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Análisis

¿Nos hemos vuelto más tontos?

¿O estamos viviendo una transformación en la estructura del conocimiento?
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Por Mona Fayad
Publicado sep 5, 2026 - 20:01
La pregunta “¿Se ha vuelto el mundo más tonto?” aparece una y otra vez en los debates contemporáneos sobre los medios digitales, los motores de búsqueda y las redes sociales. A primera vista parece una pregunta sencilla, pero detrás de ella se esconde un problema mucho más profundo relacionado con la propia naturaleza del conocimiento: cómo se produce, cómo se transmite y cómo se consume. Quizás la pregunta “¿Nos hemos vuelto más tontos?” no sea la más precisa. Tal vez deberíamos preguntarnos, más bien: ¿sigue transmitiéndose el conocimiento de una manera que permita comprenderlo y hacerlo productivo? ¿La mayoría de quienes leen sigue recurriendo a los textos originales? ¿O se limita a sus resúmenes y a lo que se dice sobre ellos a través de aquello que circula entre los lectores? Una de las claves para comprender este fenómeno se encuentra en los trabajos del psicólogo británico Frederic Bartlett, quien realizó en la década de 1930 una serie de experimentos sobre lo que llamó “reproducción serial”. En estos experimentos, se le pedía a una persona escuchar una historia y luego contársela a otra, que a su vez se la contaba a una tercera, y así sucesivamente. Los resultados fueron llamativos: con cada nueva transmisión, la historia no se reproducía tal como había sido contada, sino que era reformulada. Algunos detalles se eliminaban, otros se exageraban y otros eran sustituidos por elementos que se ajustaban mejor a los antecedentes, las experiencias y la cultura del receptor. Cuando la cadena alcanzaba un número suficiente de transmisores, la historia original se había convertido en algo completamente distinto. Este sencillo modelo revela una verdad fundamental: la memoria no es un recipiente neutral, sino un mecanismo de reconstrucción. Y cuando el conocimiento se transmite a través de múltiples intermediarios, no se “conserva”, sino que se “reproduce”. Aquí comienzan a aparecer los paralelismos con nuestro mundo contemporáneo y el temor de que nos estemos volviendo más tontos. En la era de los medios digitales, el conocimiento ya no circula mediante la transmisión oral, sino a través de cadenas de mediación: un artículo se resume, luego se cita, después se vuelve a publicar en forma de una publicación breve y finalmente se reduce aún más a una frase o un título. En este contexto, puede retomarse una imagen metafórica aparecida en un texto periodístico: una biblioteca cuyos libros son sustituidos por resúmenes, y después por resúmenes de los resúmenes, hasta que el lector se encuentra ante sucesivas capas de reducción. Algo parecido a lo que podríamos llamar la “cadena del mapache”, que no lee el original, sino que hurga entre sus restos. Conviene aclarar que la elección del “mapache” no es casual. Esta metáfora condensa simbólicamente una situación cognitiva que está arraigándose cada vez más. Este animal, que vive en las periferias urbanas y hurga en los contenedores de basura, no produce su alimento, sino que se nutre de los restos de lo producido por otros. A pesar de su inteligencia práctica y de su capacidad para desmontar, recoger y aprovechar objetos, no comprende realmente lo que tiene entre las manos, sino que lo trata como material susceptible de un uso inmediato. Así aparece el conocimiento en la era de la reducción serial: los textos se resumen, luego vuelven a resumirse, hasta que de ellos solo quedan migajas de sentido, reorganizadas y puestas nuevamente en circulación sin un vínculo real con su fuente. En ese punto, no solo nos hemos alejado del original, sino que hemos entrado en una nueva etapa de producción de información o conocimiento, en la que el actor cognitivo ya no es un lector o un pensador, sino un recolector de restos de significado que los redistribuye en fórmulas de consumo rápido. La “cultura del mapache” no es, por lo tanto, solamente una descripción de la superficialidad, sino un diagnóstico preciso del deterioro de la propia cadena del conocimiento: de la creación al resumen, de la comprensión al procesamiento formal, de las ideas a algo que apenas conserva una huella desvaída de ellas. Pero este fenómeno no puede entenderse al margen de la estructura tecnológica que lo gobierna. Aquí cobra importancia Marshall McLuhan, quien resumió su pensamiento en la famosa frase: “El medio es el mensaje”. El problema no está solamente en el contenido, sino en la forma a través de la cual ese contenido es transmitido. Los medios digitales contemporáneos no se limitan a transportar información, sino que la remodelan de acuerdo con una lógica de velocidad, condensación y fragmentación. El texto largo deja de ser apto para el consumo, mientras que una idea solo parece aceptable si puede reducirse a unas cuantas líneas fáciles de compartir. Esta transformación genera una paradoja llamativa: vivimos en una época en la que acceder al conocimiento ya no es difícil, sino excesivamente fácil. Y junto con esa facilidad extrema aparece lo que podríamos llamar una “ilusión cognitiva”: basta leer un fragmento breve o un resumen rápido para sentir que se ha adquirido una idea. Sin embargo, esa sensación de posesión no necesariamente va acompañada de una comprensión profunda ni de la capacidad de reconstruir o criticar el conocimiento. Aquí aparecen los que podríamos llamar “semiinstruidos”: individuos que poseen las señales del conocimiento, pero no su estructura; su vocabulario, pero no su lógica interna. El problema se vuelve aún más complejo si se observa desde el ángulo de la atención. En lugar de mantenerse en un estado de concentración prolongada, como ocurre con la lectura tradicional o la reflexión sostenida, la mente vive ahora sometida a un bombardeo constante de información: notificaciones, videos, titulares y oleadas sucesivas de contenido. Esta situación no solo dispersa la atención, sino que la reconfigura según una lógica de saltos continuos entre breves unidades de significado, en lugar de favorecer la construcción gradual y acumulativa de una idea. Recuerdo aquí una anécdota que solíamos contarnos y que circulaba mucho en la época de las manifestaciones populares. Ilustra muy bien la idea de la reducción y la transformación del contenido. Después de la ocupación de Palestina, numerosas manifestaciones salieron a las calles coreando “¡Que caiga la Declaración Balfour!”. La broma consistía en que, al final de la manifestación, el eslogan se había convertido, en árabe, en “¡Que caiga uno desde arriba!”, una frase completamente diferente que conservaba algo del ritmo y la sonoridad de la original. Tal vez esta imagen ayude a comprender mejor lo que sucede en el lenguaje cotidiano cuando el conocimiento se transforma en mensajes breves que se repiten colectivamente. La manifestación comienza con una consigna política precisa. Pero con la repetición, la inmersión colectiva y el ritmo sonoro, la frase se transforma gradualmente en otra completamente distinta. Puede conservar el ritmo y la carga emocional de la primera, pero pierde su significado y su sentido original. Lo que permanece no es el significado, sino la energía emocional de la expresión. Aquí vuelve a aparecer, bajo otra forma, lo que Bartlett había observado: no importa solamente lo que se dijo, sino cómo volvió a decirse y cómo volvió a comprenderse dentro de un contexto social cambiante. Si reunimos todos estos hilos, podemos decir que lo que vivimos hoy no es tanto un “colapso de la inteligencia” como una transformación de las condiciones en las que esta funciona. La mente humana no ha cambiado radicalmente, pero el entorno en el que opera sí se ha transformado profundamente: hemos pasado de un entorno que permitía la acumulación lenta a otro que impone la reproducción rápida y fragmentada del conocimiento. Esta transformación crea una tensión permanente entre dos tipos de pensamiento: uno reflexivo, que necesita tiempo, y otro rápido, que exige una respuesta inmediata. Desde esta perspectiva, la pregunta “¿Nos hemos vuelto más tontos?” resulta parcialmente engañosa. Quizás sería más exacto decir que estamos cada vez más expuestos a condiciones que hacen menos estable, o menos posible, el pensamiento profundo, y vuelven al conocimiento más vulnerable a la fragmentación y al reciclaje. En cuanto a la estupidez, si se permite el término, quizá no sea una característica de la mente, sino un efecto secundario y un rasgo de la estructura cultural que ha surgido. Se trata de una tecnología que está remodelando nuestra relación con el mundo. Así, en lugar de contemplar este fenómeno como un descenso de las capacidades humanas, podemos entenderlo como una transformación del “entorno del conocimiento”: un entorno en el que resulta fácil saber algo, pero cada vez más difícil comprenderlo verdaderamente y en profundidad.
