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Opinión
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Por Jad Akhawi
Publicado oct 22, 2026 - 22:12
Por fin hemos descubierto quién hizo desaparecer los depósitos de los libaneses: la impugnación de un artículo de ley. En cuanto a los años anteriores, las políticas que provocaron el colapso y las protecciones que impidieron exigir responsabilidades, todo ello puede quedar como un simple telón de fondo. El culpable del momento ya está identificado, y la acusación es demasiado grave como para requerir pruebas: una batalla encabezada por la Presidencia de la República en beneficio de los bancos. Con semejante ligereza, un expediente de las dimensiones de la catástrofe libanesa queda reducido a un relato que presume conocer las intenciones, señala a los beneficiarios y revela quién supervisa las operaciones desde Washington y quién mueve los hilos desde Beirut. Solo le faltan las pruebas que vinculen a esas personas con la decisión en cuestión.
Análisis
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Por Sanaa El Jack - Publicado oct 22, 2026 - 21:01
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Foto: MAHMOUD ZAYYAT/AFP
El embajador de Estados Unidos en el Líbano, Michel Issa, ha despertado demonios dormidos al proponer la derogación de la ley de boicot a Israel. Una propuesta semejante basta para que los pesos pesados del eje iraní se apoderen de ella, se movilicen y desaten tempestades de indignación, condenas, apelaciones a las pasiones viscerales y acusaciones de traición, lejos de cualquier reflexión racional sobre la naturaleza de esta ley, su utilidad y su pertinencia a la luz de los cambios ocurridos desde su promulgación. Cabe recordar que la ley de boicot a Israel es una legislación árabe-libanesa promulgada el 23 de junio de 1955. Penaliza cualquier relación económica, financiera o contractual, así como cualquier forma de comunicación con Israel, e impone a los infractores penas de entre tres y diez años de prisión y multas de entre 5,000 y 40,000 libras libanesas, además de la confiscación de mercancías y medios de transporte.
Strategia

Mar Rojo y Cuerno de África: las nuevas relaciones de poder en Oriente Medio (1/6)

Rivalidades del Golfo, fragilidades africanas y perspectivas de seguridad regional
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Por Khalil Helou - Publicado oct 22, 2026 - 14:59
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El mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb, el golfo de Adén y el Cuerno de África forman un espacio estratégico conectado con el resto de Oriente Medio. Considerarlos escenarios separados impide comprender los mecanismos por los que una guerra local, una rivalidad portuaria o un ataque marítimo afectan simultáneamente a la península arábiga, África oriental y el comercio internacional. Entre el océano Índico y el Mediterráneo, este corredor conecta, a través del canal de Suez, economías cuyos intereses son interdependientes, pero cuyos medios de protección y prioridades políticas siguen siendo profundamente distintos.
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Los exiliados hacia Israel: entre herida identitaria y ausencia de justicia transicional

El caso de los libaneses exiliados en Israel figura entre los más complejos y sensibles de toda la problemática libanesa, precisamente porque se sitúa en la intersección de tres dimensiones estrechamente entrelazadas: las secuelas de las ocupaciones siria e israelí, los legados de la guerra civil y la profunda fractura que atraviesa las propias concepciones del Estado, la soberanía y la justicia. El Estado estuvo ausente del sur del Líbano durante décadas, dejando a la población atrapada entre la ocupación y las armas de las milicias. Cuando regresó tras la liberación, lo hizo bajo una lógica estrictamente securitaria y judicial, ajena a cualquier verdadero espíritu de reconciliación nacional. Por eso este expediente sigue siendo una herida abierta: Líbano nunca vivió una auténtica experiencia de justicia transicional a la altura del periodo de posguerra y de las múltiples ocupaciones que lo marcaron.

Negociaciones de Washington: la política de los pequeños pasos

Obviamente no había que esperar resultados o decisiones espectaculares al término de la tercera ronda de negociaciones directas libano-israelíes que se celebró jueves y viernes en el Departamento de Estado, en Washington. Sin embargo, hay que reconocer que la simple celebración de estas discusiones bilaterales cara a cara en Washington, bajo los auspicios de la Administración estadounidense, representa en sí misma un avance importante. A este parámetro simbólico políticamente se sumaron ciertos indicios que surgieron el viernes por la noche, después de las reuniones maratónicas celebradas por las delegaciones libanesa e israelí. El Departamento de Estado subrayó que los intercambios se desarrollaron en una «atmósfera positiva que incluso superó nuestras expectativas».

Pekín: las consecuencias de la cumbre de los dos «emperadores»

El mundo tenía la mirada puesta en Pekín el jueves 14 de mayo, donde el encuentro entre el presidente de Estados Unidos, que aún aspira a ser grande, y el presidente Xi Jinping, que desea serlo más que su interlocutor, podría tener consecuencias importantes para muchos países, tanto a corto como a largo plazo. Para algunos, sin duda numerosos, estas consecuencias podrían ser dramáticas. ¿Qué ocurrirá con el estado del mundo después? Nadie podría afirmarlo aún. El presidente Trump sin duda habló primero de comercio. El presidente Xi también. El primero muy pronto hablará de sus victorias, palabra que le encanta, en su sitio web, como de costumbre.

Negociaciones de Washington: un avance a pesar de las dificultades

El 14 de mayo de 2026 marcó el inicio de la tercera ronda de negociaciones directas entre las delegaciones israelí y libanesa en Washington, en la sede del Departamento de Estado. Contrariamente a lo previsto, no fue el ex ministro israelí Ron Dermer, cercano al primer ministro Benjamín Netanyahu, quien presidió la delegación israelí en esta sesión, sino el embajador de Israel en Washington, Yechiel Leiter, como en las reuniones anteriores. Por el lado libanés, esta vez la delegación fue presidida por el ex embajador en Washington Simón Karam, un negociador experimentado que ya había sido designado por el presidente de la República José Aoun para formar parte del comité de supervisión del alto el fuego en el sur del Líbano (antes del presente conflicto).

Entre Trump, Putin, Xi Jinping e Irán: una nueva geopolítica se vislumbra (1/2)

Cambios radicales comienzan a tomar forma en un mundo que lleva veinte años viendo agonizar el orden global que prevaleció desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, para dar paso a un nuevo orden que asoma en el horizonte. Desde el inicio de su segundo mandato, y conforme a su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS 2025), el presidente Donald Trump redefinió las prioridades de Estados Unidos. Estos son, en primer lugar, los asuntos internos (America First) y el continente americano. Respecto al resto del mundo, considera que Europa debería asumir su propia defensa y dejar de depender de Estados Unidos, como lo ha hecho desde 1945. Además, estima que Rusia, pese a su comportamiento beligerante, ya no representa un peligro, pues ha demostrado ser incapaz de derrotar a Ucrania y no cuenta con la capacidad para invadir Europa.

Gibran Khalil Gibran: un puente de luz entre Oriente y Occidente (1/3)

“No soy más que una pequeña nube que viaja por el cielo, sin saber adónde va ni de dónde viene.” Hay almas que ninguna frontera puede contener y que ninguna etiqueta puede definir. Gibran Khalil Gibran es una de ellas. A la vez célebre y desconocido, sigue siendo una de las figuras más fascinantes del siglo XX. Nacido en el Líbano, creció en la efervescencia de Boston y de Nueva York. A través de su obra, Gibran desmintió la teoría de Kipling según la cual “Oriente y Occidente nunca podrán encontrarse”, pues logró encarnar al mismo tiempo lo mejor del Oriente místico y del Occidente moderno y cartesiano.