
Por
Harès Sleiman
Publicado
nov 5, 2026 - 18:00
Las últimas elecciones israelíes no pusieron fin a la lucha por el poder. Simplemente la trasladaron de las urnas a las negociaciones para formar gobierno. Los resultados no otorgaron ni a Benjamín Netanyahu ni a sus principales adversarios la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar. Israel se encuentra así ante un panorama político abierto a distintas posibilidades, entre las cuales una de las más significativas podría ser la llegada de Gadi Eisenkot al cargo de primer ministro. Un cambio semejante no se limitaría a sustituir al jefe de gobierno: también podría provocar una reconfiguración de las alianzas políticas que han gobernado Israel durante los últimos años.