Opinión
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Por Youssef Mouawad - Publicado sep 5, 2026 - 13:25
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En 2010, Israel interceptó con violencia el Mavi Marmara, un barco turco fletado por una ONG humanitaria para socorrer a la Franja de Gaza, entonces bajo bloqueo israelí. Ese incidente, la gota que colmó el vaso, sacó a la luz la animosidad entre el gobierno de Erdogan y el Estado hebreo. (AFP)
La guerra aún no ha cesado en nuestro sur cuando ya amenaza con estallar entre nuestros vecinos. Es decir que vivimos con una prórroga, saltando de un conflicto a otro. ¡Y con razón! Faltó muy poco para que el bombardeo de una base siria degenerara en una batalla campal entre Ankara y Tel Aviv. Fue el pasado 18 de agosto, y Benjamin Netanyahu no se anduvo con rodeos: su país no iba a tolerar un afianzamiento militar turco capaz de extenderse hacia el sur de Siria. El mensaje resultó aún más contundente por el hecho de que ocho ataques habían tenido como blanco la base aérea de Abu al-Duhur, situada a 70 kilómetros de la frontera turca. Recordemos, por otra parte, que desde la caída de Bashar al-Ásad en diciembre de 2024, Erdogan es el principal mentor de la nueva Siria, la de Ahmed al-Sharaa, ayudándolo a reconstruir sus fuerzas armadas y convirtiéndola en un socio estratégico. Esta ya no es la Siria de Hafez al-Ásad ¿Fue este recrudecimiento de la tensión entre Ankara y Tel Aviv lo que precipitó una reunión entre el jefe de la diplomacia siria, Asaad Chaibani, y el jefe del Mosad, Roman Gofman, el pasado 23 de agosto en Jordania? Sin embargo, este cónclave no provocó una ola de indignación en el mundo árabe como sí lo hizo la visita improvisada de Anuar el-Sadat a Israel en 1977. Se ha roto oficialmente un tabú y, de hecho, ¿quién habría podido creer que semejante encuentro tendría lugar bajo el régimen baazista? El Estado hebreo debería haberse congratulado, pero, contrariamente a lo que se esperaba, no interrumpió ni sus ataques aéreos ni sus incursiones territoriales, como la del 27 de agosto en Quneitra. Es que las cosas han cambiado. Bajo Hafez al-Ásad, Siria era una potencia regional que, sin ser temible, sí era temida por sus vecinos inmediatos, fueran o no países árabes. Se evitaba buscarle pleito y, por ello, llevó a cabo, dentro de ciertos límites, una política exterior agresiva que a menudo rozaba la provocación. Y así, en virtud de la autonomía de su acción y del margen de maniobra que se otorgaba a sí misma, había constituido, aunque solo fuera geográficamente, una zona de amortiguación entre, por un lado, una Turquía «erdoganesca» que exhibía su islam sin complejos y, por otro, un Israel, el Estado consustancialmente judío. Pero he aquí que, en un país agotado por una gestión baazista y devastado por años de guerra civil, Turquía, al empezar a establecer sus marcas, se encontrará indudablemente cara a cara con un Israel que ocupa una porción del territorio sirio. ¿Qué cabe esperar? Teniendo en cuenta el ego desmesurado tanto de Netanyahu como de Erdogan, y en el supuesto de que ambos estadistas permanezcan en sus respectivos cargos, debemos esperar un duelo épico en territorio sirio, libanés, jordano, o incluso en otros lugares. Este combate estará hecho de fintas, esquivas y golpes bajos, pero también de ataques frontales, cuerpo a cuerpo y escaladas de tensión hasta el punto de ruptura. Y esto a pesar de que el informe delCongressional Research Servicede septiembre de 2025 estima que la confrontación directa entre Turquía e Israel sigue siendo poco probable, precisamente porque ambos Estados conocen el costo que tendría una guerra si esta llegara a declararse. Sin embargo, en el terreno de la polemología, ¡los dirigentes y demás élites no son necesariamente actores racionales! Tanto más cuanto que, a ojos de los observadores israelíes, el eslogan que impera en Anatolia, a saber «Make Turkey great again», no es precisamente tranquilizador para el Estado sionista. A Washington le costará cada vez más contener o separar a los dos adversarios que ya se están alineando en orden de batalla. ¿Turquía, un nuevo Irán? Sí, es una hipótesis, pero solo en un enfrentamiento cara a cara con Israel, ya que Siria se ha convertido de la noche a la mañana en una zona donde «se superponen dos perímetros de seguridad», el turco y el israelí, el musulmán y el judío. Y no cabe descartar que el activismo chiita, ese movilizador de«proxies», termine aliándose, aunque sea momentáneamente, con una «versión hermanista» del islam político promovida por Ankara. Tendríamos así, contra todo pronóstico, a un Hezbolá respaldado por su enemigo de ayer, Ahmed al-Sharaa, un islamista salido de Jabhat al-Nusra y Hayat Tahrir al-Sham. Frente a un adversario común, un vuelco en las alianzas siempre resulta legítimo y oportuno. Pero no sería más que una alianza táctica, dictada por las necesidades del momento, que no prejuzgaría el futuro. Habiendo quedado el nacionalismo árabe de lado, Turquía no se conformará con apoderarse económicamente del mercado sirio, con sus 25 millones de consumidores: querrá ejercer también una influencia política en Damasco e invertir para ello su aparato militar y de seguridad. El endeble poder del presidente sirio, incapaz de garantizar ciertas funciones soberanas ni de encuadrar a los diversos cuerpos del Estado, tendrá necesariamente que recurrir a la experiencia de su vecino del norte. ¿Debemos creer, no obstante, que este último se verá arrastrado por la espiral de la «beligerancia anunciada»? Todo apunta en esa dirección, y ya pueden percibirse los primeros indicios de un engranaje que recuerda al de Estados Unidos en Vietnam bajo Lyndon Johnson. Porque si el Estado sirio pretende reconstituirse, necesitará ante todo un ejército capaz de sofocar las tendencias centrífugas de los alauitas, los drusos y otras facciones que reclaman la fragmentación del país. Y es a Ankara a quien corresponde proveerlo y reforzar la autoridad central asentada en Damasco. Pero Israel, que ha adquirido malos hábitos en Siria y pretende conservar allí libertad de acción aérea, no puede conformarse con un ejército estructurado según el modelo de la OTAN y que podría servir de intermediario a una empresa neootomana. ¿Y el Líbano, de la primacía a la secundariedad? Un nuevo decorado queda ahora montado para un nuevo guion que definirá nuevas reglas del juego. ¿Qué será de Hezbolá, atrapado en una ratonera? Pues bien, podría beneficiarse, en ese escenario, aunque solo sea en parte, del apoyo logístico de Damasco, un respaldo que le ha faltado gravemente desde la caída de Bashar al-Ásad. Y quizás, por un desplazamiento de las placas tectónicas, el Líbano pasaría de ser el escenario inicial a convertirse en el escenario secundario de un conflicto regional. Pero, para serles sincero, ¡eso a nosotros nos va a traer sin cuidado!
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Por LevantTime . - Publicado sep 5, 2026 - 00:55
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El convoy del CICR que transportaba a los civiles liberados, procedente de la zona ocupada por Israel en el sur del Líbano, se dirigió al punto que marca el inicio de la zona controlada por las autoridades libanesas. (AFP)
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció el viernes que trasladó a Líbano a otras cuatro personas liberadas por Israel, un día después de la liberación de un primer civil. Según el CICR, se trata de tres libaneses y dos sirios. Es la primera vez que se lleva a cabo una operación de este tipo desde el inicio, en abril, de las negociaciones entre Líbano e Israel, bajo la mediación de Estados Unidos. Beirut había solicitado, durante la última ronda de conversaciones celebrada en agosto, la liberación de un primer grupo de ciudadanos libaneses capturados por Israel en el sur de Líbano, donde mantiene una guerra con Hezbolá, aliado de Irán. Sus familiares estiman que hay alrededor de una treintena de personas retenidas, entre ellas combatientes del movimiento islamista. El presidente libanés, Joseph Aoun, agradeció en un comunicado a Estados Unidos y al CICR, y afirmó que esta liberación «confirma lo acertado de la postura» de Líbano, que participa en negociaciones con Israel rechazadas por Hezbolá. Estados Unidos elogió el jueves «al Gobierno de Israel y al Gobierno de Líbano por haber demostrado buena fe mediante estos primeros pasos», y expresó su esperanza de que esto sirva «de base para conversaciones más amplias sobre otras cuestiones civiles». Ambos países deberán celebrar una nueva ronda de negociaciones en septiembre, en una fecha que aún no ha sido anunciada. Según la oficina del primer ministro israelí, el anuncio del jueves «se produce tras los esfuerzos realizados por Israel y Líbano para localizar y repatriar los restos de dirigentes de la comunidad judía que habían sido secuestrados y asesinados en Líbano» entre 1984 y 1986. Israel intensifica sus ataques En el terreno, ataques israelíes dejaron el viernes tres muertos y 23 heridos en el sur y el este de Líbano, según un medio estatal. Israel intensificó el viernes sus ataques en la región, después de anunciar la noche del jueves que había tomado el control de la cresta montañosa de Ali Taher, que servía como posición estratégica para Hezbolá, aliado de Irán, y domina, entre otras zonas, la ciudad de Nabatiye. El ejército reforzará ahora sus posiciones en la zona para «impedir que el enemigo vuelva a posicionarse allí», declaró el ministro israelí de Defensa, Israel Katz. Otro ataque alcanzó también la región de Tiro, en particular la localidad de Rmadiye, según la Agencia Nacional de Información (ANI). Para Trump, la guerra en Irán es «poca cosa» En cuanto a la guerra en Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, intentó el viernes minimizar su impacto para Estados Unidos ante la proximidad de las cruciales elecciones legislativas de medio mandato. «Mucha gente no lo llama guerra. Yo digo que es un conflicto militar, porque para nosotros es poca cosa (“small potatoes”). No es gran cosa. Hicimos lo de Venezuela y hemos hecho esto», respondió a periodistas en la Oficina Oval, al ser cuestionado sobre su vicepresidente, JD Vance, quien el día anterior había dicho que no quería describir el conflicto como una guerra. Mientras el fuerte aumento de los precios de los combustibles relacionado con la guerra amenaza con costarle a los republicanos de Donald Trump su mayoría en el Congreso en las elecciones de medio mandato de noviembre, su administración intenta restar importancia al conflicto. Según el presidente, Estados Unidos lleva a cabo «ataques puntuales» y aseguró que «actualmente no está combatiendo». También afirmó que Estados Unidos controla el estrecho de Ormuz y que ha diezmado a las fuerzas armadas iraníes. «Lo que hemos logrado es extraordinario. Tomamos el control de Venezuela y, en esencia, tomamos el control de Irán», declaró.
