
Tras la conclusión de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Beirut, y mientras el Líbano se prepara para tomar decisiones determinantes sobre la reestructuración del sector bancario y el futuro de los depósitos, el país se encuentra hoy en un punto de inflexión decisivo. En abril de 2025, califiqué el acuerdo que el Líbano buscaba con el FMI como “el visado más caro del mundo”. Hoy, tras la última visita del FMI a Beirut, esa expresión cobra un sentido aún más evidente. El acuerdo alcanzado a nivel de los servicios técnicos del FMI en abril de 2022 contemplaba una financiación de unos tres mil millones de dólares, sujeta al cumplimiento de las medidas previas requeridas y a la aprobación de las instancias competentes del Fondo. Este acuerdo debía servir, sobre todo, como certificado de confianza y credibilidad que permitiera al Líbano atraer posteriormente financiamientos árabes e internacionales mucho mayores.





