

Bogotá, Colombia, por Maxime Pluvinet
En la capital colombiana, en los últimos días se han organizado concentraciones espontáneas que han reunido a venezolanos, en su mayoría refugiados políticos. Mayoritariamente simpatizantes de la oposición, celebran la caída del exlíder bolivariano Nicolás Maduro, capturado el 3 de enero por Estados Unidos. Reportaje.
En Bogotá, la plaza de Lourdes se cubrió durante una hora con las tres franjas horizontales amarilla, azul y roja, adornadas con ocho estrellas que caracterizan la bandera de Venezuela. Unas decenas de miembros de la diáspora se reunieron el domingo para celebrar la caída del expresidente chavista Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos durante una operación relámpago en pleno Caracas.
“Estamos satisfechos”
Pese a las víctimas de los bombardeos estadounidenses, entre ellas 32 soldados cubanos, muchos respaldan la intervención de Donald Trump y la califican como la mejor opción a corto plazo.
Para Jaylin, venezolana en Colombia desde 2018, “es un honor, una alegría poder contar con esta nueva administración Trump, que nos agrada”. Sonriente, deposita grandes expectativas en el apoyo de Washington, “aunque algunos dicen que se llevarán el petróleo… si de alguna manera eso nos beneficia, estamos satisfechos”.
La alegría es compartida por Gaby Arellano, política de la oposición en el exilio. Para ella, como declaró en un comunicado María Corina Machado, una de las líderes de la oposición venezolana y recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, “ha sonado la hora de la libertad”. Satisfecha con la caída de Nicolás Maduro, Arellano arremete contra el gobierno chavista retomando las acusaciones de la administración de Donald Trump: “El sistema en el poder al que nos enfrentamos es un sistema criminal, mafias con conexiones con Hezbollah, que no solo dañan a los venezolanos, que están vinculadas al narcotráfico mundial”.
Para Gaby no hay dudas: 2026 será el año del retorno a la patria. “Si hay libertad para los presos políticos y garantías constitucionales, créanme que todos los exiliados políticos del mundo llegarán, en el tiempo que tarda un avión en aterrizar en Caracas”.
“El pueblo somos todos”
José Cova no comparte la misma certeza. Aunque celebra con alegría la caída de Maduro, no cree que el regreso del líder opositor Edmundo González Urrutia sea inmediato. Su retrato aparece por todas partes entre los manifestantes, junto al de María Corina Machado. “Nuestra voluntad es ver a Urrutia y a Machado regresar pronto para ejercer el mandato obtenido mediante el voto popular, en las elecciones de agosto de 2024… Sin embargo, por ahora hay un proceso de transición, no sabemos cuánto tiempo tomará… pero ocurrirá, y debe ocurrir por la paz y la justicia”.
José es consciente de un punto clave: el chavismo mantiene apoyos dentro del país, en particular en las fuerzas armadas, la institución en la que Maduro y su predecesor Chávez apostaron su seguridad. “También hay una cuestión: cuando hablamos de pueblo, hablamos de todos. Y dentro del pueblo están las fuerzas armadas. Por el momento, el control del Ejército sigue en manos de representantes del gobierno actual. Personas señaladas por el propio Nicolás Maduro, de quienes se rodeó pensando que así estaría protegido… y no fue el caso”.
Mientras tanto, la administración Trump no parece apostar a corto plazo por la llegada de la oposición al poder, e incluso ha afirmado que María Corina Machado no cuenta con el respaldo popular en Venezuela. Además, Delcy Rodríguez, figura central del chavismo y vicepresidenta del régimen venezolano desde 2018, fue designada presidenta interina por las autoridades chavistas.
Se trata, no obstante, de una designación bajo tutela. Donald Trump ha amenazado públicamente a su administración, al afirmar que Estados Unidos ejerce ahora presión y control directos sobre la situación política en Venezuela. Y no dejó de advertir a Delcy Rodríguez que, de no acatar las directrices de Washington, podría enfrentar un destino similar o peor que el de Maduro.