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Mohamed VI deja que las cifras hablen
Por
Khairallah Khairallah
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Hay éxitos que engendran otros. Marruecos lo ha demostrado desde la llegada de Mohammed VI al trono, hace veintisiete años. El primero de esos logros sigue siendo la consolidación de la marroquinidad del Sáhara, a la que se han sumado grandes proyectos que hoy son una realidad. Entre ellos destacan la transformación del puerto de Dajla en una de las principales puertas atlánticas de África, el gasoducto africano que unirá Nigeria con Marruecos y la autopista de más de mil kilómetros que conecta Tiznit con Dajla y que hoy lleva el nombre de Donald Trump. El monarca marroquí difícilmente necesitaba insistir en estos logros durante su discurso con motivo de la Fiesta del Trono, sobre todo después de la adopción de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 31 de octubre de 2025. Aquella resolución marcó un punto de inflexión al reconocer explícitamente la marroquinidad del Sáhara y confirmar que la única solución realista sigue siendo la que Rabat defiende desde 2007: una amplia autonomía para las provincias saharianas dentro del marco de la soberanía marroquí. Mohammed VI prefirió dejar que las cifras hablaran por sí solas. Sin embargo, quiso recordar a quienes están dispuestos a escucharlo que los avances del Reino descansan sobre bases sólidas, porque Marruecos es, según sus propias palabras, «un Estado-nación antiguo». Como afirmó: «Marruecos es un Estado antiguo que extrae su fuerza de tradiciones profundamente arraigadas como Estado-nación. Sus instituciones cumplen plenamente su función dentro de un marco de armonía y complementariedad. Eso es lo que otorga al Estado la eficacia necesaria para continuar sus logros y afrontar los desafíos pese a las dificultades y las limitaciones. Marruecos lo ha demostrado mediante la organización ejemplar de grandes acontecimientos continentales e internacionales, que le han valido la admiración y el reconocimiento en todo el mundo, despertando incluso, en ocasiones, la envidia de algunos». Es natural que Marruecos despierte «la envidia de algunos». Los avances alcanzados han convertido al Reino en un factor de estabilidad en una región que necesita un clima muy distinto para impulsar el desarrollo y la integración, lejos de los eslóganes, las promesas vacías, las ilusiones y la utilización de los pueblos y de su futuro. Con motivo del vigesimoséptimo aniversario de su acceso al trono, Mohammed VI tenía sobradas razones para mirar al futuro con confianza. Su discurso estuvo orientado hacia el porvenir de Marruecos, un futuro prometedor que ya no se sustenta únicamente en aspiraciones, sino en logros concretos firmemente asentados en la realidad. Esos avances son fruto, subrayó, «de la seguridad, la estabilidad y la eficacia de las instituciones». De ahí «la multiplicación de los indicadores positivos en todos los sectores, reforzando la dinámica de crecimiento económico y consolidando la soberanía nacional». Volviendo al lenguaje de las cifras, es decir, a los hechos verificables, el monarca marroquí señaló que «la tasa de crecimiento alcanzó aproximadamente el 4.9 % en 2025 y se espera que se mantenga en ese nivel, o incluso lo supere, en 2026». También destacó que, «en el sector agrícola, Marruecos se benefició de abundantes lluvias y de una excelente temporada, lo que contribuyó a reforzar la seguridad hídrica y alimentaria». Al mismo tiempo, el Reino consolidó su posición como polo de inversión industrial, turística y financiera, como lo demuestra la mejora constante de sus indicadores, especialmente en el ámbito industrial. Las industrias automotriz y aeronáutica, las energías renovables y la industria agroalimentaria constituyen hoy la columna vertebral del aparato productivo marroquí. Desempeñan un papel decisivo tanto para atraer inversión extranjera como para generar riqueza y crear empleo. Marruecos es ya el principal exportador de automóviles de África, con una capacidad de producción cercana al millón de vehículos al año. Las exportaciones de los sectores automotriz y aeronáutico representan actualmente más del 40 % de las exportaciones totales del Reino, superando incluso a las del fosfato. Como parte de esta misma estrategia, Mohammed VI recordó haber presidido, a principios de este año, la inauguración de nuevas plantas industriales que permitieron a Marruecos incorporarse al reducido grupo de países que cuentan con grandes centros de producción de motores de aviación y sistemas de tren de aterrizaje. El desarrollo de una industria integrada de baterías eléctricas refleja igualmente la capacidad del Reino para anticiparse a las transformaciones tecnológicas e integrarse en las cadenas de producción de las industrias estratégicas. Con ese mismo espíritu de innovación y modernización, Marruecos continúa impulsando grandes proyectos destinados a convertir las energías renovables en uno de los pilares de su seguridad energética y en un poderoso factor de atracción para las industrias que buscan una energía competitiva y baja en carbono. Como parte de esta ambiciosa estrategia, el Reino ha comenzado a poner en marcha su programa de hidrógeno verde, autorizando una primera serie de grandes proyectos. Todo ello no representa sino una pequeña parte de lo que Marruecos ha logrado, en un país que hoy recibe veinte millones de turistas al año. El discurso pronunciado este año por Mohammed VI con motivo de la Fiesta del Trono fue un mensaje dirigido a todos: a quienes desean comprender y a quienes se niegan a hacerlo. Su idea central es clara: Marruecos tiene una visión y confía en su gente. Apuesta por la capacidad de los marroquíes para seguir impulsando el desarrollo del país y situarlo entre las naciones capaces de desempeñar un papel constructivo tanto en el ámbito regional como en el internacional, lejos de los enfrentamientos ideológicos, de las ilusiones y de las estériles escaladas retóricas que no ofrecen ningún horizonte político, económico ni civilizatorio. En el fondo, el mensaje es muy sencillo: Marruecos ha asumido plenamente que el mundo ha cambiado. Ha cambiado incluso más profundamente de lo que muchos imaginaban hace menos de cinco años, primero con el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania y después con la ola de violencia desatada por los ataques del 7 de octubre de 2023 y la guerra que envolvió a Oriente Medio. El mundo ha cambiado y Marruecos está decidido a ocupar su lugar entre los países que están rediseñando las cadenas mundiales de suministro, diversificando su producción y vinculando sus capacidades nacionales a la economía global. Para lograrlo, el Reino se apoya en sus infraestructuras, sus recursos naturales, la calidad de su diplomacia y de su acción política, así como en la preservación de una estabilidad que hoy constituye uno de sus principales activos, tanto a escala nacional como regional.

