
Imágenes manipuladas, sexualización, campañas de desprestigio y acusaciones de traición: en el Líbano, la inteligencia artificial ofrece nuevas herramientas para el acoso dirigido a mujeres con presencia pública. El caso de una ministra y los testimonios de dos periodistas ilustran un fenómeno mundial que avanza más rápido que los mecanismos jurídicos y técnicos destinados a frenarlo. Un diablo rojo con cuernos y tridente, pero con un rostro conocido: gafas, cabello corto decolorado y pendientes circulares. No se trataba de una simple caricatura, sino de una de las decenas de imágenes generadas con inteligencia artificial que inundaron las plataformas con la ministra de Educación y Enseñanza Superior, Rima Karamé, como blanco. Su firme insistencia en mantener los exámenes oficiales pese al tenso clima de seguridad que acompañaba a la guerra había desatado una amplia ola de indignación.

