
Las negociaciones directas entre Líbano e Israel comenzaron oficialmente con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz. La condición central es el desarme de Hezbolá. Otros puntos, tanto esenciales como secundarios, también están sobre la mesa: desde la cooperación económica, clave para que ambos países avancen en su camino hacia la recuperación, hasta la reconstrucción del sur del Líbano y la seguridad y estabilización en la frontera norte de Israel. Antes de entrar en detalles y análisis, antes de explorar los distintos escenarios y repasar los hechos que han llevado a que Líbano pague el precio más alto del conflicto árabe-israelí durante más de medio siglo, surge una pregunta sencilla: ¿cuál es la alternativa a la paz con Israel, a la recuperación del país y a su reconstrucción? No hay una respuesta clara. El Estado ha estado ausente durante décadas y la milicia iraní instalada en territorio libanés decide unilateralmente cuándo iniciar una guerra, cuándo acordar una tregua, cuándo negociar, cuándo apoyar a Gaza, cuándo provocar a Israel o cuándo desestabilizar a otros países árabes vecinos. Construye túneles para continuar las guerras en vez de levantar refugios y hospitales.