Los Pasdaran amplían el alcance de su capacidad de causar daño

Día tras día, el ala radical del régimen iraní —al menos, según la denominan ciertos círculos occidentales— se empeña en demostrar su capacidad para ampliar progresivamente su poder de daño hacia nuevas zonas de Oriente Medio. Como continuación de la reactivación de su milicias yemení, los hutíes, con el fin de tomar como rehén el estrecho de Bab el-Mandeb y la correspondiente ruta marítima del mar Rojo (tras el estrecho de Ormuz), los Guardianes de la Revolución han querido demostrar que tienen «un brazo largo» en cuanto al alcance de sus misiles. Así, atacaron con un dron cargado de explosivos el puerto de Damieta, en Egipto, alcanzando dos buques —uno de ellos estadounidense— de almacenamiento de gas. Se declaró un incendio en ambos barcos. El gobierno egipcio responsabilizó a Irán de este ataque, que fue duramente condenado por el secretario general de la Liga Árabe, quien lo calificó de agresión «inaceptable» contra El Cairo. Al mismo tiempo, los Guardianes de la Revolución lanzaron cinco misiles contra Jordania —agresión fuertemente reprobada por Catar— y atacaron una vez más Kuwait, donde el edificio de una empresa china fue alcanzado de lleno y gravemente dañado por la explosión, que causó la muerte de un trabajador. En respuesta, China instó a las partes a poner fin de inmediato a la escalada militar. Como señal de la extensión del conflicto a nuevos actores, el Ministerio de Defensa saudí organizó en Riad una reunión ampliada que reunió a los jefes de Estado Mayor (o sus representantes) de 43 países. El objetivo de este encuentro era dar el pistoletazo de salida a la creación de una amplia «alianza marítima de Defensa». El ministerio saudí indicó que se trata de una iniciativa internacional destinada a garantizar la seguridad y la libertad de navegación en las rutas marítimas. Cabe recordar en este contexto que la aviación saudí, en colaboración con las fuerzas aéreas estadounidenses, llevó a cabo a principios de esta semana una serie de bombardeos contra posiciones de los hutíes en Yemen, en represalia por los lanzamientos de misiles (frustrados) que la milicia yemení pro-iraní había intentado realizar contra las instalaciones saudíes de Aramco. Señalemos al respecto que, según fuentes citadas por la cadena en lengua árabe al-Hadath , fue desde territorio iraquí, y con la complicidad de milicias iraquíes pro-iraníes, desde donde los hutíes lanzaron los misiles en dirección a Arabia Saudí. Es la primera vez desde el inicio de este conflicto que el ejército saudí se implica directamente en operaciones militares contra los aliados de Irán. A principios del mes de julio, Kuwait y Baréin habían bombardeado posiciones en Irán, con el apoyo y la cobertura aérea proporcionada por los Emiratos Árabes Unidos, lo que constituyó el primer indicio de una participación activa de los países del Golfo en la guerra contra Irán. Esta tendencia de los Guardianes de la Revolución a querer extender el conflicto armado tanto como sea posible a nuevas zonas de Oriente Medio llevó al presidente Donald Trump a dar, en la noche del miércoles al jueves, luz verde a una nueva oleada de ataques aéreos contra posiciones, infraestructuras y depósitos de municiones de los Guardianes de la Revolución en varias regiones iraníes. El Mando Central estadounidense debía indicar el jueves que «decenas de posiciones de los Guardianes de la Revolución fueron atacadas con éxito durante estos bombardeos». Según informaciones procedentes de Israel, Washington habría comunicado el jueves por la noche a las autoridades israelíes que nuevos y masivos bombardeos aéreos contra los cuarteles generales y centros de los Guardianes de la Revolución serían lanzados en la noche del jueves. El único punto positivo en este sombrío panorama regional fue el anuncio, el jueves, de un acuerdo respaldado por Hamás para entregar las armas pesadas a un comité internacional que se encargará de recogerlas y almacenarlas, en consonancia con el proceso de solución para Gaza que había elaborado el presidente Trump. Aoun en Ankara En este contexto regional en plena transformación, el presidente Joseph Aoun realizó el jueves una visita relámpago a Ankara, donde se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan, quien subrayó en esa ocasión que su país está dispuesto a contribuir al fortalecimiento de la seguridad en el Líbano. El jefe de Estado regresó a Beirut el jueves por la noche, y la Presidencia de la República indicó en un comunicado de prensa que la cooperación entre ambos países abarcará, entre otros ámbitos, el apoyo al ejército, el suministro de casas prefabricadas para los desplazados del sur, así como asistencia en los sectores de la energía eléctrica, el transporte aéreo y el desarrollo de infraestructuras básicas. El presidente Aoun cursó al presidente Erdogan una invitación para visitar el Líbano.

Françoise Péricaud-Duval: Cuando la elegancia está guiada por la caridad

Hay veladas que el tiempo borra. Y luego están las que simplemente esperan que una voluntad les devuelva la vida. En 1967, bajo el alto patronazgo de la princesa Grace de Mónaco, el baile de la Orden de Malta se celebró en París, impregnado de esa elegancia discreta que caracteriza a las grandes obras de beneficencia, con un refinamiento que solo encuentra su verdadera razón de ser en la causa que sirve. Luego pasaron los años y este prestigioso encuentro fue desvaneciéndose poco a poco del panorama parisino. Casi sesenta años después, el baile renace en el marco excepcional del Cercle de l'Union Interalliée. Bajo el alto patronazgo de Su Alteza Real la princesa Carolina de Hannover, esta nueva edición no es solo el regreso de una velada de gala. Despierta en su esencia una memoria, restablece un vínculo entre generaciones y recuerda que aún existen lugares donde la belleza puede convertirse en un lenguaje de solidaridad. En el origen de este renacimiento, una mujer. Una mujer que no busca el protagonismo, sino que vela para que la luz ilumine a los demás. Para Françoise Péricaud-Duval, presidenta del comité organizador del Baile de la Orden de Malta París, cada detalle tiene un sentido: no por afán de perfección estética, sino porque el cuidado que se presta a las cosas refleja siempre el cuidado que se presta a las personas. S.A.R. la Princesa Zita de Borbón-Parma y S.A.S. el Príncipe Charles von Croÿ. Concibió esta velada como se compone una obra colectiva: con rigor, intuición, sentido de la belleza y una fidelidad absoluta al espíritu de la Orden. Detrás de los ramos de flores, las mesas preparadas, los mecenas, las subastas, las conversaciones y las primeras notas del baile permanece lo esencial: permitir que la 68.ª peregrinación a Lourdes continúe su compromiso con las personas más vulnerables. Una convicción que Françoise Péricaud-Duval expresa con una sencillez casi natural: cuando la elegancia está guiada por la caridad, las apariencias se disuelven en favor del servicio. Hacer renacer una historia “Ciertas tradiciones no regresan porque pertenecen al pasado. Regresan porque aún tienen algo que transmitir al presente.” Levant Time - Este baile no se había organizado en París desde 1967. Cuando le confiaron este proyecto, ¿sintió primero el peso de esa historia o la libertad de escribir una nueva página? Françoise Péricaud-Duval - Sentí las dos cosas. El peso de la historia, ante todo, porque la Orden de Malta existe desde hace más de novecientos años. Está activa en cerca de ciento treinta países y tiene una presencia muy importante en Francia, donde somos miles los voluntarios. Es extraordinario formar parte de esa gran cadena de caridad, amor, fe y entrega a los más débiles. Pero también era consciente de que tenía ante mí una página en blanco. Ya había organizado eventos cuando vivía en Londres, pero esta vez empezaba desde cero. Todo estaba por construir. La misión era enorme. Sin embargo, creo que fui sostenida por mi fe. Cuando acepté, todavía no había medido todo el camino que habría que recorrer. La idea de revivir esta tradición en Francia, que es mi país y al que quiero profundamente, me conmovió mucho. El hecho de que su presidente, Olivier de La Chapelle, confiara en mí también me llegó al corazón. El señor Stéphane Bern, la señora Françoise Péricaud-Duval y la baronesa Olivier de La Chapelle. La señora Françoise Péricaud-Duval y S.A.R. el Príncipe Charles-Louis de Orléans, Duque de Chartres. S.A.R. el Bailli-Príncipe Luis de Borbón, Duque de Anjou. L. T. - Al descubrir los archivos de la última edición celebrada bajo el alto patronazgo de la princesa Grace de Mónaco, ¿qué fue lo que más le emocionó o le inspiró? Françoise Péricaud-Duval - Tuvimos la suerte de encontrar una fotografía del último Baile de la Orden de Malta en París, celebrado el 11 de abril de 1967. Nuestro baile tuvo lugar el 11 de abril de 2026, exactamente cincuenta y nueve años después. En la fotografía aparecía el príncipe Guy de