
Si Oriente Medio es hoy el escenario de un enfrentamiento entre los proyectos israelí, turco e iraní, el acuerdo de defensa conjunta de La Meca entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán bien podría anunciar el surgimiento de algo distinto: no necesariamente un cuarto proyecto hegemónico, sino un nuevo proyecto de equilibrio regional. La importancia de este acuerdo radica en que los tres países reúnen activos de poder especialmente complementarios. Turquía cuenta con un ejército poderoso, es miembro de la OTAN y posee una industria militar y tecnológica en pleno auge, además de contar con capacidades avanzadas en materia de drones y guerra electrónica.







