
¿Qué política marítima podría, o debería, impulsar Líbano como parte de sus esfuerzos de desarrollo? ¿Y qué papel podría desempeñar la Unión por el Mediterráneo (UpM), que sucedió a la Asociación Euromediterránea iniciada en Barcelona, en este contexto? En esencia, la Unión por el Mediterráneo ha adoptado un enfoque “terrestre”. Ya sea a través de la cooperación política y de seguridad orientada a establecer un espacio común de paz y estabilidad, la colaboración económica y financiera para construir una zona de prosperidad compartida, o las iniciativas culturales y sociales destinadas a fomentar el entendimiento entre culturas y el intercambio entre sociedades civiles. El objetivo final sigue siendo la creación de un espacio de prosperidad compartida dentro de una Zona de Libre Comercio Euromediterránea. Todo ello se articula en torno al territorio.