Polignac, quien presidía entonces la Orden de Malta en Francia, junto a la princesa Grace de Mónaco. Tengo una relación muy estrecha con Diane de Polignac y su hermano Ludovic, sobrina y sobrino respectivamente del príncipe Guy de Polignac. Diane siempre me había dicho que si yo retomaba alguna actividad al servicio de la Orden de Malta en Francia, deseaba participar en ella. En ese momento, yo no sabía que su tío había presidido el último baile. Andreas Oetker, el señor Alfred Oetker y su esposa la princesa Elvira Grimaldi, Maximilian Terberger. La princesa Diane de Polignac, Charles Noël de Cacqueray, Alejandra Pourpel, Françoise Péricaud-Duval, el barón Olivier de La Chapelle, Marie-Gabrielle de La Chapelle, Armand de Vial, Diane de Noailles de Mouchy de Poix y Paola Obligi. Su Excelencia el barón Olivier de La Chapelle, presidente de la Asociación Francesa de miembros de la Orden Soberana de Malta, S.A.R. la Princesa de Hannover, el Príncipe Ludovic de Polignac, Ariane de Chazournes y su madre la Princesa Diane de Polignac. El descubrimiento de esa fotografía tuvo, por tanto, un significado muy especial. Lo viví como una señal del destino. Diane deseaba sinceramente participar en la organización y me brindó un apoyo extraordinario. Durante un año y medio, intercambiamos mensajes casi a diario. La presencia de Diane y Ludovic de Polignac en esta nueva edición se impuso entonces como algo evidente. Esa continuidad entre generaciones era verdaderamente hermosa. L. T. - ¿Cómo hacer revivir una tradición sin limitarse simplemente a reproducir el pasado? Françoise Péricaud-Duval - Creo en las cadenas del amor y en el encuentro de las almas bellas. Cuando uno hace el bien y crea belleza, atrae naturalmente a otras personas. Para mí, el camino de la fe es un camino de alegría, pero no puede recorrerse en soledad. Hay que ser muchos: cuantos más, mejor. Hubo un entusiasmo genuino durante la velada y también después del baile. Así es como vivo mi fe: intentando compartirla. SS.AA.RR. el Príncipe Carlos Luis y la Princesa Ileana de Orleans, y cuatro de sus hijos, SS.AA.RR. las Princesas Luisa, Elena, Isabel y S.A.R. el Príncipe Constantino de Orleans. S.A.R. la Princesa Antonella de Orleans-Borbón y su hija, S.A.R. la Princesa Eulalia de Orleans-Borbón. S.A.R. el Príncipe Guillermo de Luxemburgo y su esposa S.A.R. la Princesa Sibilla de Luxemburgo, acompañados de dos de sus hijos, S.A.R. la Princesa Carlota de Nassau y S.A.R. el Príncipe Pablo Luis de Nassau. NNo la vivo en absoluto como si llevara un peso sobre los hombros. Estoy convencida de que la belleza y el bien son complementarios. Dios nos ha dado un mundo maravilloso. Me fascina la fauna, la flora, la complejidad y la perfección de cualquier animal o cualquier flor. Por respeto a este mundo que se nos ha dado, creo que nosotros también debemos intentar crear belleza. Ser perfeccionista y buscar la belleza no son actitudes contradictorias con la caridad. Se puede ser caritativo y hacer las cosas lo mejor posible. Dar lo mejor de uno mismo es, a mis ojos, un deber. La elegancia al servicio de una misión “En la Orden de Malta, la belleza de una velada solo tiene sentido cuando prolonga una obra orientada hacia los demás.” L. T. - Muchos verán ante todo una gala. Usted ve probablemente en ella, ante todo, una misión. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a quienes participaron en esta velada? Françoise Péricaud-Duval - Ante todo, quiero expresarles un inmenso agradecimiento. Comenzamos a trabajar en octubre de 2024 para una velada que tuvo lugar el 11 de abril de 2026. Formé un comité organizador compuesto por amigos que estuvieron todos a la altura de lo extraordinario. El señor y la señora Bernard Ruiz-Picasso. S.A.S. la Princesa Dorothée d'Arenberg, el Duque de Crussol, S.A.S. la Princesa Aliénor d'Arenberg y S.A.S. la Princesa Theodora von und zu Liechtenstein. SS.AA.RR. el Príncipe Charles-Emmanuel y la Princesa Constance de Bourbon-Parme, Céline de Noailles de Mouchy de Poix, S.A.R. el Bailio-Príncipe Pedro de Borbón de las Dos Sicilias, Duque de Calabria, Conde de Caserta. Durante un año y medio, repetí una frase que casi se había convertido en un chiste entre nosotros : “One team, one dream.” Creo profundamente en esta idea. Todos tenemos nuestros puntos débiles, pero cada uno aporta su granito de arena. Es precisamente porque trabajamos juntos que logramos el éxito. Se creó un ambiente extraordinario dentro del comité. Todos dimos lo mejor de nosotros mismos para que la velada fuera hermosa, pero también para que los invitados se divirtieran. Me importaba enormemente que los jóvenes bailaran, rieran y disfrutaran de una velada alegre. El mejor cumplido que recibí llegó de varios jóvenes que me confesaron que había sido la velada más hermosa a la que habían asistido. Algunos se pusieron a bailar desde el inicio de la cena y apenas se sentaron. El apoyo de Alejandra Poupel, miembro del comité organizador y fundadora de Alejandra Poupel Events , de Inspiration Music & Arts y de Novelty , fue un elemento esencial para el éxito de este baile. Los cantantes, saxofonistas, percusionistas y violinistas crearon un ambiente extraordinario. Sin embargo, todos sabían que participaban en un baile benéfico y que su presencia contribuía a financiar la peregrinación a Lourdes. Por ello, intentamos aunar estas dos dimensiones: la conciencia de servir a una causa y la alegría de disfrutar de una velada excepcional. La alegría es, por cierto, una de las cosas que más me marcó cuando fui por primera vez a la peregrinación de Lourdes. Me conmovió profundamente la alegría de las personas enfermas o con discapacidad. Quienes hemos recibido tanto debemos ser capaces de vivir con esa misma alegría. Cuando uno tiene la suerte de tener fe, hay que vivirla con gozo. Eso es lo que quise transmitir a través de este baile. L. T. - ¿Cómo encontrar el equilibrio entre la elegancia que se espera de un evento de esta naturaleza y la humildad de la causa que apoya? Françoise Péricaud-Duval - Era fundamental que la belleza de la velada nunca se lograra a expensas de las personas a quienes ayudamos. No quería que los invitados pudieran pensar que las flores, los manteles, la vajilla —gentilmente proporcionados por la firma Options— o los elementos decorativos habían sido financiados con el dinero destinado a la peregrinación de Lourdes. Eso requirió un trabajo enorme, ya que había que encontrar patrocinadores y donantes para cada partida, especialmente para los elementos efímeros como las flores. Me negaba a organizar una velada sin flores, pero también me negaba a pagarlas con los fondos recaudados para los enfermos. Así que me mantuve firme hasta que encontramos un mecenas: Daniel Féau - Belles Demeures de France. Frente a cada ramo, habíamos colocado una pequeña tarjeta caligráfiada indicando que las flores habían sido generosamente donadas. Era, naturalmente, una forma de agradecer a nuestro mecenas, pero también de mostrar a los invitados que el dinero de la peregrinación no se había utilizado en la decoración. Suelo decirles a mis amigos que organizan la boda de sus hijos que intenté lograr algo tan bello como una boda, ¡pero sin gastos! Estábamos allí para servir a “nuestros señores los enfermos”, no para incurrir en gastos innecesarios. Las flores son solo un ejemplo. Contamos con numerosas donaciones para los manteles, la vajilla, los espectáculos y los distintos elementos de la velada. El caviar y los vinos, ofrecidos por Rova Caviar y Fondugues-Pradugues , así como el champán, proporcionado con gran generosidad por la casa Pommery , fueron un auténtico deleite. Eso es también lo que me encanta del voluntariado: los hermosos encuentros que propicia. Los patrocinadores, los donantes, el comité organizador y los jóvenes voluntarios presentes el día del baile formaron una auténtica cadena de generosidad. Gracias a ellos, pudimos organizar una velada muy especial sin perder de vista nuestra misión. Entre bastidores, lo invisible “Las veladas más hermosas suelen ser aquellas en las que nadie repara en todo lo que se pensó de antemano.” L. T. - ¿Cuánto tiempo de preparación requirió este renacimiento? Françoise Péricaud-Duval - Aproximadamente un año y medio. Empezamos en octubre de 2024. Lo primero era encontrar un lugar elegante, suficientemente amplio y bien ubicado. No quería en absoluto una sucesión de salitas, porque eso habría perjudicado el ambiente. La elección del espacio era, por tanto, esencial. Luego hubo que formar el comité organizador y el comité de honor, buscar patrocinadores y donantes, organizar la subasta y la tómbola, pensar en la decoración de las mesas, la música y los entretenimientos. También contamos con una treintena de jóvenes voluntarios para ayudar el día del baile, especialmente en la recepción de los cuatrocientos veinte invitados llegados de toda Europa, de Estados Unidos y de América Latina, y en la organización de la tómbola. Acuarelistas, una ilustradora, una