
El ministro sirio de Asuntos Exteriores diversifica sus contactos en Beirut


No se puede analizar esta visita fuera de su contexto. Se produce en un momento en que recientemente se han multiplicado las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de recurrir a las fuerzas sirias para desarmar a Hezbolá, algo que las autoridades sirias, y en particular su presidente Ahmad al Chareh, han desmentido categóricamente en varias ocasiones. La presencia del ministro sirio parece buscar tranquilizar a los dirigentes libaneses al respecto.
Tampoco hay que olvidar el acuerdo marco firmado el viernes pasado por libaneses e israelíes en Washington, un proceso en el que no participó ningún país árabe y que reflejó la voluntad del gobierno libanés de separar de manera categórica el expediente libanés de los demás asuntos regionales. Es muy probable que el nuevo gobierno sirio quiera tomar el pulso a la situación para comprender mejor sus alcances.
Tanto en la forma como en el fondo, la visita del ministro sirio fue recibida positivamente en los círculos políticos libaneses. Chibani transmitió al presidente Aoun una invitación para realizar una visita oficial a Siria. Las declaraciones sobre el respeto a la seguridad y la soberanía de ambos países se multiplicaron. El ministro sirio reiteró en varias ocasiones que la voluntad de Siria es fortalecer la cooperación bilateral. En esa línea, Chibani y el primer ministro libanés Nawaf Salam firmaron un acuerdo para crear una comisión conjunta destinada a reforzar la cooperación en todos los niveles, “en el respeto de los intereses comunes”, como subrayó Salam.
Reuniones con un amplio abanico de dirigentes
Enumerar todas las personalidades que recibió un ministro sirio durante su visita oficial sería una tarea extensa. Sin embargo, cabe destacar la amplitud de los encuentros mantenidos por el canciller sirio, especialmente considerando que todos tuvieron lugar en un solo día. Entre ellos estuvieron el presidente Aoun, el primer ministro Salam, el presidente del Parlamento Nabih Berri, el patriarca maronita Bechara Rai, el muftí de la República Abdellatif Deriane, el exlíder del Partido Socialista Progresista Walid Joumblatt, el líder de las Fuerzas Libanesas Samir Geagea, el jefe del partido Kataeb Samy Gemayel, el viceprimer ministro Tarek Mitri y el ministro de Relaciones Exteriores Joe Raggi. Hezbolá fue el único actor excluido de la agenda.
El ministro sirio solo mencionó a Hezbolá al término de su reunión con Berri, cuando aseguró que seguía “abierto” a un encuentro con el movimiento si “el interés de ambos países así lo exige”.
Cabe recordar que Hezbolá desempeñó un papel clave en el apoyo al antiguo régimen de Damasco y participó desde 2011 en combates contra los grupos de los que surgió el nuevo poder sirio. Desde la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024, se han registrado enfrentamientos en varias ocasiones en la frontera entre grupos cercanos al movimiento proiraní y las nuevas fuerzas sirias.
Mientras Chibani continuaba su gira por Beirut, la capital siria fue sacudida este jueves, alrededor de las 15:00 horas, por un atentado con explosivos en un café en pleno centro de Damasco, que dejó al menos siete muertos y 22 heridos, según el Ministerio sirio de Salud. Las autoridades informaron en un primer momento que se trató de un artefacto explosivo de fabricación artesanal.
La AFP precisó que se trata del atentado más mortífero desde el ataque contra una iglesia en junio de 2025, que dejó entonces 25 muertos. Aquel atentado fue reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico.
¿Coalición contra el acuerdo de Washington?
En el Líbano, la firma del acuerdo marco entre libaneses e israelíes en Washington el viernes pasado sigue generando repercusiones. Las versiones sobre la posible formación de una coalición de cuatro bloques parlamentarios para rechazar el acuerdo, integrada por los bloques de Berri, Joumblatt, el Movimiento Patriótico Libre de Gebran Bassil y Hezbolá, comienzan a perder fuerza.
Tras la visita de Bassil a Berri el miércoles, que alimentó las especulaciones, la sorpresa llegó el jueves de la mano de Joumblatt. En declaraciones al diario francófono L’Orient-Le Jour, afirmó que “no formará parte de una coalición para hacer caer el acuerdo marco”, aunque calificó el texto como “un paso en falso” del Estado y pidió que sea revisado.
Joumblatt reiteró sus críticas durante la visita del ministro sirio a su residencia en Beirut, utilizando palabras algo enigmáticas al afirmar que “prefiere una relación equilibrada con Siria antes que un acuerdo que podría ser peor que el del 17 de mayo”, en alusión al acuerdo firmado entre el Líbano e Israel en 1983. Aquel pacto terminó siendo derogado bajo la influencia del antiguo régimen sirio de Hafez al Assad.
Frente a esta postura, cuanto menos ambigua, de Joumblatt y a la abierta oposición de Hezbolá, cuyo diputado Hassan Fadlallah volvió a calificar el acuerdo como una “capitulación”, varios partidos soberanistas expresaron el jueves su respaldo al proceso de negociaciones directas con Israel y a los esfuerzos del presidente Aoun y del primer ministro Salam. En una entrevista, el líder de las Fuerzas Libanesas sostuvo que el acuerdo constituye la única vía posible para garantizar la retirada israelí del sur del Líbano, el desarme de Hezbolá y el restablecimiento de una auténtica soberanía libanesa.
En este contexto, Samy Gemayel y Michel Mouawad, presidente del Movimiento de la Independencia, fueron recibidos por el presidente Aoun en el Palacio de Baabda al frente de importantes delegaciones, y ambos reiteraron su apoyo al jefe de Estado.
También llamó la atención la postura expresada por Berri en una entrevista concedida el jueves a un diario local, en la que afirmó estar “dispuesto” a alcanzar un compromiso respecto del acuerdo marco si existe voluntad política para ello. ¿Será el inicio de un giro en el escenario político?
Negociaciones después de los funerales
En cuanto a las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, todo indica que el proceso quedará postergado hasta después de los funerales del antiguo líder supremo iraní Ali Khamenei, muerto en un ataque israelí al comienzo mismo de la guerra, el 28 de febrero. Estos funerales, esperados desde hace tiempo, ya que inicialmente debían celebrarse en marzo, se prolongarán durante varios días y ofrecerán al régimen de Teherán una oportunidad para reforzar el sentimiento de pertenencia de sus partidarios a la República Islámica.
Las tensiones entre Washington y Teherán siguen siendo evidentes. Mientras el régimen iraní continúa reivindicando su control sobre el estrecho de Ormuz, Estados Unidos adoptó el jueves una postura firme al afirmar que la situación en el estrecho debe volver al escenario previo a la guerra, es decir, permanecer abierto para todos, según declaraciones difundidas por la cadena Al Hadath.
Por último, el jueves se celebró una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la guerra en Medio Oriente, convocada a petición de Baréin. Paralelamente, el embajador iraní ante las Naciones Unidas presentó una denuncia por las recientes declaraciones del ministro israelí de Defensa, quien calificó al líder supremo Mojtaba Khamenei como un “objetivo a eliminar”.