
Egipto denuncia un acuerdo marítimo entre Turquía y Libia que amenaza sus derechos soberanos



El presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, insistió el miércoles en el carácter estrictamente defensivo del apoyo militar ofrecido a su aliado saudí frente a los hutíes yemeníes proiraníes y aseguró que no estaba previsto ningún ataque en Yemen.
«El objetivo es defender el territorio y las fronteras del reino, así como los de cualquier otro Estado árabe, si se lo solicita a Egipto», declaró el presidente durante un discurso, en un momento en que Teherán había lanzado una advertencia a El Cairo.
Una eventual intervención militar supondría una ruptura con la cautela diplomática de Egipto, que en los últimos años ha dado prioridad a la protección de su propia seguridad nacional.
Pero Riad, al que Francia y el Reino Unido también han ofrecido apoyo defensivo, es desde hace tiempo un aliado esencial de El Cairo.
Egipto afronta además una caída de los ingresos del canal de Suez desde los primeros ataques hutíes contra buques en el mar Rojo en 2023, desencadenados en el contexto de la guerra en la Franja de Gaza.
La toma de control por parte de los hutíes del estrecho de Bab el Mandeb, que controla el acceso al mar Rojo por el sur, podría agravar esas pérdidas, mientras estos combatientes amenazan con imponer un bloqueo a la flota del reino, el mayor exportador mundial de petróleo crudo.
Aunque Egipto se sumó en 2015, en pleno auge de las hostilidades, a la coalición liderada por Riad contra los hutíes, no se adhirió al pacto de defensa de La Meca, firmado en agosto entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán.
En este ámbito, la adhesión de Egipto se presenta difícil, especialmente después de que el Parlamento libio ratificara un acuerdo de delimitación marítima en el Mediterráneo entre Libia y Turquía, con el que Ankara pretende ampliar sus derechos sobre importantes zonas marítimas.

De hecho, tanto Egipto como Israel rechazaron el miércoles este acuerdo que, según el Ministerio de Exteriores egipcio, «constituye una violación manifiesta de los derechos soberanos de Egipto en su zona económica exclusiva y su plataforma continental».
Según El Cairo, el texto, firmado hace casi siete años pero hasta entonces no ratificado por el Parlamento libio, vulnera la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y, por tanto, es «nulo y sin efecto jurídico alguno».
La Unión Europea había expresado el martes que «lamentaba profundamente» la ratificación del acuerdo, que «vulnera los derechos soberanos de terceros Estados», y reafirmó su solidaridad con Grecia, que rechazó la votación del Parlamento libio, así como con Chipre.
Israel, un país cercano tanto a Atenas como a Nicosia y cuyas relaciones con Turquía son pésimas desde el inicio de la guerra en Gaza en 2023, condenó «firmemente» la votación del Parlamento libio.
Cuando se firmó, en noviembre de 2019, Atenas y Nicosia ya habían considerado ilegal el texto, que también fue denunciado por la Unión Europea.
Libia está sumida en las divisiones desde la caída de Muamar el Gadafi en 2011, y dos gobiernos se disputan el poder: el encabezado por Abdelhamid Dbeibah, reconocido por la ONU y con sede en Trípoli, y otro, en el este, controlado por el poderoso mariscal Jalifa Haftar y su clan.
Turquía y Egipto son hoy socios estrechos en materia de seguridad y cooperan de cerca en numerosas cuestiones regionales, aunque durante mucho tiempo apoyaron a bandos opuestos en Libia.



