escultora de palabras, una siluetista y fotógrafos animaron asimismo la velada. Todos ofrecieron su talento. Al principio nos reuníamos una vez al mes y luego cada semana conforme se acercaba el baile. En las últimas semanas, los intercambios con los equipos del Interallié y de Alejandra Poupel eran diarios. Su acompañamiento en la concepción y coordinación de la velada fue de un valor inestimable. El conde Jacques de La Guillonnière (Presidente Fundador del grupo Novelty) y su esposa. Treinta jóvenes voluntarios vendían 2000 claveles blancos a los que iban colgados números para la tómbola. También había confiado a dos miembros del comité menores de treinta y cinco años la gestión de la lista de invitados jóvenes. Por mi parte, yo me ocupaba de los mayores de treinta y cinco. La elaboración de la lista era muy importante, ya que quería que todos los invitados fueran conocidos personalmente por algún miembro del comité organizador. No vendimos ninguna mesa corporativa. El baile era completamente privado. Esta norma contribuyó enormemente al ambiente cálido de la velada. L. T. - ¿Qué detalle le exigió mayor atención, aunque probablemente haya pasado inadvertido para los invitados? Françoise Péricaud-Duval - El aspecto técnico fue probablemente lo más complicado. Hubo que crear y gestionar los distintos enlaces de pago: para los menores de treinta y cinco años, para los mayores de treinta y cinco, para los miembros de la Orden y para las personas externas. Como el baile debía mantenerse privado, también había que evitar que alguien pudiera reenviar libremente un enlace de inscripción a una persona que nosotros no conociéramos. Además, instalamos grandes pantallas en las que se proyectaban un vídeo dedicado a Lourdes y los nombres o imágenes de todos quienes habían apoyado el evento. Era necesario agradecer a nuestros mecenas y darles visibilidad, garantizando al mismo tiempo el perfecto funcionamiento técnico. Son elementos que los invitados no suelen advertir cuando todo funciona, pero que requieren una preparación enorme. L. T. - Unos instantes antes de la llegada de los primeros comensales, cuando todo está ya en su sitio, ¿qué siente? Françoise Péricaud-Duval - Estaba nerviosa. Todavía no me había emocionado. Mientras no habían llegado todos los invitados y se habían sentado a la mesa, permanecía en tensión. Quería asegurarme de que no hubiera cancelaciones de última hora, ni ningún problema en la cocina ni ningún contratiempo que pudiera escaparme. Es sin duda mi lado perfeccionista. Pero habíamos instalado una decoración fotográfica preciosa, completamente florida. Cuando llegaban los invitados, los fotografiaban en ese escenario. Yo los recibía junto a Olivier de La Chapelle, presidente de la Asociación Francesa de Miembros de la Orden Soberana Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, y muchos amigos me pedían posar con ellos. Esos momentos fueron haciendo que mi estrés se disipara poco a poco. El tiempo de la transmisión “Una velada llega a su fin. Pero lo que transmite puede atravesar los años.” L. T. - ¿El hecho de ver varias generaciones reunidas en torno a esta velada tenía alguna resonancia especial para usted? Françoise Péricaud-Duval - Sí, era claramente uno de los principales objetivos de la velada. Creo que esa diversidad generacional contribuyó enormemente a su éxito. Los padres estaban encantados de venir con sus hijos y de verlos disfrutar. Los jóvenes también estaban felices de compartir ese momento con sus padres. Habíamos habilitado dos salones, pero los invitados circulaban constantemente de uno a otro. Estaban el salón de los jóvenes y el de los “jóvenes desde hace más tiempo”, pero las generaciones se mezclaron de verdad. Uno de los propósitos del baile era precisamente transmitir a los más jóvenes esa alegría de la entrega a los demás. Éramos aproximadamente cuatrocientos veinte invitados, de los cuales cerca de ciento noventa tenían menos de treinta y cinco años. Quería que jóvenes que conocían poco o nada de la Orden de Malta pudieran descubrirla y, quizás, sentir luego el deseo de comprometerse. Estoy convencida de que es en la entrega donde se encuentra la felicidad. Tras el baile, varios nuevos participantes se unieron a la peregrinación de Lourdes. Es una pequeña victoria muy importante a mis ojos: nuevos hospitalarios decidieron servir en Lourdes después de descubrir el baile de la Orden Soberana Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta en esa velada. L. T. - ¿Espera que este baile se convierta en una cita llamada a inscribirse de forma duradera en la vida de la Orden de Malta París y entre las generaciones jóvenes? Françoise Péricaud-Duval - Sí, absolutamente. Habrá una nueva edición del baile en 2027, en el mismo lugar. La fecha aún no está fijada, pero nuestro deseo es que esta cita se consolide con el tiempo. Esta velada estuvo marcada por el signo de la peregrinación internacional de Lourdes. Pensaba mucho en esa expresión: servir a nuestros señores, los pobres y los enfermos. Estar al servicio de los más vulnerables es algo que me importa profundamente. Una aventura profundamente personal “Ciertas misiones transforman tanto a quienes las llevan adelante como a quienes van destinadas.” L. T. - ¿Qué le ha enseñado esta aventura sobre usted misma? Françoise Péricaud-Duval - Es una pregunta difícil porque no suelo pensar mucho en mí misma. Creo haber descubierto que mi fortaleza residía en mi capacidad para crear vínculos entre los voluntarios, los miembros del comité organizador, los donantes, los patrocinadores y todas las personas que se sumaron a la aventura. Es a la vez lo que me apasiona y, probablemente, lo que sé hacer. Cuando se comparte una misma pasión por la entrega, el servicio a los demás y la creación de algo hermoso, uno hace encuentros extraordinarios. Comprendí que podía reunir a personas valiosas y llevarlas juntas en una aventura común. Toda la gratitud recibida después de la velada también me nutrió. Creo que ese es mi motor en la vida. L. T. - Parece que le concede una gran importancia a la atención hacia los demás. ¿Es esa disposición la que guía su manera de organizar un evento de esta envergadura? Françoise Péricaud-Duval - Sí. Es realmente el amor por los demás lo que me guía. Sea quien sea la persona que tenemos delante, es el amor al otro lo que permite crear un evento como este. L. T. - Si tuviera que quedarse con una sola imagen de esa velada, ¿cuál elegiría? Françoise Péricaud-Duval - Me quedaría con la imagen de los invitados entrando al salón para la cena. Llegaban después del cóctel y descubrían las mesas, las copas, los manteles, las flores, los candelabros y el carnet de baile, que había requerido un trabajo considerable. En cada mesa había un twilly de seda creado especialmente para el evento y obsequiado a los invitados. Elegimos este formato en lugar de un pañuelo para que los hombres también pudieran llevarlo, especialmente en el bolsillo de la chaqueta . Valérie LeSport , fundadora de V.L Carré de Soie, realizó generosamente estos twillys de seda, mientras que Florine Asch diseñó el dibujo original. La ilustradora también creó, de forma voluntaria, la tarjeta de invitación, los menús y el carnet de baile. Esta colaboración otorgó al conjunto una identidad visual delicada y coherente. Muchos invitados se anudaron el twilly inmediatamente alrededor de la muñeca o del bolso. Al entrar al salón, los invitados descubrieron los carnets de baile, los twillys, las flores y los manteles azul celeste que combinaban con los tonos pastel de la decoración. Unas violinistas, vestidas con magníficos trajes de tul rosa, tocaban sobre pequeños estrados distribuidos por el salón. Había algo de cuento de hadas, algo mágico. Nunca olvidaré su asombro. L. T. - Cuando se apagan las luces y los últimos invitados se marchan, ¿qué le queda de esta aventura a Françoise Péricaud-Duval? Françoise Péricaud-Duval - Queda la sensación del deber cumplido, una gran felicidad y una gran serenidad. Es gratificante pensar que uno se ha entregado al cien por cien, sin escatimar horas, y que ese esfuerzo ha dado sus frutos: recaudamos una gran cantidad de dinero para la peregrinación a Lourdes y reunimos a generaciones que bailaron juntas hasta las tres de la madrugada. La velada había sido hermosa, cálida y alegre. Solo quedaba un pensamiento muy sencillo: “Gracias, Dios mío.” La palabra que sentía al final del baile era “gratificante”. Entregarse de forma voluntaria proporciona una satisfacción que no es económica: viene del corazón. Mi abuelo siempre me decía: “La felicidad reside en nosotros mismos.” Creo firmemente que podemos decidir ser felices, eligiendo amar a los demás, a la vida y a Dios. - Françoise Péricaud-Duval es también la fundadora de N85 Paris, una agencia de eventos y del arte de recibir a la francesa. Puede contactarla por correo electrónico en n85paris@gmail.com - Créditos fotográficos: @jesus_dupaux, @Olga.gasnier y @studio_vanssay.

