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¿Es realmente «cartesiano» el «nuevo régimen» iraní evocado por Trump?

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El movimiento "No Kings" ha afirmado haber reunido al menos ocho millones de manifestantes en mítines por todo Estados Unidos para oponerse a las políticas de Donald Trump. (AFP)
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Por Michel Touma
Publicado mar 30, 2026 - 21:54

Asistimos a una guerra de nuevo cuño que enfrenta, desde el 28 de febrero, a los ejércitos estadounidense e israelí, por un lado, con la República Islámica de Irán, por el otro. Para esquematizar al extremo, podríamos decir que nos hallamos ante un conflicto que amalgama, como se diría en lenguaje popular, “el palo y la zanahoria” de manera tan intrincada que resulta difícil descifrar entre líneas la parte y el grado de verdad, de maniobra, de mentira o de disimulación del pensamiento en cada una de las partes en conflicto.

Esta jornada del lunes 30 de marzo de 2026 ilustró en gran medida esa complejidad de la situación, en toda su dimensión. El presidente Donald Trump volvió a la carga en una entrevista con el New York Post, señalando la presencia en Tehrán de un “nuevo régimen que se muestra cartesiano y racional” en su línea de conducta y que es “más flexible que los dirigentes que fueron eliminados” al comienzo de la guerra.

El jefe de la Casa Blanca afirmó que las conversaciones con este “nuevo régimen” van por buen camino, pero al mismo tiempo precisó que “no está seguro” de que pueda alcanzarse un acuerdo, llegando incluso a subrayar que “muy probablemente no habrá acuerdo.” Negándose a revelar la identidad del alto responsable iraní con quien Washington negocia, el presidente Trump se limitó a precisar que podría divulgarla en el plazo de “una semana.”

¿La pregunta elemental que se plantea en este ámbito es doble: ¿existe realmente en Tehrán un “nuevo poder” y, en caso afirmativo, es verdaderamente “más cartesiano y racional” que su predecesor, como ha afirmado el presidente Trump en reiteradas ocasiones?

Si este nuevo interlocutor iraní, suponiendo que exista, se muestra tan cartesiano como afirma el presidente estadounidense, ¿qué pruebas tienen los dirigentes americanos de que su actitud refleja realmente un nuevo modo de pensar en Tehrán?

Las experiencias pasadas han demostrado que el régimen de los mulás, del que necesariamente procede el misterioso “nuevo interlocutor”, se ha convertido en maestro consumado de la taqiyya, en la disimulación del pensamiento real de la persona o parte en cuestión, a la espera de que amaine la tormenta y la coyuntura geoestrátegica evolucione en un sentido más favorable, en este caso preciso, para la República Islámica.

Habida cuenta de este hecho bien probado, ¿puede confiarse realmente en una personalidad o en un clan surgido de las filas de un régimen que durante 47 años construyó su poder sobre una ideología teocrática, totalitaria y oscurantista profundamente antioccidental, sobre el terrorismo, la represión sangrienta y, sobre todo, la taqiyya?

El presidente Trump subrayó este lunes, en una de sus declaraciones, su voluntad de vengarse de todas las agresiones perpetradas por el régimen de los mulás durante 47 años contra el ejército estadounidense, en particular en Beirut en 1983, y contra ciudadanos americanos, también en el Líbano.

¿Puede hacerse tabla rasa de semejante comportamiento belicoso extendido durante casi medio siglo, tomando a los mismos actores y comenzando de nuevo ingenuamente?

La posición iraní

El conjunto de estos interrogantes, o más bien de estas incógnitas, se plantea con tanto mayor agudeza cuanto que se ve confirmado por las posiciones públicas adoptadas por las fuentes oficiales iraníes (que no reflejan necesariamente la realidad, taqiyya mediante).

Dichas fuentes desmintieron una vez más este lunes que estén en curso negociaciones con la Administración Trump y señalaron únicamente, como hicieron en días anteriores, la existencia de un “intercambio de mensajes” a través de mediadores, presumiblemente paquistaníes.

Pero en cualquier caso, desde la misma fuente se reafirma que el plan de 15 puntos propuesto por los Estados Unidos no es aceptable para la República Islámica. Trump lo desmintió el lunes, en su entrevista con el New York Post, al afirmar que el “nuevo poder” ha aceptado “la mayoría de los 15 puntos.”

Los datos militares

Ante estas zonas de sombra que caracterizan las posiciones de unos y otros, y a la espera de que la situación se clarifique al respecto, los observadores no tienen más remedio, en esta Semana Santa, que adoptar la actitud que fue la de Santo Tomás, basándose en los hechos reales y tangibles.

La Administración estadounidense manifiesta así la voluntad de entablar negociaciones directas para alcanzar un acuerdo global que ponga fin al conflicto actual, pero al mismo tiempo encamina importantes refuerzos hacia la región, entre ellos el portaaviones George Bush, así como destacamentos de miles de marines, paracaidistas y unidades de élite.

Se habla con insistencia en este contexto de operaciones de comandos puntuales en tierra firme y de un desembarco en la isla de Kharg que permitiría a los Estados Unidos controlar la producción y las exportaciones petroleras de Irán, factor estratégico de la mayor importancia que bien podría ser uno de los objetivos perseguidos por Washington.

Por otra parte, mientras se habla de conversaciones constructivas con los “nuevos interlocutores” iraníes, los raids aéreos estadounidenses e israelíes contra el conjunto de instalaciones e infraestructuras militares, industriales y estratégicas iraníes se han prolongado de manera intensa en la región de Tehrán y en Isfahán, extendiéndose incluso el lunes, por segunda vez, a la zona del mar Caspio, en el extremo norte de Irán, no lejos de las fronteras con Rusia.

En cuanto al frente libanés, la mañana del lunes estuvo marcada por varios raids contra los suburbios del sur de Beirut, donde fue abatido un alto responsable militar de Hezbolá, mientras que en el Líbano Sur el ejército israelí prosiguió su avance sistemático sobre nuevas extensiones del territorio libanés, alcanzando, según fuentes libanesas, el Litani y efectuando penetraciones de hasta 14 kilómetros desde la frontera entre los dos países.

Estos desarrollos en el plano de las operaciones militares se produjeron mientras se celebraba en Arabia Saudí una cumbre que reunió al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, al emir de Catar Tamim bin Hamad al-Thani y al rey Abdalá de Jordania.

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