

Figura emblemática del Santo Valle de Qadisha, en el norte del Líbano y en las altas montañas de Bsharri, el padre Dario Escobar falleció hace unos días a la edad de 92 años. Nacido en Medellín, Colombia, en 1934, decidió renunciar a la comodidad y los privilegios de su acomodado entorno familiar para trasladarse al Líbano a comienzos de los años 2000, unirse a la Iglesia Maronita y llevar una vida de ermitaño en el Santuario de Nuestra Señora de Hawqa, en Qannoubine.
Antes de convertirse en ermitaño, recibió una sólida formación universitaria en teología, psicología y griego bíblico en Colombia. Luego eligió dedicar su vida a la contemplación y a la vida religiosa en la soledad de las montañas de Qadisha, que conservarán viva la memoria del ermitaño Escobar, llegado desde la lejana tierra de Colombia.
Reportaje de Maxime Pluvinet.