Irak, incapaz de recuperar el equilibrio
Por
Khairallah Khairallah
Publicado

Los ataques lanzados desde territorio iraquí contra Arabia Saudita, Kuwait y el Reino Hachemita de Jordania ponen de manifiesto la fragilidad de un país que sigue siendo incapaz de recuperar el equilibrio. La respuesta saudita, que tuvo como blanco posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi), estructura que sirve de cobertura a las milicias sectarias iraquíes subordinadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, confirma que la guerra en la región ha entrado en una nueva etapa. Con ello, Riad dejó claro que ya no está dispuesto a someterse indefinidamente al chantaje iraní. La República Islámica está utilizando hoy todas las cartas de las que dispone para intensificar la confrontación que mantiene con Estados Unidos. Es incapaz de admitir que no es una superpotencia y que necesita alcanzar un entendimiento con la administración de Donald Trump que le permita convertirse en un Estado normal, en lugar de seguir actuando como una potencia hegemónica que impone sus condiciones recurriendo a Irak, Yemen y el Líbano. A Teherán también le cuesta reconocer que esta escalada no le reportará ningún beneficio. Más aún, la situación actual pone al descubierto la realidad iraquí: Irak sigue sin poder escapar de la tutela iraní y el gobierno de Ali al-Zaidi no es, en esencia, más que una prolongación del encabezado por Mohammed Shia’ al-Sudani. Todo ello pese a los esfuerzos que afirma realizar, entre ellos el establecimiento de un calendario para poner fin a la existencia de armas que permanecen fuera del control del Estado. Ali al-Zaidi visitó recientemente Washington. Donald Trump lo colmó de elogios durante su encuentro en el Despacho Oval. Sin embargo, bastaron unos pocos días para comprobar que la apuesta de la Casa Blanca por el primer ministro iraquí estaba mal encaminada y que al-Zaidi simplemente no tiene la capacidad de liberar a Irak de la influencia directa de Irán. Al final, es cierto que Ali al-Zaidi emprendió una campaña en gran medida exitosa contra la corrupción en Irak. Pero también lo es que esa campaña nunca alcanzó a los verdaderos responsables, a quienes sostienen un sistema corrupto surgido en 2003, cuando la administración de George W. Bush entregó Irak a Irán en bandeja de plata. Existe una relación evidente entre la corrupción en Irak y el papel que desempeña Irán en el país. Esa corrupción no solo financia a las milicias sectarias iraquíes afiliadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, sino que también alimenta las arcas de la República Islámica y financia a sus proxys en toda la región. No basta con que Donald Trump afirme que “daremos una dura lección a Irán y estamos considerando lanzar ataques contra sus proxys”. Ese tipo de declaraciones se queda en mera retórica mientras Estados Unidos no adopte una posición clara sobre el lugar que ocupa Irak en la ecuación regional. Esa posición debería partir de un reconocimiento sin ambigüedades de que el país continúa bajo la tutela iraní y representa, al mismo tiempo, una amenaza para sus vecinos. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica mantiene bases en la frontera entre Irak y Jordania, e incluso en la frontera con Siria. Además, la mayor parte de los drones lanzados por Irán contra Kuwait despegaron desde territorio iraquí. Lo más preocupante es que los ataques iraníes contra Arabia Saudita, ejecutados desde Irak, no solo dejaron en evidencia las carencias del gobierno de Ali al-Zaidi. También demostraron que la República Islámica no respeta los acuerdos que firma con otros Estados. Ese es el caso del acuerdo alcanzado con Arabia Saudita en Pekín en 2023. Irán no solo lo violó a través de los hutíes en Yemen, sino que además dejó claro que Irak sigue estando bajo su control. Más aún, todo indica que la República Islámica está dispuesta a utilizar Irak como plataforma en la guerra que libra contra los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo y Jordania. Las declaraciones de Donald Trump, según las cuales los ataques contra las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi) en Irak, llevados a cabo de forma conjunta por Arabia Saudita y el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), “fueron coordinados con el gobierno iraquí”, no alteran en absoluto la realidad de fondo. Esas afirmaciones equivalen a cerrar los ojos ante un hecho imposible de eludir. La cuestión puede resumirse en una pregunta muy sencilla: ¿cuál es hoy el lugar de Irak en la ecuación regional? ¿Puede aspirar a ser algo más que un satélite que gira en la órbita iraní? Lo más lamentable es que la búsqueda de un equilibrio por parte de Ali al-Zaidi entre la relación de su gobierno con Irán, por un lado, y sus vínculos con los países árabes vecinos, por el otro, no ha dado ningún resultado concreto. El primer ministro iraquí se ha visto obligado a anunciar el aplazamiento de su visita a Riad, al menos por el momento. Se trata de una decisión lógica mientras siga sin resolverse cuál será el lugar de Irak en la ecuación regional y si el país tiene realmente posibilidades de salir de la tutela iraní. Las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi), que agrupan a varias milicias, representan el símbolo más evidente de la hegemonía iraní que persiste en Irak desde 2003. Los salarios de sus combatientes son financiados con el presupuesto del Estado iraquí. Las afirmaciones de Donald Trump sobre una supuesta “coordinación” con el gobierno de Ali al-Zaidi no cambian esa realidad. Más bien, eluden la cuestión de fondo sobre la que descansa su apuesta por Irak, una apuesta condenada al fracaso mientras las armas de las milicias, y no las instituciones del Estado, sigan imponiendo la primera y la última palabra en el país. Todo lo demás no es más que detalles sin la menor importancia.

Irán usa todos los recursos disponibles y activa las milicias iraquíes

Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen, Hamás en Gaza… Irán decidió el martes movilizar a su cuarto grupo proxy más importante en la región para intensificar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados: Irak, donde la República Islámica sigue manteniendo una nebulosa de grupos armados supervisados por los Guardianes de la Revolución. Washington anunció el miércoles ataques en Irak contra grupos armados pro-iraníes, llevados a cabo conjuntamente con Arabia Saudita, que también había sido blanco de misiles disparados desde territorio iraquí. Estos ataques, realizados en varias ciudades de Irak, dejaron 20 muertos —cinco de ellos iraníes— y 32 heridos en las filas del Hachd al-Chaabi, según informó esta red de facciones de mayoría chií, integrada en las fuerzas armadas iraquíes y que agrupa a varios grupos armados pro-iraníes. Aunque Donald Trump afirmó, según el periodista de Fox News, que los ataques fueron «coordinados con el gobierno iraquí», la presidencia iraquí denunció una «flagrante violación de la soberanía de Irak». El Consejo Ministerial iraquí de Seguridad Nacional indicó posteriormente haber adoptado «un plan de seguridad integral (...) para hacer frente a cualquier violación de la soberanía de Irak e impedir que cualquier entidad use el territorio iraquí para amenazar a los países vecinos». Los grupos pro-iraníes en Irak negaron ser responsables de los disparos que atacaron instalaciones petroleras en el este de Arabia Saudita. No obstante, el Mando Militar estadounidense para el Medio Oriente (Centcom) indicó el miércoles que «aviones de combate estadounidenses y saudíes atacaron varios sitios logísticos y de armamento terroristas en el este de Irak». Teherán condenó los ataques llevados a cabo en el país vecino. Su televisión estatal informó, en la tarde del miércoles, de bombardeos estadounidenses sobre una ciudad situada en la frontera con Irak. Por su parte, el ejército estadounidense anunció haber interceptado misiles dirigidos contra sus fuerzas «estacionadas en Oriente Medio» y disparados desde Irán. La televisión iraní informó luego de ataques estadounidenses en el noroeste de Irán. Jordania, aliada de Washington y ya blanco de Teherán, indicó a primera hora del miércoles haber derribado cinco misiles procedentes de Irán. Los Guardianes de la Revolución reivindicaron al respecto un ataque con misiles contra «una base aérea y el centro de mando central de Estados Unidos». Ante estas agresiones iraníes reiteradas, el presidente estadounidense Donald Trump declaró, según palabras recogidas por un periodista de la cadena Fox News, que Estados Unidos golpearía «con dureza» a Irán tras los ataques iraníes contra bases estadounidenses en Jordania, reavivando, después de unos días de calma relativa, el conflicto que enardece Oriente Medio. Ataques hutíes en el mar Rojo En Yemen, el gobierno reconocido por la ONU acusó el miércoles a los hutíes de querer imponer peajes a los barcos que transitan por el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso estratégico ubicado en su extremo sur. Los rebeldes afirmaron el martes haber atacado con misiles un petrolero saudí en el mar Rojo, acusándolo de haber «violado el bloqueo naval» que amenazan con imponer al reino, el mayor exportador mundial de crudo. Arabia Saudita depende del mar Rojo para mantener sus exportaciones, mientras Irán vuelve a bloquear el estratégico estrecho de Ormuz, al otro lado de la península Arábiga. Los Guardianes de la Revolución anunciaron además el miércoles haber interceptado e inmovilizado tres petroleros que intentaban cruzar dicho estrecho, por el que transitaban, antes de la guerra, cerca del 20 % del petróleo mundial y del gas natural licuado. Estos nuevos ataques se produjeron al día siguiente de la visita a Washington del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien se reunió con Donald Trump por primera vez desde el inicio de la guerra regional, desencadenada por los ataques de ambos países contra Irán el 28 de febrero. Los orígenes del Hachd al-Chaabi En cuanto al movimiento conocido como Hachd al-Chaabi, también llamado Fuerzas de Movilización Popular, fue creado en 2014 tras una fatua del gran ayatolá Ali al-Sistani, máxima autoridad religiosa chií de Irak, en la que llamaba a combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI), que por entonces había conquistado vastos territorios del país. Diversos grupos armados proiraníes se unieron entonces a la causa, y miles de voluntarios se incorporaron a los combates. Los combatientes del Hachd al-Chaabi fueron entrenados en gran medida por Irán y supervisados por grupos respaldados por Teherán, que ya habían combatido a las fuerzas estadounidenses tras la invasión de Irak en 2003 y la caída de Saddam Hussein. Sus actividades estaban supervisadas por el general Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds —la rama de los Guardianes de la Revolución encargada de las operaciones exteriores—, quien murió en un ataque estadounidense en Bagdad en 2020. En 2016, una ley integró el Hachd al-Chaabi en las fuerzas armadas y de seguridad iraquíes. Un año después, contribuyó, junto a estas y con el apoyo de la coalición internacional liderada por Washington, a la derrota del Estado Islámico. Desde la invasión de 2003, Estados Unidos ha mantenido una influencia determinante en Irak. Sin embargo, su intervención también favoreció la expansión de la influencia iraní, al acceder sus aliados chiíes a las más altas esferas del poder en Bagdad. Desde entonces, Irak se ha convertido en uno de los principales escenarios de los enfrentamientos por delegación entre Washington y Teherán. Hoy en día, el Hachd al-Chaabi agrupa decenas de grupos armados, entre ellos varias brigadas de poderosas facciones proiraníes clasificadas como organizaciones terroristas por Estados Unidos. Algunas de estas facciones son acusadas de cobrar salarios del Estado mientras actúan de manera completamente autónoma. Con el paso de los años, su influencia ha ido en aumento. Varios grupos han obtenido escaños en el Parlamento, mientras que varios de sus líderes, incluido el comandante del Hachd al-Chaabi, han sido objeto de sanciones estadounidenses. Distintos grupos armados proiraníes forman parte también de la nebulosa de la Resistencia Islámica en Irak, que ha reivindicado cientos de ataques contra instalaciones estadounidenses en la región desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. Se enmarcan en el llamado «eje de la resistencia» liderado por Teherán, que agrupa asimismo al Hezbolá libanés, a Hamás en Gaza y a los hutíes en Yemen. Entre los más activos figuran las Kataeb Hezbolá, que llevan mucho tiempo atacando intereses estadounidenses en Irak y cuyos varios comandantes han muerto en ataques de Estados Unidos. Otros grupos, como las Kataeb Sayyid al-Shuhada y el movimiento Al-Nujaba, están presentes en algunas bases del Hachd al-Chaabi y cuentan además con sus propias instalaciones, destinadas principalmente a la fabricación de drones. También disponen de cohetes y se cree que poseen misiles balísticos de corto alcance.

