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Política

Unión para el Mediterráneo: ¿qué balance para el Líbano?

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Observadores de la Unión Europea en un centro de votación en Beirut durante las elecciones legislativas en mayo de 2005. (Joseph Barrak/AFP)
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Por Jean-Patrick Dayras
Publicado ene 23, 2026 - 15:22

El último artículo de nuestro análisis sobre la evolución de la asociación euromediterránea de Barcelona (Euromed), y luego de la Unión para el Mediterráneo (UpM), hace un balance sin rodeos de los logros y las deficiencias que han marcado, para el Líbano, las dos fases 1995-2008 y 2008-2025 de esta doble iniciativa estratégica europea.

El proceso euromediterráneo de Barcelona (Euromed), y luego la Unión para el Mediterráneo (UpM), han aportado al Líbano logros políticos, económicos e institucionales. Sin embargo, estos siguen siendo limitados debido a la inestabilidad crónica que azota al país desde 1995, y más particularmente desde 2008.

Los beneficios del proceso de Barcelona para el Líbano en los diferentes ámbitos pueden establecerse de la siguiente manera:

– En el plano político, el reconocimiento de la legitimidad del poder central tras un largo período de vacío constitucional, un apoyo a la soberanía y estabilidad del Estado, el establecimiento de un diálogo regular con la Unión Europea sobre cuestiones de gobernanza, derechos humanos y estabilidad regional.

– En el plano económico, la firma, en 2002, del acuerdo de asociación Líbano-UE, que entró en vigor en 2006, la concesión de acceso preferencial para ciertos productos al mercado europeo, ayudas financieras y técnicas para la modernización de la economía, apoyo a las PYMES, así como el desarrollo de infraestructuras.

– En el plano institucional y social, apoyo a las reformas institucionales y administrativas, a la educación, la formación y la cooperación cultural, el fortalecimiento de las capacidades del Estado en materia de servicios públicos y protección del medio ambiente.

Sin embargo, la inestabilidad política, los conflictos regionales y las crisis internas libanesas han tenido un efecto inhibidor, impidiendo que el Líbano se beneficie de los intercambios comerciales deseados. Las reformas estructurales han avanzado lentamente.

Los beneficios de la UpM

Desde 2008, la Unión para el Mediterráneo (UpM) ha aportado al Líbano contribuciones principalmente sectoriales, técnicas y diplomáticas, a través de la implementación de diversos proyectos concretos:

– En el plano político, el Líbano sigue integrado en los diálogos regionales en un marco multilateral euromediterráneo. Accede a una plataforma de diálogos Norte-Sur y Sur-Sur, lo que le permite defender sus intereses a pesar de su precaria situación política y de seguridad, manteniendo al mismo tiempo su cooperación con la Unión Europea.

– En el plano económico y de desarrollo, los logros se han centrado en la participación en proyectos regionales en los ámbitos del desarrollo urbano sostenible, el transporte, la energía y el medio ambiente, así como en el apoyo al crecimiento inclusivo, la creación de empleo para jóvenes y mujeres, el emprendimiento y las PYMES.

– En el plano de la educación y la formación, el Líbano se ha beneficiado de programas de la UpM en los ámbitos de la educación superior, la formación profesional, la movilidad académica y el empleo juvenil.

– En el plano social, se ha brindado apoyo a iniciativas en favor de la igualdad de género y la inclusión social.

– En el plano medioambiental y de desarrollo sostenible, se ha concedido apoyo a proyectos relacionados con la gestión del agua, el tratamiento de residuos, la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de energías renovables.

Todos ellos, ámbitos importantes, teniendo en cuenta la demografía y las crisis sucesivas.

Sin embargo, la inestabilidad política en el Líbano desde 2008, la crisis económica de 2019, las tensiones regionales, así como la escasez de los recursos financieros de la Unión y el papel limitado de las ayudas de la UE (así como de las instituciones internacionales) han restringido los resultados esperados.

Balance mixto

No obstante, el proceso de Barcelona ha acercado al Líbano a la Unión Europea y lo ha integrado en una cooperación euromediterránea, al tiempo que ha proporcionado ayudas en los sectores económico e institucional. Sin embargo, el impacto económico de estas medidas sigue siendo limitado.

En cuanto a la Unión para el Mediterráneo, el Líbano se ha beneficiado de apoyo a la educación, el medio ambiente y la sociedad civil, lo que se ha traducido en proyectos concretos en un marco de cooperación regional. Estos logros le han permitido mantener su lugar en la asociación euromediterránea, pero no han sido suficientes para superar las sucesivas crisis a las que el país se ha enfrentado.

Artículos anteriores

Unión Mediterránea: ¿qué fue del proceso de Barcelona? (1/5)

La idea mediterránea a prueba de los equilibrios europeos (2/5)

Una cooperación rica en promesas, el Proceso de Barcelona (3/5)

Unión por el Mediterráneo: un relanzamiento inacabado del sueño de Barcelona (4/5)

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