
El regreso de la coordinación saudí-emiratí en Yemen constituiría un acontecimiento de enorme importancia a nivel regional, además de ser la peor noticia que podría llegar al oído de la “República Islámica”. No es ningún secreto que Irán está dispuesto a ir lejos en la explotación de Yemen, después de que una parte del país se convirtiera, gracias a los hutíes (el grupo Ansar Allah), en una base militar vinculada a Teherán en la península arábiga. El regreso de los hutíes al puerto de Mokha, amenazando la navegación por el estrecho de Bab el-Mandeb, así como los ataques contra el Reino de Arabia Saudita lanzados desde territorio yemení, indican que es indispensable hacer frente a los hutíes. Es más, hay que devolverlos a su dimensión natural en el norte de Yemen. Una confrontación de este tipo beneficia a todos los Estados árabes de la región y no únicamente a Arabia Saudita.