La centralidad del siriaco en la tradición maronita: el papel de los patriarcas (2/7)

Tras haber evocado el nacimiento de la Iglesia maronita a raíz del concilio de Calcedonia, conviene examinar ahora el papel de la lengua en la construcción nacional. Resulta especialmente significativo constatar hasta qué punto la jerarquía eclesiástica maronita fue consciente de este desafío y de cómo se esforzó por actuar en consecuencia. - Para los patriarcas maronitas, desde San Juan Marón, la lengua constituía la expresión de su cultura, espiritualidad, fe e identidad. Esta convicción fue formulada con gran claridad en el siglo XVII por el patriarca Estéphanos Douayhi. Llamaba al siríaco “ la nostra lingua syriaca ” y le atribuía una dimensión casi mística, comparable a los misterios del cristianismo. Con ello quería decir que ninguna traducción podía sustituir al original siríaco ni expresar el concepto en su plenitud. En efecto, las palabras poseen una memoria secundaria, y cada cultura establece una relación única entre el significante y el significado. - Cuando en el siglo XVIII el siríaco comenzó a verse seriamente amenazado, el concilio maronita de 1736, celebrado en Louaizé, se vio obligado a prohibir la traducción al árabe de los libros litúrgicos. Menos de diez años después, en 1744, el patriarca maronita Chémoun Awad convocó un sínodo que precisó que estaba estrictamente prohibido traducir los libros maronitas al árabe sin la autorización explícita de las autoridades eclesiásticas (1) . Dicho permiso solo se concedía bajo dos condiciones: el texto árabe debía estar impreso en letras siríacas (lo que se conoce comúnmente como el garshouné ) y el original siríaco debía figurar junto al texto traducido (2) . El patriarca Chémoun Awad reiteró estas disposiciones de 1744 en un nuevo concilio celebrado en 1755. Al año siguiente, el patriarca electo Tobia Khazen retomó el conjunto de estas cláusulas en su concilio de 1756. Más concretamente, el Sínodo maronita de 2005 ordenó, en su artículo 10, la preservación y el renacimiento de la lengua y la cultura siríacas en todas las escuelas y universidades maronitas. El patriarca que luchó con mayor intensidad por la salvaguarda de la lengua siríaca fue Antonios Pierre Arida. Enfrentado a los desafíos del joven Estado del Gran Líbano, que acababa de adoptar el árabe como lengua nacional, exigió el mantenimiento del siríaco en todas las escuelas cristianas. Su carta, fechada el 25 de junio de 1946 y escrita por el padre Raphael Bar Armalet, expresa claramente su visión del Líbano moderno. La visión del mundo - La lengua constituye un elemento fundador de la formación de la identidad colectiva, como subrayó Johann Fichte. Pero es también, y ante todo, portadora de un proyecto espiritual. Ya en el siglo XVIII, el filósofo Johann Gottfried von Herder afirmaba que el espíritu de un pueblo se expresa a través de su lengua (3) . Una cultura solo puede expresarse plenamente en su propia lengua, cuyo léxico ha sido forjado por su experiencia histórica y moldeado por sus creencias. La propia palabra “cultura” remite etimológicamente al culto, en torno al cual se organizan los medios de expresión de una civilización: la lengua, la literatura, la escritura, la música, el arte y la arquitectura. “La naturaleza de una civilización es lo que se agrupa en torno a una religión”, afirmaba André Malraux (4) . La lengua no es, por tanto, un simple instrumento de comunicación, sino una matriz que transmite los paradigmas socioculturales de los que procede. - La hipótesis de la relatividad lingüística de Sapir-Whorf sostiene que la estructura de una lengua influye en la cognición de sus hablantes y en su relación con el mundo (5) . También Ludwig Wittgenstein expresa este concepto cuando escribe: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi propio mundo” (6) . La lengua moldea así, en una relación recíproca, la visión del mundo y la manera de expresarlo. Esta complementariedad sociolingüística se establece entre la idea y su expresión, entre el significado y el significante. Desde esta perspectiva, Wilhelm von Humboldt declaraba en 1820 que “la diversidad de las lenguas no es una diversidad de sonidos y signos, sino una diversidad de visiones del mundo”. Desarrolló esta idea afirmando que cada lengua transmite una Weltansicht (visión del mundo) específica (7) . Reemplazar la lengua de una comunidad equivale, por tanto, a transformar su manera de comprender el mundo, la percepción que tiene de sí misma y su relación con el Más Allá. El desarraigo por lingüicidio “El lenguaje es la casa del ser”, escribía Martin Heidegger (8) . Cuando la fe abandona su “casa”, se vuelve extraña a sí misma. El lenguaje desempeña un papel central en la transmisión del patrimonio cultural. Una fe arraigada en una lengua conserva una riqueza simbólica, una profundidad histórica y una polisemia fecunda que abre la puerta a la interpretación, a la ambigüedad fértil y a la profundidad hermenéutica. La lengua de los antepasados, sobre todo cuando es también litúrgica, va mucho más allá de la simple función comunicativa para convertirse en encarnación y misterio. Es esta dimensión la que desaparece con el lingüicidio: el misterio se desvanece junto con los símbolos y las metáforas olvidadas. Como muestra Paul Ricoeur, el símbolo abre un espacio de interpretación (9) . Su desaparición conlleva el cierre del sentido. La eliminación de la ambigüedad y de la riqueza semántica exige una lectura única. Este procedimiento es característico de la ideología, que privilegia la lectura literal, reduce el mensaje a un eslogan, suprime la interpretación e impone la certeza. (1) – Ray Jabre Mouawad, Une approche différente de la langue arabe par les melkites et les maronites du Liban d'après un poème d'Ibn al-Qala'i (XV°S.), in PDO , 34, 2009, pp. 345-359. (2) – Ibid . (3) – Johann Gottfried von Herder, Treatise on the Origin of Language , 1772, et Traité sur l'origine des langues , Allia, 2010. (4) – André Malraux, Note sur l'Islam , juin 1956. (5) – Benjamin Lee Whorf, Language, Thought and Reality , MIT Press, 1956. (6) – Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus , 1921; version française, Paris, Gallimard, 2001. (7) – Wilhelm von Humboldt, On the Diversity of Human Language Construction , 1836, et Anne-Marie Chabrolle-Cerretini, La vision du monde de Wilhelm von Humboldt, Lyon, ENS Éditions, 2007. (8) – Martin Heidegger, Être et Temps , (1927), Paris, Gallimard, 1986 (trad. fr.), § 34. (9) – Paul Ricoeur, La symbolique du mal , Paris, Aubier, 1960. Leer también sobre el mismo tema La centralidad de la lengua siríaca en la tradición maronita (1/7)