
No se puede analizar esta visita fuera de su contexto. Se produce en un momento en que recientemente se han multiplicado las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de recurrir a las fuerzas sirias para desarmar a Hezbolá, algo que las autoridades sirias, y en particular su presidente Ahmad al Chareh, han desmentido categóricamente en varias ocasiones. La presencia del ministro sirio parece buscar tranquilizar a los dirigentes libaneses al respecto. Tampoco hay que olvidar el acuerdo marco firmado el viernes pasado por libaneses e israelíes en Washington, un proceso en el que no participó ningún país árabe y que reflejó la voluntad del gobierno libanés de separar de manera categórica el expediente libanés de los demás asuntos regionales. Es muy probable que el nuevo gobierno sirio quiera tomar el pulso a la situación para comprender mejor sus alcances.










