
El papa León XIV llega con un mensaje contundente para el Líbano: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. Un llamado a la unidad, con fuerte carga espiritual, que busca resonar entre todas las comunidades religiosas del país y que, al mismo tiempo, lleva un peso político innegable en una nación agotada por décadas de conflicto. Para el Líbano, ha llegado el momento de dejar atrás los túneles de la violencia y avanzar hacia la luz de la paz. Primero: apoyo a la presencia católica y reafirmación de su papel nacional Este mensaje parte de la atención cuidadosa de la Santa Sede a lo que el Líbano ha sufrido y sigue sufriendo, especialmente sus comunidades católicas. Para el Vaticano, el país es el “laboratorio” más sensible de convivencia musulmana cristiana en Medio Oriente y un posible modelo de lo que Juan Pablo II definió hace tres décadas como un “país-mensaje”.

