente seguro». Hacia el mediodía, una de las cadenas de televisión israelíes indicaba que «todo contacto con Jamenei se había perdido desde hacía varias horas». Más tarde, a primera hora de la tarde, la cadena de televisión indicaba que era «muy poco probable, o casi imposible, que el Guía Supremo hubiera salido ileso del ataque aéreo». Dos horas más tarde, la misma fuente subrayaba que los indicios sobre la muerte de Jamenei eran cada vez más numerosos.










