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De Ormuz al Líbano, las incógnitas persisten

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El portaaviones USS George Washington, con base en el Pacífico, se dirige hacia Oriente Medio, donde relevaría al USS Abraham Lincoln, desplegado desde finales de enero. (AFP)
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Por LevantTime .
Publicado ago 14, 2026 - 23:28

La tregua de 60 días entre Estados Unidos e Irán expirará en tres días, sin que ninguna de las dos partes haya dado indicaciones oficiales sobre sus intenciones.

Los canales de comunicación entre Teherán y Washington siguen cortados, aunque al parecer los mediadores, en particular Pakistán, trabajan activamente para lograr una prórroga del alto el fuego previsto en el memorando de entendimiento entre ambos países, firmado a mediados de junio.

Según diversas fuentes mediáticas coincidentes, ambos beligerantes parecen dispuestos a prolongar la tregua, sin que una posible extensión vaya acompañada, por ahora, de condiciones específicas.

El statu quo regional está llamado a mantenerse, sin que sea posible determinar, dado el endurecimiento del tono en ambos lados, qué podría llevarlos a reanudar el diálogo.

Washington considera que el bloqueo naval que impone a la República Islámica está surtiendo efecto, mientras que Teherán estima que, continuando con la perturbación del tráfico marítimo internacional en el estrecho de Ormuz, podrá obligar a Estados Unidos a rebajar las condiciones que impone a la República Islámica, amenazada no obstante con nuevas sanciones económicas.

Estas deberían anunciarse la próxima semana, según el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, y «vendrían a sumarse al bloqueo naval ya impuesto».

«Será una combinación de aislamiento económico como el mundo nunca ha visto y de la continuación del bloqueo en el estrecho de Ormuz, que impedirá que cualquier cosa entre o salga de los puertos iraníes», anunció en una entrevista televisiva, sin ofrecer más detalles sobre las medidas previstas.

Esta presión se explica, en particular, por la continuación de los ataques de los Guardianes de la Revolución contra los buques que atraviesan el corredor asegurado por los estadounidenses en Ormuz, así como por los continuos ataques de los hutíes pro-iraníes contra instalaciones saudíes.

Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene una fuerte presencia sobre el terreno. El portaaviones USS George Washington, con base en el Pacífico, se dirige hacia Oriente Medio, donde relevará al USS Abraham Lincoln, desplegado desde finales de enero.

La información fue proporcionada por la agencia Associated Press, que recoge un comunicado de las fuerzas navales estadounidenses y atribuye este redespliegue a informes sobre problemas de salud mental y de abastecimiento que afectan al personal a bordo del USS Abraham Lincoln.

Incertidumbre en el Líbano

En el Líbano, la jornada estuvo marcada principalmente por una declaración del embajador de Estados Unidos, Michel Issa, acerca de la presencia israelí en el sur del país.

Tras una reunión con el presidente del Parlamento, Nabih Berry, el diplomático señaló sin rodeos, en respuesta a una pregunta, que las operaciones militares israelíes —incluida la voladura de viviendas e infraestructuras civiles— no cesarán hasta que Hezbolá entregue sus armas.

Inmerso en negociaciones directas con Israel, el Líbano plantea como condición principal para avanzar en las conversaciones el fin de las demoliciones en curso —denunciadas el jueves por el primer ministro Nawaf Salam— y una retirada israelí progresiva del sur del país. La fecha de la octava ronda aún no ha sido fijada.

Michel Issa lo confirmó, aunque aseguró que dicha ronda se celebrará. La fecha del 2 de septiembre había sido propuesta tras la séptima ronda celebrada en Roma, pero estaba pendiente de confirmación.

Otros factores complican la continuación del diálogo, como la cuestión de las zonas piloto, que sigue siendo objeto de debate, en particular con los responsables del Centcom y el jefe del comité de supervisión de la tregua, el general Joseph Clearfield, quien mantiene desde el miércoles reuniones oficiales en el Líbano.

Junto con el Sr. Issa, se había reunido con Nabih Berry y luego con Nawaf Salam. Según el embajador estadounidense, aún están en curso conversaciones para determinar qué Estado —entre los que fueron seleccionados en Roma— será designado para verificar que el trabajo llevado a cabo por el ejército libanés en las zonas piloto cumple con las disposiciones del acuerdo libano-israelí del pasado mes de junio.

Sin embargo, parece que las negociaciones avanzan a buen ritmo para garantizar la reanudación de las conversaciones libano-israelíes dentro de los plazos previstos. Si bien Michel Issa celebró los avances logrados hasta ahora, Hezbolá sigue oponiéndose a ellos.

Su líder, Naïm Qassem, siempre desconectado de la realidad, retomó el viernes sus ataques contra las autoridades en un discurso pronunciado para celebrar la «victoria» (!) de su organización en la guerra de 2006, devastadora para el Líbano. En ese discurso repetitivo, se permitió una vez más amenazar al Estado, afirmando que «la ira» de su grupo «puede estallar en cualquier momento»…

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