
Últimamente se ha hablado mucho de la necesidad de cambiar el sistema de la fórmula libanesa, descrita como una “generadora de crisis”, y algunos hablan con ligereza de “otro” Líbano en un momento de extrema complejidad por el que atraviesa la región. Algunos sostienen, desde 1989, que el Acuerdo de Taif es un acuerdo de “necesidad”, es decir, que “no nos satisface”, pero la necesidad tiene sus propias exigencias: - la necesidad de poner fin a la guerra; - la necesidad de pasar de la guerra a la paz; - la necesidad de librarse de un adversario interno; - la necesidad de aferrarse a este acuerdo frente a las armas de Hezbolá.


