


París, por Arthur Bassil
Desde comienzos de enero, la diáspora iraní en Europa se ha movilizado para condenar a la República Islámica y las masacres perpetradas contra el pueblo iraní. En París, esta concentración se realiza cada domingo.
Cerca de las 3 de la tarde, en la Plaza de la Bastilla, este domingo 8 de febrero, bajo un sol radiante en París, alrededor de cinco mil manifestantes se reunieron en torno a la bandera iraní, adornada con el león y el sol, para condenar las masacres cometidas por la República Islámica. Además de este poderoso símbolo, los manifestantes alzaban imágenes de las víctimas. El 8 y 9 de enero de 2026, hace exactamente un mes, el régimen de Jameneí cometió lo impensable: miles de iraníes fueron asesinados a sangre fría. ¿Su crimen? Atreverse a manifestarse contra la crisis socioeconómica y, sobre todo, contra la opresión que ha marcado a Irán durante décadas.
Este domingo, los iraníes en Francia no fueron los únicos que salieron a las calles coreando consignas como “Cierren la embajada terrorista de los mulás” o “No queremos la República Islámica, no la queremos”. En la marcha se podían ver con claridad banderas francesas, estadounidenses, cabileñas e incluso israelíes, “el único país del mundo que realmente está presionando al régimen de los mulás”, subrayó Mona Jafarian, cofundadora del colectivo Femme Azadi, que convocó a la participación en esta manifestación.

La activista franco-iraní, bajo protección policial, dijo sentirse decepcionada por la disposición de Donald Trump a negociar con la República Islámica, pero considera que las condiciones planteadas por Estados Unidos “no pueden ser cumplidas por Jameneí”. El fin del programa nuclear, de los misiles balísticos y del apoyo a grupos armados aliados en la región serían factores que conducirían al colapso del régimen iraní. Mona Jafarian sostiene que, en cualquier caso, estas negociaciones llegarán a un callejón sin salida y que la única solución pasa por brindar apoyo concreto al pueblo iraní para que pueda liberarse del líder supremo, Alí Jameneí.
Elegir entre el pueblo iraní y los mulás
Entre los manifestantes también estuvo Saeed Amini, fundador de la asociación Homa, quien tiene prohibido ingresar a Irán desde 2017 debido a sus actividades políticas. Amini no comprende la inacción de los dirigentes de la Unión Europea, que persisten en no adoptar medidas drásticas contra la República Islámica. No obstante, celebra la movilización de los pueblos de Europa y del mundo contra los mulás. “Esperamos decisiones firmes de los Estados europeos, que deben elegir entre el pueblo iraní y el régimen de los mulás”, declaró, antes de exhortarlos a “ponerse del lado correcto de la historia”.
Numerosos carteles exhibían el retrato de Reza Pahlavi, quien goza de un amplio respaldo entre los manifestantes. Hijo del sha, exiliado desde 1979, se presenta como el sucesor del régimen. Para Yaël, ciudadana francesa de fe judía presente en la manifestación y fundadora del Colectivo Atlas, un grupo de judíos y cabileños contra el islamismo, “la democracia le debe todo a Medio Oriente, donde existen pueblos ilustrados, como los cabileños, israelíes, libaneses e iraníes”. Considera que Reza Pahlavi cuenta con el apoyo del pueblo iraní y que su programa político es “hiperdemocrático”, por lo que lo respalda plenamente.
La manifestación concluyó alrededor de las 7 de la noche en la Plaza de las Pirámides, al pie de la estatua de Juana de Arco. Samuel Davoud, activista que encabezaba la marcha, convocó a los asistentes a sumarse a una gran movilización en apoyo al pueblo iraní prevista para el sábado 14 de febrero, al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich.