
El mes de septiembre acaba de terminar y, desgraciadamente, no logré alcanzar uno de los objetivos que me había fijado para este mes: terminar un texto que estoy escribiendo sobre el cine libanés. Un texto atravesado, entre otras cosas, por la pregunta de qué debe filmar este cine en un momento en que el país vive una nueva invasión israelí, la sociedad libanesa está más dividida que nunca y ya comienzan a surgir relatos provenientes de fuera sobre lo que nos está ocurriendo. Pienso, por ejemplo, en esa película anunciada sobre la operación de los buscapersonas, que probablemente pasará por alto las destrucciones provocadas por Israel en el sur del Líbano para invitar, más bien, al espectador a maravillarse ante la proeza técnica de semejante operación.



