
Manifestantes habían erigido una horca frente al tribunal de Damasco. Era domingo, 27 de abril, en la capital siria: una multitud densa se congregaba para la primera audiencia de los juicios destinados a determinar el destino de los criminales del derrocado régimen de Bashar al-Asad. Los manifestantes clamaban venganza: ¡no habrían dudado en tomar la justicia por su mano! Esto da una idea del ambiente de alta tensión que podría sembrar dudas sobre el rumbo de los acontecimientos futuros. Un tribunal especial para Siria, similar al establecido para la antigua Yugoslavia, habría generado menos inquietud.








